Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Manejo seguro de material biológico infeccioso

 

M. en C. Guillermo Perales Ortiz / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Instituto Nacional de Salud Pública
Archivo: Bioseguridad

En nuestro entorno existen diversos tipos de establecimientos de investigación, académicos o de servicios, en los que se realizan trabajos que involucran la manipulación de microorganismos que pudieran causar daño a los seres humanos o al medio ambiente. Es indiscutible la importancia primordial de las actividades que se realizan en estos centros, sin embargo, es también importante concientizar al personal que trabaja directamente con este material biológico sobre los procedimientos adecuados para prevenir la exposición accidental a patógenos y toxinas, así como su liberación involuntaria o peor aún voluntaria.
          A lo largo de la historia existen ejemplos de cómo se han utilizado agentes biológicos para producir atentados o como armas en confrontaciones bélicas. Después de la segunda guerra mundial se han realizado esfuerzos por establecer protocolos internacionales para el manejo adecuado de material biológico potencialmente peligroso. En 1984 el Centro para el Control de Enfermedad (CDC) de Atlanta Estados Unidos, emitió un documento titulado “Biosafety in Microbiological and Medical Laboratories” (BMBL) en aquel tiempo la palabra Biosafety se tradujo al español como “Bioseguridad”. A partir de entonces el concepto de bioseguridad se utiliza para describir el conjunto de recomendaciones, procedimientos, normas, y en general buenas prácticas para trabajar con microorganismos, todo esto encaminado a salvaguardar la salud de las personas que trabajan directamente con agentes biológicos, de la población en general, así como minimizar los posibles daños al medio ambiente. Por tanto, la Bioseguridad implica aspectos muy amplios que van desde el diseño físico de las instalaciones, el uso adecuado de equipo y material de protección, el seguimiento de estrategias adecuadas de contención, la correcta disposición de los residuos o desechos generados y la bioética en el diseño y desarrollo de protocolos de trabajo e investigación.
          A raíz de los eventos suscitados en el año 2001 en los Estados Unidos, catalogados como bioterrorismo con Antrax, se propicio que tomara fuerza la idea de proteger a los agentes biológicos para evitar que fueran utilizados por personas hostiles para producir daños a la población. En el año 2007 tomó auge el término “Biosecurity” para expresar este concepto de “protección de los micro organismos”. De esta manera el término “biosecurity” es diferente del de “biosafety”, sin embargo, surge un problema porque la traducción más cercana de “biosegurity” que es bioseguridad, ya estaba previamente asignada al termino “biosafety” como se mencionó en el párrafo anterior y es importante aclararlo para evitar confusiones. En cuanto a la traducción más adecuada para “biosecurity” recientemente ha estado en discusión al interior de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) en cuanto a utilizar las palabras ya sea “bioprotección” o bien “biocustodia”. Al parecer el término biocustodia es el mejor aceptado entre la comunidad.
         En 2004 la Organización Mundial de la Salud (OMS), emitió el documento “Biorisk management. Laboratory biosecurity guidance” (Gestión del riesgo biológico. Guías de Biocustodia en los Laboratorios), en el que define el concepto «laboratory biosecurity» como: “las actividades de protección, controles y responsabilidades de las instituciones hacia los materiales biológicos ubicados en laboratorios, con la finalidad de prevenir usos no autorizados, robo y extravío, entre otros”. En cuanto al término “biorisk” se refiere a riesgo biológico, el cual comprende tanto conceptos de bioseguridad como de biocustodia. En este punto es importante definir el término de Riesgo, ya que en bioseguridad se utiliza mucho, específicamente en el área de evaluación de riesgos. Un riesgo es la posibilidad de que se produzca un suceso adverso en el que interviene un peligro o una amenaza concreta y que tiene consecuencias, entendiendo como peligro a un objeto que puede causar daño, en tanto que amenaza es una persona que tiene la intención y/o la capacidad de hacer daño a otras personas, a animales o al ambiente. En términos matemáticos se puede definir el Riesgo como: R = f (P, C), donde R es riesgo, P es la probabilidad de que ocurra un suceso y C las consecuencias o la gravedad del suceso.
