Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

¿Pulpa de tamarindo o pulpa de insectos?

Dulce de tamarindo

Biól. Sergio Godinez-Cortes / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
Archivo: Biología

Esta colaboración está avalada por el M en C Jesús M. Castillo Cerón,
jefe del Área Académica de Biología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

Díganme, ¿quién no ha comido un delicioso y suculento dulce de tamarindo en su forma tradicional? es decir, la pulpa azucarada envuelta en papel celofán, o hecho bolita con limón y chile ¿Quién no se ha deleitado con un raspado, paleta, agua, o cualquier dulce que contenga tan exótica leguminosa? Veamos por qué se los pregunto.
        Pues bien, el tamarindo -cómo anteriormente lo mencione- es una planta leguminosa o mejor conocida en el mundo científico cómo la familia de las Fabaceas, es decir plantas que posee frutos secos en forma de vainas. El tamarindo en particular es una planta originaria del este de África característico por proporcionar frutos de color marrón y en forma de vainas, que se ha popularizado mucho alrededor del mundo debido a su exótico sabor. Aunque pensemos que resulta ser un alimento ordinario y parezca más común de lo que creemos, existe una sola especie de ellos en todo el planeta, conocida científicamente cómo Tamarindus indica, que fue clasificada y descrita por primera vez por el gran naturalista Carlos Linneo en 1753.
         Pero ¿qué creen? Este exótico fruto de exquisita, pegajosa y rica pulpa que ha sido introducido en todas las regiones tropicales del mundo, posee muchas veces algo más que jamás creyeron imaginar, generalmente no lo sabemos y no lo percibimos por la consistencia del tamarindo una vez procesado, pero además de consumir la ácida y alucinante pulpa algunas veces estamos comiendo al mismo tiempo ¡pulpa de insecto!
Sí, como lo oyen. Esto es debido a que dentro de tan deliciosa legumbre vive un insecto científicamente llamado Caryedon serratus, de diminutas dimensiones y escasos 4 a 7 milímetros de longitud. Estos insectos son escarabajos del tipo brúquidos comúnmente conocidos como escarabajos de las semillas y mal llamados “gorgojos”. Durante su estado larvario se alimentan e infestan el centro de las semillas maduras o cotiledón, y ahí se desarrollan hasta que salen como adultos hechos y derechos.
Normalmente estos bichos ponen sus huevecillos sobre la vaina y la larva que sale del huevo se encarga de perforar la pared de ésta y entra en el endospermo hasta llegar al centro de la semilla, incubándose más o menos en un mes hasta que emerge un nuevo adulto. Normalmente esto es lo que ocurre en campo, sobre los arboles naturales de tamarindos, pero ¿Qué pasa en una fábrica o en un taller de paletas de hielo o dulces típicos elaborados con tamarindo?
         Es común pensar en el proceso de elaboración de productos y confiar en el control de producción que poseen las empresas dedicadas a hacer dulces o productos de tamarindo, pero como dice el dicho, “Hasta al mejor cazador se le va la liebre”. Es entonces que hasta en el proceso de mayor calidad se llegan a colar residuos de estos pequeños insectos mezclados y triturados con los productos ya elaborados. Y no sólo en la industria del tamarindo, sino en cualquier producto proveniente del campo. Sólo imaginemos lo que ocurre con los productos que son hechos de manera tradicional; el cuidado que se le da a la producción no es del todo riguroso pues no revisan semilla por semilla para cerciorarse que no lleve un insecto dentro, y aunque se congelaran o hiervan las vainas antes de triturar el tamarindo y extraerles la pulpa y matar a los insectos, ellos van de algún medio de por medio en el producto. Así que junto con éstos pueden ir huevecillos, larvas, pupas, adultos y mudas de quitina (lo que se conoce como su piel), etc., etc. Si bien, seguramente a los millones de mexicanos a los que les dan miedo o asco los insectos, esta noticias les disgustará. ¡No se espanten mucho!! No pasa nada; muy al contrario de perjudicarles, el ingerir pequeñas dosis de insectos, se sabe que los estos contienen tantas proteínas o más que otros productos cómo la carne y la leche, proteínas que le caen bien al cuerpo humano. Pues es bien sabido por ejemplo, que los indios Suruí en Rondonia Brasil consumen larvas de los brúquidos de los cocos, llegando a ser consumidos crudas, fritas o asadas en su propia grasa.
Estos insectos brúquidos del tamarindo no son dañinos, al contrario, al incluirlos en nuestra dieta nos enriquecen con proteínas y tal vez sean los que en ocasiones den un toque al característico sabor del tamarindo. Por lo tanto sigan disfrutándolo en sus distintas variantes, pero esta vez al saborearlo reflexionen y recuerden que puede llevar restos de sus huéspedes no imaginados. Hay que aprender a apreciar la biota en general, y a los insectos que nos rodean en particular, pues un 90% del millón que existen (si no es que todos) en vez de perjudicar juegan un papel ecológico importantísimo en el planeta. La próxima vez que coman algún tipo de semilla, piensen en que puede ir acompañado de algún brúquido; no le tengan asco, mejor degústenlo.
Últimamente se esta trabajando con el estudio del género Caryedon de origen Africano e introducido del viejo mundo a México desde hace muchos años y que se alimenta de la semillas de Tamarindus indica, encontrando nuevos reportes para estados cómo Hidalgo y aumentando la distribución en México de dicho insecto. También está en preparación para presentar un estudio con el porcentaje del daño en la semilla de tamarindo por estos insectos, y la influencia de la infestación de Caryedon serratus en el uso comercial del tamarindo en el estado de Hidalgo, ya que se han encontrado semillas perforadas en dulces tradicionales y frutos infestados con huevos o con horadaciones que se ofrecen a la venta en los mercados de la región, señales que demuestran la prescencia de Caryedon serratus y el consumo accidental humano en los distintos productos de tamarindo.

 


Semblanza


Sergio Godinez-Cortes es recién egresado de la Licenciatura en Biología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Desde sus primeros estudios supo que quería dedicarse a la Taxonomía, Sistemática y Evolución, y en los últimos dos años su investigación e intereses se han abocado hacia la familia de coleópteros Bruchidae aplicando estas áreas de la biología. Actualmente se prepara para presentar su examen profesional de licenciatura con la Tesis que lleva por título tentativo: “Estudio faunístico de los brúquidos (Insecta: Coleoptera: Bruchidae) del municipio de Zimapán, Hidalgo, México”.