Uso del “axihuitl”, una planta mexicana, en tecnologías de control biológico de enfermedades de plantas

Proyecto apoyado a través del Fondo Mixto-CONACYT Morelos

Dr. Gabriel Rincón Enríquez / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, A.C.
Dra. Evangelina Esmeralda Quiñones Aguilar / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, A.C.
Archivo: Biotecnología

Las plagas y enfermedades que atacan los cultivos de plantas de interés para el hombre causan pérdidas económicas, las cuales pueden ser mínimas o cuantiosas dependiendo de varios factores tales como la susceptibilidad de la planta, la agresividad de ésta, la enfermedad y las condiciones ambientales, entre otros. Por ejemplo en Morelos, el cultivo del nardo tiene como principal insecto plaga el picudo (Scyphophorus acupunctatus) y para su control en algunas ocasiones se invierte hasta un 60% del costo de producción por ciclo (1.5 a 2.0 años) en insecticidas químicos, generalmente por la resistencia de estos insectos a los productos químicos utilizados. Normalmente este insecto plaga está asociado a bacterias fitopatógenas que causan pudrición del bulbo provocada normalmente por bacterias fitopatógenas como Erwinia sp. o Pseudomonas sp. Por otro lado la exigencia cada vez más de producir productos agrícolas con menor impacto ecológico a fin de reducir la contaminación ambiental, así como la obtención de productos inocuos resalta la importancia de buscar nuevas tecnologías para el control de plagas y enfermedades de las plantas. En general a este tipo de agricultura, donde no se utilizan productos químicos se le conoce como agricultura orgánica. En este sentido la Ley de Producción Orgánica define a ésta como un sistema de producción y procesamiento de alimentos, productos y subproductos animales, vegetales u otros satisfactores, con un uso regulado de insumos externos, restringiendo y en su caso prohibiendo la utilización de productos de síntesis química.
           A pesar de que en México los insumos agrícolas provenientes de un proceso de producción orgánica son en su mayor parte procedentes del extranjero (85%), la tendencia en su demanda es a la alza en el mediano plazo. La producción nacional (15%) de estos insumos orgánicos, es realizada por pequeños productores constituidos en cooperativas rurales o agro empresas micro y medianas. Como lo establece la ley antes referida, la producción agrícola orgánica requiere insumos con características específicas, una de las esenciales es que no provengan de síntesis química, lo que garantiza su inocuidad al incorporarse al ciclo biológico de los agro ecosistemas, además deben tener un bajo costo energético durante su producción y su manejo postcosecha. Los insumos de la producción orgánica, están orientados no sólo al control de malezas, plagas y enfermedades, sino también al aporte de nutrimentos a la plantas durante las distintas fases de su ciclo vital. De manera que, en esta industria novedosa, se habla de biocidas (bioinsecticidas, biofungicidas, biobactericidas, etc.) y biofertilizantes, en una palabra bioinsumos. Como es sabido, además del uso de bioinsumos, las prácticas culturales son otra condicionante definitoria para la agricultura orgánica. Así, un bioinsumo son los extractos vegetales para el control de plagas y enfermedades. Al respecto existen una gran cantidad extractos vegetales utilizados para el control de distintos problemas fitosanitarios en diversos cultivos. A pesar de esto, al igual que en los productos químicos, los microorganismos y plagas que atacan a las plantas muestran tolerancia y resistencia a estos bioinsumos. Por lo cual, el avance en la investigación de nuevos bioinsumos es fundamental para continuar realizando agricultura orgánica.
          En este marco de referencia, se encuentran extractos, aceites esenciales o moléculas aisladas del axihuitl o hierba de agua (Eupatorium aschembornianum Sch.) que originalmente se han utilizado en medicina tradicional con varios propósitos: aliviar dolores musculares, sanar heridas o tratar “úlceras” y “gastritis, como agentes microcidas contra hongos patógenos humanos (Trichophyton rubrum, Candida albicans). Extractos de otras especies del mismo género, como E. betonicaeforme, han sido exitosos como biocontroladores de insectos (mosquito Aedes aegypti responsable de la fiebre amarilla y vector del dengue hemorrágico); E. cannabinum de hongos fitopatógenos de mango (Botryodiplodia theobromae y Colletotrichum gloeosporioides); E. ayapana de bacterias patógenas humanas (Vibrio cholerae, Staphylococcus aureus, Escherichia coli, etc.). A pesar de estas propiedades de las plantas del género Eupatorium, la especie presente en el estado de Morelos no ha sido probada sistemáticamente como biocontrolador de enfermedades en plantas ocasionadas por bacterias u hongos.
