Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Artrópodos

Verdaderos Dueños de la Tierra

Texto e Imágenes:
Dr. Armando Burgos-Solorio
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M. en C. Adriana Gabriela Trejo-Loyo
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Laboratorio de Parasitología Vegetal
Centro de Investigaciones Biológicas-UAEM

Los artrópodos son animales invertebrados, carecen de huesos y se caracterizan por tener una cutícula externa denominada exoesqueleto y apéndices articulados (patas articuladas), propiedad de la cual deriva su nombre. Además, tienen el cuerpo segmentado y dividido en varias regiones según su clase, por ejemplo: los arácnidos presentan dos regiones: cefalotórax y abdomen, y los insectos tres: cabeza, tórax y abdomen. Dentro del filo de los artrópodos encontramos también a los crustáceos (cochinillas, cangrejos y camarones), miriápodos (ciempiés y milpiés), así como a los cangrejos bayoneta o cacerolitas de mar.

Sin duda alguna, los artrópodos son el grupo más diverso entre los organismos. Se conocen cerca de un millón 25 mil especies en todo el mundo, pero se estima que pueden llegar a existir hasta 10 millones, debido a que aún faltan muchos estudios por realizar, especialmente en la región neotropical. La presencia de un esqueleto externo, su tamaño pequeño y la posibilidad de desplazarse volando o por otros medios, entre otras cosas, les confieren una gran capacidad de adaptarse a casi cualquier ambiente. De tal manera que podemos encontrar una gran diversidad de artrópodos asociados a diferentes sustratos, tanto en ambientes terrestres como en acuáticos.

Morelos, tierra de artrópodos
El estado de Morelos con una superficie de 4 mil 958.22 km2, se caracteriza por contar con las condiciones favorables de clima que, aunado a su fisiografía y vegetación, lo convierten en una zona importante en cuanto a biodiversidad (riqueza de especies) se refiere. Un ejemplo lo observamos en un estudio realizado en musgos de una localidad altimontana del norte del estado de Morelos donde se recolectaron un total de 13 mil 541 artrópodos pertenecientes a 78 familias, entre los que destacaban los ácaros, arácnidos, quilópodos e insectos.

En un recuento preliminar basado en la literatura existente sobre artrópodos registrados para Morelos, se encontraron registradas 4 mil 108 especies de artrópodos que están incluidas en 387 familias y 40 órdenes dentro de las clases Arachnida (arañas y alacranes), Acarida (ácaros), Crustacea (Crustáceos), Chilopoda (mil pies), Entognatha e Insecta (insectos). Esta última presenta la mayor diversidad de especies con 3 mil 596 especies, de las cuales mil 509 pertenecen al orden Coleoptera (escarabajos). Evidentemente estas cifras sólo representan una parte de las especies que en realidad pueden existir en el estado, por lo que seguramente nuevas investigaciones sobre los artrópodos de Morelos y la búsqueda de más información bibliográfica, incrementarán estas cifras.

Los artrópodos son un grupo de organismos muy importantes dentro de los ecosistemas terrestres y acuáticos, debido a que forman parte esencial de las cadenas alimentarias, ocupando varios niveles, desde consumidores primarios hasta degradadores de la materia orgánica. Además, intervienen en la polinización de una gran variedad de plantas, entre ellas muchas de importancia para la alimentación del hombre. Algunos artrópodos intervienen en la aireación del suelo, al excavar para formar sus galerías o para alimentarse de las raíces de las plantas. Otros ayudan a la degradación de excremento o de desechos de vegetales y animales, incluidos los cadáveres, y sin su presencia habría grandes acumulaciones de estos desechos en la tierra. Un ejemplo de lo anterior son los “escarabajos sepultureros” de la familia Silphidae, cuyas larvas y adultos se alimentan de animales muertos. Contribuyen a la integración de nutrientes al suelo y en su distribución horizontal y vertical, por lo que son considerados organismos mejoradores del suelo.

