Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Las lunas del Sistema Solar

Dra. Sandra I. Ramírez Jiménez
C entro de Investigaciones Químicas- UAEM
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Citan los versos que de las lunas, la de Octubre es más hermosa y si bien nosotros tenemos la fortuna de disfrutar a simple vista del hermoso espectáculo que la luna de Octubre año con año nos ofrece, algunos astrónomos tienen la oportunidad de disfrutar de otros bellos espectáculos al estudiar a otras lunas de nuestro Sistema Solar.

A nuestro Sistema Solar lo conforman el Sol, como su estrella principal; los nueve planetas, a saber Mercurio, Venus, Tierra, Marte Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón; las lunas o satélites naturales de algunos de estos planetas; algunos cometas, meteoritos, asteroides y polvo cósmico.



Concretamente, una luna o satélite natural es un objeto que mantiene un movimiento constante u órbita, alrededor de un planeta. Generalmente las lunas son objetos más pequeños que el planeta al que van acompañando. Así como los planetas describen una trayectoria elíptica alrededor del Sol conocida como movimiento de traslación, las lunas describen una trayectoria similar alrededor del planeta que las mantiene atrapadas. El término Luna (con mayúscula) se reserva para referirse al satélite natural de la Tierra, mientras que el vocablo luna o lunas (con minúscula) puede aplicarse a los satélites naturales de cualquiera de los otros planetas conocidos.


En nuestro Sistema Solar se encuentran distribuidas 130 lunas o satélites naturales
En nuestro Sistema Solar de encuentran distribuidas alrededor de 130 lunas o satélites naturales. De los 9 planetas que lo conforman, Mercurio y Venus, los planetas más cercanos al Sol, no tienen lunas girando alrededor de ellos. Júpiter, el gigante de nuestro Sistema Solar, es el planeta que alberga al mayor número de lunas: 61. El planeta Saturno, el de los anillos espectaculares, mantiene a 31 lunas girando alrededor de él. Planetas como la Tierra y Plutón únicamente mantienen a un satélite natural. Urano y Neptuno, mantienen a algunas decenas de lunas
o satélites naturales girando alrededor de ellos.

Los nombres de los satélites naturales o lunas corresponden a los nombres de diversos personajes de la mitología, con excepción de los nombres de los satélites del planeta Urano, que corresponden a personajes de las obras de William Shakespeare.

Algunas lunas presentan características fascinantes. Por ejemplo, Ganímedes, una de las lunas de Júpiter, es la luna más masiva de nuestro Sistema Solar. Esta luna es inclusive más grande que planetas como Plutón o Mercurio. Deimos, una de las lunas de Marte, es el satélite natural más pequeño. La luna Io, perteneciente también al planeta Júpiter, presenta una superficie muy accidentada debido a la gran cantidad de volcanes activos de su superficie. De las lunas de Júpiter, la que sin lugar a dudas atrae todos los reflectores es Europa debido a que en fechas recientes se ha confirmado la presencia de un océano de agua salada líquida sobre su superficie, cubierto por una capa de hielo. Este hecho la convierte en uno de los objetos planetarios más interesantes para los estudios astronómicos y astrobiológicos.


Júpiter, el gigante de nuestro Sistema Solar, es el planeta que alberga al mayor número de lunas
Puede decirse que en términos generales, una luna o satélite natural es un objeto que carece de una atmósfera, esto significa que no hay una mezcla de gases envolviendo a su superficie. Sin embargo, Titán, una de las lunas del planeta Saturno, es la excepción a la regla. Este satélite natural es el único que ha logrado mantener una atmósfera densa y fría formada principalmente por nitrógeno molecular (N2) y por metano (CH4).

Se ha propuesto que estos dos gases pudieron haber estado presentes en la atmósfera de nuestro planeta antes de que se originaran los primeros organismos vivos. Esto ha motivado una amplia gama de investigaciones en torno a la atmósfera de Titán.

El metano se identifica como el compuesto orgánico más sencillo. En nuestro planeta, existe en fase gaseosa en condiciones normales de presión y temperatura. El nitrógeno es el gas más abundante en la atmósfera de nuestro planeta. En el ambiente de Titán, estos dos compuestos son transformados, por la acción de la energía solar que llega hasta el satélite, en hidrocarburos y en nitrilos. Estos compuestos químicos son importantes para la dinámica de la atmósfera del satélite y para delinear su superficie ya que pueden participar en la formación de nubes, de pequeños lagos o mares y de superficies sólidas. Tal es la importancia de comprender el ambiente de Titán que las investigaciones en torno a él, no son simplemente a través de observaciones remotas apoyadas por telescopios espaciales, sino que se complementan con experimentos de simulación en laboratorios, con propuestas de modelos computacionales y con el diseño y puesta en marcha de misiones espaciales. En enero del 2005, la misión no tripulada Cassini-Huygens, un esfuerzo conjunto de las agencias espaciales americana (NASA), europea (ESA) e italiana (ASÍ) logró observar, estudiar y fotografiar varios aspectos de la atmósfera y superficie de Titán y de algunos otros satélites del planeta Saturno. Esta misión constituye uno de los ejercicios académico-tecnológicos internacionales, en materia de exploración espacial, más complejos realizado hasta nuestros días. La información recopilada será de gran importancia para el entendimiento del sistema de Saturno y sus lunas, así como para otros objetos de nuestro Sistema Solar.

Con el reciente descubriendo de planetas girando alrededor de otras estrellas diferentes a nuestro Sol en otros Sistemas Planetarios, es de esperarse que el número de satélites naturales o lunas reportadas se incremente y con ello la necesidad de indagar sobre sus detalles. Aunque con la diversidad de lunas que nuestro Sistema Solar nos brinda, tenemos material de estudio y deleite todavía para varios años.

 


La Dra. Sandra I. Ramírez Jiménez realizó sus estudios de Doctorado en Ciencias Químicas en la Universidad Nacional Autónoma de México y de Doctorado en Ciencias Atmosféricas en la Universidad de Paris XII, Val de Marne. Actualmente es Profesora-Investigadora en el Centro de Investigaciones Químicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Recibió en el 2002 el Premio Weizmann a la mejor Tesis Doctoral en Ciencias Exactas por la Academia Mexicana de Ciencias y pertenece desde el 2001 al Sistema Nacional de Investigadores, nivel 1. Cuenta con 10 artículos publicados y cuatro capítulos de libros sobre la dinámica de la atmósfera de Titán y algunos trabajos de divulgación en Astrobiología.