Bill Gates y los lodos fecales... Ahora en NETFLIX

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Figura 1. Un camión cisterna vierte aguas residuales sin tratar cerca de comunidades en Freetown, Sierra Leona (Neil Jeffery, 2018).

El año pasado se estrenó una miniserie llamada Bill Gates bajo la Lupa, que en tres capítulos de una hora narra la historia de Bill Gates desde la perspectiva de las personas más cercanas a él y de él mismo. Todas estas historias se van compaginando con las acciones humanitarias que Bill y su esposa Melinda impulsan a través de su fundación Bill & Melinda Gates Foundation. Una de esas acciones, y que es de la que trata este artículo, es la de dar solución al manejo inadecuado de lodos fecales en países en desarrollo como Senegal.

Los lodos fecales

El sistema actual de saneamiento nos permite deshacernos de nuestras excretas con sólo “jalarle” a nuestro nada eco-friendly retrete de hasta 23 litros de capacidad. Nunca las volvemos a ver y no pensamos en ello hasta que tenemos que ir nuevamente al baño. Sin embargo, existen millones de personas que no tienen acceso a un sistema adecuado de saneamiento y recurren a defecar al aire libre o en una letrina, que muchas veces es sólo un hoyo en el suelo. Una vez lleno, los desechos (y patógenos) sobresalen del límite y dicho hoyo tiene que vaciarse.

¿Cómo vacían estas letrinas? En el mejor de los casos, las personas contratan los servicios de un camión cisterna que succiona los lodos de la letrina y los deposita en una estación tratadora, de funcionamiento muy cuestionable (figura 1). No obstante, la norma es utilizar métodos manuales al aire libre, sin protección y muchas veces estos lodos terminan en las calles o en algún canal de agua cercano.

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Figura 2. Máquina Omniprocessor Janicki.

De acuerdo con el documental, los lodos fecales se calientan al punto de obtener agua en forma de vapor; esta agua es condensada y pasa por un tratamiento (con procesos como ozono, carbón activado y ultrafiltración) para producir agua purificada lista para beber. Posteriormente, los lodos pasarían a un incinerador (tipo lecho fluidizado) a 1000°C obteniendo como subproductos ceniza y vapor de agua a alta presión. Este último movería unas turbinas para generar electricidad que daría energía a toda la máquina y un excedente para vender o distribuir.

En resumen: lo que entra a la máquina son lodos fecales y se obtiene agua purificada, electricidad y ceniza (poquita, dice Gates) y no emite contaminantes atmosféricos.

Entonces, ¿por qué nadie lo había hecho? Bill Gates, en uno de sus blogs, se preguntó esto mismo y concluye: “Porque las personas que entendían la tecnología no se enfermaban ni morían por el agua contaminada y tampoco conocían a nadie que hubiera muerto o enfermado. Tampoco estaba claro cómo podían obtener ganancias trabajando en el problema. Fue un fracaso clásico de mercado”.

Lo cierto es que muchas de las ideas de la máquina ya se implementan para tratar lodos de aguas residuales y también para residuos sólidos. No es tecnología nueva, sin embargo, la innovación puede estar en cerrar el ciclo. En muchos países industrializados o de primer mundo, recuperar el agua de los lodos para purificar y beber no es atractivo, no es rentable y no existe tal necesidad; así también el saneamiento de las aguas ya está garantizado donde, además, se aprovechan los lodos residuales para generar energía (quemando biogás) y amortizar un porcentaje del gran consumo energético de estas plantas.

Todo el sistema está pensado para garantizar un ambiente sano, proteger las fuentes de agua potable, no emitir contaminantes a la atmósfera, etcétera. Por eso, en teoría, la población paga por el servicio de saneamiento, las empresas venden el agua tratada y cobran por manejo de residuos sólidos, por mencionar algunos ejemplos. Es decir, en países en desarrollo, donde los servicios de saneamiento son vistos como un gasto innecesario, o hay poca vigilancia en el cumplimiento de las emisiones de contaminantes, el Omniproicesador Janicki tendría que demostrar ser un negocio muy atractivo para cambiar este paradigma.

El documental de NETFLIX concluye diciendo que lo ideal sería encontrar inversionistas locales que vieran al Omniprocesador como un negocio rentable y que hubiera muchas de estas máquinas en donde se necesiten. Se trata de revalorizar los desechos, hacer biorrefinerías, como le dicen a esta clase de proyectos. Sin embargo, todavía faltan muchos años para lograr algo así.


M en I. Javier Alejandro Navarro Franco / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional, Unidad Durango | Instituto Politécnico Nacional.