          El axihuitl (E. aschembornianum) es una planta arbustiva perteneciente a la familia Asteraceae (Compositae) nativa de México. Florece de noviembre a febrero. En el municipio de Tepoztlán, Morelos, se emplea con otras plantas para preparar una bebida estimulante llamada pahtlapozon o curalotodo, utilizada para aliviar dolores musculares y para sanar heridas. Las hojas pueden ser también maceradas en alcohol para tratar “úlceras” y “gastritis” (Jardín Botánico de Cuernavaca). Igualmente el axihuitl ha sido reportado como planta medicinal para el tratamiento de la artritis. Se usa tanto en fricciones de las hojas maceradas en alcohol, como en preparado de curanderos del pueblo de Tepoztlán, de cuya sierra es endémica esta planta.
El uso tradicional que tiene el axihuitl en su aplicación empírica como planta medicinal, no está reflejado en su valor económico. Son varias las causas que subyacen a esta realidad, entre ellas puede citarse el poco interés del sector académico y de investigación para desarrollar productos con valor agregado. En este sentido, muy pocos investigadores se han adherido a la tarea de generar productos novedosos y atractivos, a partir de este valioso fitorecurso mexicano.
          De manera prevaleciente, la investigación sobre esta planta, realizada hasta el momento, ha sido enfocada sobre todo a su potencial como fuente de compuestos químicos con alguna aplicación médica. Pero es pertinente y deseable ampliar dicho enfoque, tanto a la conservación del recurso en sí mismo, como a explorar su potencial como precursor de bioinsumos de valor agregado para la agricultura orgánica. De esta manera el Fondo Mixto CONACYT-Morelos en su Convocatoria 2009-1 (Proyecto 120296) está apoyando un proyecto que plantea desarrollar un producto a base de extractos de la planta de axihuitl, que pueda ser utilizado como bioinsumo para el control biológico de enfermedades bacterianas y fúngicas en cultivos ornamentales (como el caso del nardo), donde prevalece la aplicación de pesticidas químicos en forma indiscriminada. En el mediano plazo se pretende lograr un producto estable a partir de este fitorecurso, disponible para los productores y que tenga efectividad en el control de ciertos fitopatógenos importantes en los cultivos ornamentales de Morelos. Si los resultados del producto son positivos, como bioinsumo para control biológico, también se tiene previsto establecer los principales factores para el cultivo masivo del axihuitl, que conlleve un aprovechamiento sustentable y su conservación. Este producto novedoso favorecerá también la creación de empresas dedicadas a su elaboración y comercialización.
          Ante la importancia económica que en mercados internacionales tienen los productos orgánicos y sobre la base de que en México la disponibilidad de bioinsumos es baja en la actualidad, se vislumbra la oportunidad de desarrollar insumos orientados a satisfacer esta demanda específica y creciente. El desarrollo de bioinsumos (como el uso de extractos de axihuitl), además de cubrir la demanda ya existente, es un componente que contribuye al crecimiento de la agricultura orgánica, lo que al mismo tiempo genera impactos positivos en la economía del sector.


Gabriel Rincón Enríquez es ingeniero agrónomo por la UACh (Chapingo), M. en C. por el COLPOS, especialista en estadística por el IIMAS-UNAM y doctor por la Universidad de Aix-Marseille II en Francia, su trabajo doctoral lo realizó en el CNRS (Campus Marseille). Actualmente el Dr. Gabriel Rincón Enríquez es investigador en la línea de Control Biológico Molecular de Bacterias Fitopatógenas de la Unidad de Biotecnología Vegetal del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, A.C. (CIATEJ)


Evangelina Esmeralda Quiñones Aguilar es ingeniero agrónomo por la UVM en C. en Edafología y Microbiología del suelo por el COLPOS, y doctora en microbiología molecular y biotecnologías por la Universidad de Aix-Marseille II y el CNRS en Francia. Actualmente la Dra. Evangelina Quiñones colabora con el Dr. Gabriel Rincón en la línea de Control Biológico Molecular de Bacterias Fitopatógenas de la Unidad de Biotecnología Vegetal del CIATEJ.