Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Cultivo de Nochebuena: No todos los hongos son enemigos.

Dr. Leobardo Serrano Carreón / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Instituto de Biotecnología-UNAM

Archivo: Biotecnología

La siguiente colaboración fue publicada previamente en el periódico La Unión de Morelos dentro de la sección de divulgación de los lunes. Agradecemos a la Academia de Ciencias de Morelos (ACMor) por su apoyo.

El mercado mundial de flores y plantas ornamentales está creciendo a una tasa del 6% por año, sin embargo, es significativo observar que aún cuando Colombia destina solamente 5 mil 900 hectáreas a cultivos de plantas ornamentales y Ecuador 3 mil hectáreas, ambos participan con el 78% del total de las importaciones de los Estados Unidos (60% y 18% respectivamente) mientras que México con más de 10 mil hectáreas sólo alcanza un 5% de ese mercado. Entre los factores que más afectan la competitividad del sector de ornamentales en México está la gran variabilidad en la calidad de las plantas y/o flores que se producen. En este aspecto, los principales problemas se refieren a pérdidas por plagas y/o enfermedades o a la baja calidad debida a problemas ligados a un mal manejo de los factores que afectan el crecimiento y/o la floración de las plantas.
El cultivo de Nochebuena es uno de los más importantes del sector de plantas ornamentales en México, siendo el Estado de Morelos el principal productor del país. En nuestro Estado se producen 5 millones de plantas terminadas en diferentes presentaciones y colores, así como alrededor de 30 millones de esquejes (plántulas) para el abasto de los mercados de Estados Unidos, Canadá, China, Kenya, Japón, Holanda, Vietnam, Francia, Alemania y Suecia.

Sin embargo, las enfermedades producidas por hongos fitopatógenos (hongos que causan enfermedad en plantas) son responsables de pérdidas económicas importantes para los productores de Nochebuena. Estos hongos atacan el follaje y la raíz de la plantas disminuyendo su calidad y, en ocasiones, llegando a provocar la muerte de las mismas. Para disminuir estás pérdidas económicas, los productores han utilizado tradicionalmente pesticidas sintéticos altamente tóxicos. Estos pesticidas no solo ponen en riesgo la salud de quienes los aplican, también se ha demostrado que terminan siendo ineficaces al promover la generación de especies inmunes a su acción.

El control biológico de plagas y enfermedades representa una alternativa económicamente viable y sustentable que permite eliminar o reducir el uso (y los efectos nocivos) de los pesticidas sintéticos. El control biológico es el uso de organismos (o de sus metabolitos o subproductos) que son enemigos naturales de una plaga o patógeno, con el fin de reducir o eliminar sus efectos dañinos en las plantas o sus productos. De manera similar al uso de gatos para controlar poblaciones de ratones o el uso de bacterias benéficas (como los lactobacilos) para preservar alimentos o prevenir infecciones gastrointestinales, el control biológico de plagas y patógenos ha sido utilizado en la agricultura de manera empírica desde sus inicios.

La razón principal por la cual muchos productos agrícolas no son destruidos completamente por las plagas y las enfermedades es la presencia natural de agentes de control biológico: organismos capaces de antagonizar con las plagas o patógenos, reduciendo sus efectos nocivos. El desarrollo y aplicación de este potencial de la naturaleza cobra cada vez mayor importancia, y seguramente tendrá un gran impacto en la agricultura en el futuro cercano. Los hongos del género Trichoderma se han destacado como unos de los agentes de control biológico más utilizados. Estos hongos atacan y causan la muerte de una gran variedad de hongos fitopatógenos. Así, parece que la mejor manera de atacar a algunos hongos fitopatógenos, y de esta manera disminuir las pérdidas económicas que éstos causan, es utilizando otro hongo que se sabe es su depredador natural pero inofensivo para la planta. De hecho, se ha demostrado (aunque no se conocen los mecanismos) que estos hongos llegan, inclusive, a estimular el crecimiento de plantas.

Como un ejemplo de lo anterior, se han llevado a cabo pruebas para evaluar la posibilidad de reemplazar pesticidas químicos por un producto a base de Trichoderma en el cultivo de Nochebuena. Las pruebas realizadas en Morelos han demostrado que la aplicación de Trichoderma permite reemplazar a fungicidas sintéticos en el control de enfermedades radiculares (de la raíz). Adicionalmente, el uso de este hongo resultó en un incremento tanto de la velocidad de crecimiento como del número de flores de las plantas. Se han encontrado resultados similares en cultivos como belenes y esquévolas (ver recuadro). Esto implica la posibilidad de producir más rápido y con una mayor calidad, generando beneficios económicos importantes para los productores de ornamentales del país.


Leobardo Serrano Carreón es ingeniero bioquímico industrial por la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, cuenta con la maestría en ciencias por la Universidad de Bourgona, ENS.BANA, Dijon, Francia y el doctorado en biotecnología, por esta misma Institución, ambas con Mención Honorífica. Es miembro de la Academia de Ciencias de Morelos (ACMor) y nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). En 2002 fue distinguido con el Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos y con el Premio Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos, categoría profesional CONACyT e Industria Mexicana Coca-Cola. Asimismo, fue reconocido con la distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Innovación Tecnológica y Diseño Industrial en 2003 y con Mención Honorífica en el área de Investigación Tecnológica en el Premio CANIFARMA en 2007. Si deseas conocer otras investigaciones de miembros de la ACMor visita la página www.acmor.org.mx