Se estima que dentro de 35 años (año 2050) la población mundial estará cerca de los 10 mil millones de personas frente a los poco más de 7 mil millones actuales. En México seremos unos 150 millones.
La tasa de producción actual de alimentos simplemente no será suficiente. La desertificación de suelos, plagas y el cambio climático global hacen del reto de alimentar a la población mundial aún más difícil de lograr.
Actualmente se difunden una serie de noticias, comunicados y opiniones sobre la biotecnología agrícola y sobre los Cultivos/Organismos Genéticamente Modificados (C/OGM), que en general no cuentan con una base científica ni técnica comprobable, generando diversos mitos al respecto:
Mito 1: La biotecnología es una herramienta riesgosa para el campo porque altera la composición natural de los cultivos, sin prever las consecuencias.
Contexto: La biotecnología moderna utiliza técnicas de ingeniería genética para transferir características de un organismo a otro. Sus aplicaciones van desde la producción de insulina humana y vacunas, el desarrollo de alimentos más sanos, semillas más vigorosas y el uso de microbios para limpiar los suelos contaminados por hidrocarburos, entre otros.
Aplicada al campo, la biotecnología permite mejorar los cultivos al incorporar a su información genética uno o dos genes que le confieren características que no tenía, como defenderse de plagas o enfermedades o resistir condiciones climáticas extremas.
Desde 1996, cuando comenzó el uso comercial de las semillas biotecnológicas y el consumo de sus derivados en muchos países del mundo, se han desarrollado un sinnúmero de estudios que han comprobado sus beneficios y descartado posibles consecuencias negativas tanto para la salud humana o animal como para el medio ambiente.
Mito 2: Los alimentos genéticamente modificados y sus productos derivados son nocivos para la salud.
Contexto: Actualmente se producen cultivos GM en 29 países, sin embargo, cerca de 60 naciones del mundo los han evaluado y han autorizado su consumo.
Igualmente, científicos de universidades y centros de investigación públicos y privados a nivel internacional han evaluado durante más de 14 años que los alimentos transgénicos disponibles en la actualidad sean seguros a la salud para el consumo humano y animal. Con ello, han concluido que no existe evidencia alguna sobre efectos nocivos a la salud humana en el corto o largo plazo derivados del consumo de estos cultivos y es improbable que los presenten.
El número de análisis realizados los convierten en los alimentos más evaluados en la historia, demostrando ser seguros para el consumo humano y animal, evaluación a la que no se someten los alimentos convencionales, que ingerimos cotidianamente.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su documento “20 preguntas sobre los alimentos genéticamente modificados” señala que no se han generado problemas a la salud humana por el consumo de estos productos



Mito 3: En México se pretenden utilizar OGM para consumo humano, cuando en Estados Unidos sólo los utilizan para consumo animal y en la Unión Europea están prohibidos.
Contexto: Para poder consumir productos genéticamente modificados, éstos deben ser evaluados caso por caso por las autoridades sanitarias de cada país, quien autoriza su importación y comercialización para consumo humano y animal.
En la actualidad, cerca de 60 países como México, Brasil, Argentina, Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea (UE); entre otros, realizan cotidianamente estas evaluaciones y han autorizado su uso alimentario. Por ejemplo, en México 87 cultivos transgénicos cuentan con esta autorización por parte de la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) que depende de la Secretaría de Salud, en tanto que la autoridad sanitaria de la Unión Europea (EFSA) ha autorizado hasta la fecha 31 de estos cultivos.
Mito 4: No se debe permitir la siembra de cultivos genéticamente modificados en los países considerados ‘centros de origen’, como México, que es el centro de origen y diversidad del maíz.
Contexto: La región considerada como ‘centro de origen y diversidad del maíz’ se extiende a lo largo de varios países de Mesoamérica, entre los que se encuentran México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Perú y Colombia, entre otros; sin embargo, las diferencias de suelo y clima dentro de un mismo país, así como su especialización en ciertos tipos de cultivo, explican que sólo algunas zonas dentro de un territorio sean consideradas centro de origen y diversidad del maíz.
En México, la Ley establece restricciones para la siembra de maíces transgénicos en aquellos lugares donde se encuentran algunas de las 57 razas nativas (criollas) y parientes silvestres en nuestro país en los estados de Oaxaca, Jalisco, Estado de México, Puebla y Guerrero. Esto permitirá que en otras zonas, principalmente del norte del país, se pueda llevar a cabo una producción de semillas genéticamente modificadas de forma segura que satisfaga las necesidades de la población, particularmente de maíz.

¿Ya lo sabias? Un transposón es una secuencia de ADN que puede moverse de manera autónoma a diferentes partes bien definidas del genoma de una célula. En este proceso, se pueden causar mutaciones y cambios en la cantidad de ADN. Anteriormente fueron conocidos como “genes saltarines” y fueron descubiertos por Barbara McClintock, quien propuso que la presencia de granos de colores diferentes en algunas mazorcas de maíz se debía a la presencia de estos genes; en 1983 obtuvo el premio Nobel por su descubrimiento.


 

ºM. en C. Israel Lara Vega / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Universidad Autónoma Metropolitana- Unidad Cuajimalpa