La re-evolución genética

La teoría que explica cómo ha ocurrido la evolución está cambiando. Científicos de todo el mundo revalúan los postulados que la conforman y proponen que se le adicionen nuevos conceptos generados a partir de los descubrimientos más recientes en la estructura y el funcionamiento de las células. La necesidad de modificar la explicación de cómo ha ocurrido la evolución de las especies para hacerla más robusta y precisa surge con la descripción cada vez más atinada de cómo las células regulan la cantidad y tipo de proteínas que producen. Estos descubrimientos representan una lista de argumentos válidos para cuestionar la idea preponderante de que la lenta acumulación de mutaciones en el ADN de las células es la razón principal por la cual evolucionan las especies.
Reproducción y supervivencia

En 1809 fue publicada la primera teoría evolutiva por Jean-Baptiste Lamarck, esta atrevida publicación desafiaba la explicación creacionista propuesta por la Iglesia y la idea de que las especies permanecían sin cambios a través del tiempo, las ideas más aceptadas en la época para explicar por qué había tantas especies de seres vivos en el planeta. Lamarck propuso la idea de que los organismos llegan a ser más complejos debido a la influencia del medioambiente, por efecto de una causa primaria gradual y progresiva: si las hojas de los arbustos bajos se iban terminando gradualmente, las jirafas desarrollarían consecuentemente cuellos más largos para poder alcanzar las de los árboles más altos. Entonces como consecuencia del uso o desuso incrementado y sostenido de cualquier órgano la forma y organización de los animales se modificaría.

Esta teoría fue poco valorada debido en gran parte a la burla que recibió de su contemporáneo Georges Cuvier, un destacado científico de la época, pero también a la posterior divulgación de las hipótesis propuestas por Charles Darwin y Alfred Russell Wallace quienes demostraron unas décadas después que la interpretación de Lamarck era errónea y propusieron las ideas que modelarían más tarde la teoría sintética de la evolución.

Esta teoría es la más aceptada entre la comunidad científica en la actualidad. Establece que el medioambiente es quien selecciona de entre las poblaciones aquellos organismos que tengan combinaciones genéticas que favorezcan su supervivencia, entonces éstos se verán beneficiados en la reproducción y así su especie sobrevivirá; mientras que los individuos menos aptos estarán condenados a extinguirse. Por ejemplo, si dos especies de osos viven en un valle donde los inviernos son cada vez más severos, es más probable que a lo largo de los años sólo sobreviva la especie con el pelaje más abundante que la especie con menos pelaje. Estas diferencias de apariencia entre los individuos, por sutiles que sean como en este caso la cantidad o el color del pelo, se deben a variaciones que existen en nuestros genes, las cuales nos hacen únicos como individuos y como miembros de una especie.

La teoría sintética de la evolución postula que esta variabilidad genética se genera a través de la lenta ocurrencia y acumulación de mutaciones en nuestro ADN y que éstas suceden al azar entre los individuos.

Sin embargo esta hipótesis de que las mutaciones en nuestros genes – y sus consecuencias favorables – son el único motor que impulsa la evolución está siendo cuestionada cada vez con pruebas más sólidas ya que la evidencia experimental más reciente sugiere que el medioambiente sí puede producir cambios en nuestros genes, y que estos cambios también son transmitidos de generación en generación.

Cambios en los genes

La epigenética es una disciplina que estudia al ADN, analizando los factores que modulan la manera cómo se expresan los genes (y producen proteínas) pero que no involucran cambios en la secuencia del ADN que los constituye. En otras palabras, estudia los cambios en los genes pero que no son consecuencia de mutaciones.
Recientemente se ha descubierto que las variaciones epigenéticas pueden aparecer en los organismos debido a factores medioambientales y que éstas pueden ser heredables, indicios que conducen indudablemente a una nueva manera de entender la evolución. La epigenética se encuentra en una etapa muy próspera de descubrimiento de la frontera donde nuestra naturaleza genética única se ve modificada por el medioambiente y nuestras experiencias de vida. Se ha descrito que las modificaciones que suceden en el ADN tampoco son fijas como se creía, éstas pueden alterarse durante la vida de un individuo por factores tan externos a nuestras células, como por ejemplo, la exposición al tabaco, el ejercicio, la dieta e inclusive las experiencias que tenemos en el transcurso de la vida y el medioambiente al que estamos expuestos.

Sin duda estos descubrimientos cambiarán la manera de entender la evolución de las especies porque aunque parezca irónico estamos hablando de una disciplina que estudia la herencia de los rasgos adquiridos. Parece ser que Lamarck sí estaba en lo correcto: Ahora hay pruebas que permiten suponer que la naturaleza tiene la manera de transmitir la experiencia medioambiental o estrés de los individuos precursores en beneficio de la descendencia de los individuos.

Es importante aclarar que el ambiente no tiene la capacidad de programar o reprogramar nada. Más bien, lo que se intenta entender con todo esto es cómo nuestro genoma puede adaptarse para permanecer robusto y viable a pesar de las perturbaciones del entorno.

Definitivamente estos descubrimientos no echarán abajo la Teoría sintética de la evolución, pues ésta tiene fundamentos sólidos y bien probados, sin embargo existe en este momento la necesidad de reformularla para que incorpore conceptos de epigenética y del desarrollo de los individuos, elementos del darwinismo y del lamarckismo. Mientras continúan aún las investigaciones en este inesperado giro para la biología evolutiva, lo más probable es que la historia le haga justicia a Lamarck, quien murió en la miseria por el injusto trato que recibió en sus últimos años de vida, pero que revolucionó la concepción de la biología moderna.


ºQFB Axell Pineda Molina / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la Universidad Nacional
Autónoma de México