Desde el punto de vista económico son también relevantes, pues aunque la mayoría de las especies no son dañinas para el hombre o para sus bienes, unas pocas se alimentan de las plantas cultivadas o de los productos procesados y almacenados, por lo que son considerados nuestros principales competidores por el alimento. Por sus hábitos carnívoros algunos artrópodos son utilizados como agentes reguladores de las poblaciones de plagas animales. Por otro lado, los artrópodos son de gran importancia para el hombre porque producen sustancias útiles, como miel, cera, colorantes, laca y seda entre otras, teniendo un gran valor dentro de la Industria, ejemplo de ello es la cochinilla o grana del nopal . Algunas especies son utilizadas como alimento para el hombre o para sus animales (peces, reptiles). Por su colorido, algunos insectos como las mariposas o escarabajos, son de gran valor estético para aficionados, o son utilizados como joyas vivientes como el “Maquech” (Coleoptera: Tenebrionidae), en algunas regiones de México. Son utilizados dentro de la medicina tradicional en el tratamiento con larvas de algunos insectos (Larvaterapia) en particular sarcofágidos (Dípteros), criados en laboratorio, que se alimentan de tejido muerto sin dañar el tejido sano de la herida, la cual con algunos cuidados profilácticos poco a poco va sanando.

Un número reducido de especies son consideradas de importancia médica, porque son transmisoras de virus, bacterias, nemátodos (gusanos de cuerpo cilíndrico y de talla no muy grande) y rikettsias (género de bacterias con un tamaño intermedio entre los virus y el resto de las bacterias), que provocan enfermedades como el dengue, la enfermedad de Chagas y la filariasis ( grupo de enfermedades diferentes que tienen como común denominador el ser producidas por gusanos redondos de la misma familia, y transmitidas de persona a persona por la picadura de insectos), entre otras. Otras son de importancia veterinaria porque se alimentan de la sangre de los animales domésticos, provocándoles lesiones severas o transmitiéndoles enfermedades.

Mucho se ha comentado acerca de los daños que provocan estos organismos, los cuales han sido denominados genéricamente por el hombre como ¡plagas!; sin embargo, el daño ocasionado por ellos no se compara con las paulatinas alteraciones que el hombre con sus acciones ha provocado en los ecosistemas, a tal grado que él mismo pone en peligro su propia existencia. El planeta ha tenido fuertes cambios, y éstos se han recrudecido en los últimos años, prueba de ello son: el calentamiento global, el tsunami, las tormentas tropicales y huracanes, entre otros. Estos cambios son una muestra de la fuerza de la naturaleza, que ante la inmensidad de su poder, nos lleva al límite de la sexta extinción, ahora provocada por el hombre.

Lo anterior nos hace reflexionar y retomar el comentario realizado por Jessica Morán en la Revista National Geographic: “Cuando el hombre haya talado el último árbol, contaminado el último río y matado el último pez, sólo entonces se dará cuenta de que el dinero no le sirve para comer. Si nuestro sistema depredador prevalece ¿de qué nos sirve el desarrollo y el progreso?”

El dolor de la madre por la muerte de su hijo no se compara con la pena que sentiremos por el lento deterioro que estamos provocando a nuestra madre naturaleza

Monumento alusivo a la madre localizado en el Parres o el guarda, Delegación Tlalpan, México, D. F. (Foto A. Burgos, 2003).

 


El Dr. Armando Burgos-Solorio, es originario de la ciudad de Cuernavaca, Morelos. Biólogo de profesión egresado de la Facultad de Ciencias Biológicas, realizó sus estudios de Maestría en Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM y obtuvo el grado de doctorado en el Colegio de Postgraduados, Montecillo, Estado de México. Se especializó en escarabajos descortezadores y ambrosiales de las familias Scolytidae y Platypodidae y catarinas de la familia Chrysomelidae (Chrysomelinae). Actualmente realiza un estudio sobre el diagnóstico sobre “Las principales especies de plaga que afectan el arbolado forestal del parque nacional “Lagunas de Zempoala, Morelos, México”

La M. en C. Adriana Gabriela Trejo-Loyo, es originaria de la Ciudad de México, estudió Biología en la Facultad de Ciencias Biológicas. Realizó sus estudios de Maestría en Ciencias (Ecología) en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional. Se ha especializado en insectos de la familia Aphididae y sus enemigos naturales, en particular depredadores de la familia Coccinellidae (Coleoptera). El proyecto que actualmente desarrolla es “Los Áfidos (Hemiptera: Aphididae) y sus Afidófagos en el Estado de Morelos, México”