         Así, para la evaluación de riesgos en cualquier área que se labore es imprescindible determinar los peligros potenciales y establecer las posibles consecuencias, definir medidas de control y de prevención así como establecer los procedimientos de mitigación.
En México existen diferentes normas y reglamentos que tienen por objetivo el buen manejo de material que pudiera ser potencialmente riesgoso, la Norma Oficial Mexicana NOM-087-ECOL-SSA1-2002 trata sobre Protección ambiental, Salud ambiental, Residuos Peligrosos Biológico-Infecciosos (RPBI), su clasificación y especificaciones de manejo. Pero además de los agentes biológicos infecciosos hay sustancias que durante su manejo pueden ser peligrosas para el hombre o el medio ambiente, debido a sus características Corrosivas, Reactivas, Inflamables y/o Tóxico ambiental (CRIT), sobre todo cuando son desechados de manera no adecuada, por lo que es importante conocer la manera correcta de realizar la disposición de los desechos o residuos, en esos casos es importante conocer la NOM-052-SEMARNAT- 2005, que establece las características de los residuos peligrosos y el listado de los mismos; la NOM-054-SEMARNAT-1993, que establece el procedimiento para determinar la incompatibilidad entre dos o más residuos considerados como peligrosos; esta también la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos del 2003 así como el Reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente en materia de Residuos Peligrosos de 1988. Cualquier establecimiento que maneje y/ o genere residuos RPBI o CRIT debe tener procedimientos bien establecidos de manejo y disposición que deben reportarse a SEMARNAT y que son auditables por la PROFEPA.
         Un grupo de profesionales preocupados por el tema de la Bioseguridad inicio en Marzo del 2009 la Asociación Mexicana de Bioseguridad (AMEXBIO), que entre sus objetivos esta promover la gestión del riesgo biológico como disciplina científica, para ello tiene como ejes principales hacer hincapié en el manejo seguro de material biológico infeccioso, coadyuvar en el establecimiento de una cultura de bioseguridad y biocustodia, así como ayudar a definir el perfil y las competencias del profesional en bioseguridad. Entre otras diversas actividades que realiza la AMEXBIO se ha encargado de organizar reuniones internacionales en las que a manera de Simposios se discuten temas relevantes que tienen que ver con la bioseguridad. Este año se celebró el 4o Simposio Internacional de Bioseguridad y Biocustodia en Oaxtepec, Morelos, del 29 de mayo al 2 de Junio y fue, sin duda, una buena oportunidad para que todos aquellos profesionales involucrados en el manejo de biológico infecciosos y reactivos peligrosos asistan para contribuir con su trabajo o actualizar su formación.
        En México se tiene experiencia en manejo de agentes biológicos tanto a nivel de investigación como del área de salud, pero es importante no bajar la guardia, sobre todo ante posibles brotes epidemiológicos o ante la posibilidad palpable ya del manejo de organismos genéticamente modificados, por ello es importante sentar las bases de una cultura de bioseguridad y mantener canales abiertos de discusión sobre procedimientos, normas y políticas en bioseguridad.


Semblanza


Guillermo Perales Ortiz es Biólogo por la Facultad de Ciencias de la UNAM, realizó la Maestría en Biotecnología en el Instituto de Biotecnología de la UNAM, y es candidato a Doctor en Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la UNAM. Se desempeña como Investigador en Ciencias Médicas “C” en el Centro de Investigaciones sobre Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional de Salud Pública. Área de interés: Agentes infecciosos y vectores. Actualmente es miembro de la Comisión de Bioseguridad del INSP y miembro de la Asociación Mexicana de Bioseguridad.