Aromas que matan: los aceites esenciales como agentes de control de plagas y enfermedades.

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Archivo: Biotecnología

Los aceites esenciales son mezclas de diversos compuestos orgánicos volátiles producidos por las plantas en glándulas especializadas y confinados en sacos o venas en las raíces, flores, frutos semillas, etc. Muchos de estos aceites existen per se en las plantas, pero muchos otros son derivados de reacciones enzimáticas cuando las plantas son trozadas o maceradas. Los aceites esenciales se encuentran presentes en bajas cantidades y constituyen solamente una pequeña fracción de el peso total de la planta (con pocas excepciones). La función de estos en las plantas no se conoce muy bien aunque se cree que entre otras, pueden tener funciones defensivas.
          Son altamente concentrados, muy volátiles, no grasosos y pueden ser parcial o totalmente destruidos por la luz, el oxígeno y la temperatura (oxidación). Cuando se mezclan ya sea dos o más, se refuerzan sus propiedades y el modo de actuar, ya que hay una reacción química y dicha mezcla puede producir sinergismo. La cantidad y composición de los aceites esenciales varía no solo con el tipo de planta sino que en particular con las condiciones que prevalezcan durante el crecimiento de esta (clima, suelo, altitud, etc.). Se pueden extraer de las plantas por varios procesos, el más común es por arrastre de vapor. Entre sus componentes se encuentran diferentes compuestos como los fenoles, terpenos, ácidos, ésteres, acetonas, alcoholes y aldehídos.
Se han utilizado para el tratamiento de enfermedades en humanos este método se conoce actualmente como aromaterapia ó medicina alternativa, ya que por medio de la inhalación o aplicación tópica en forma de masajes, actúan para curar diversas afecciones causadas por microorganismos e incluso para calmar el estrés. Desde la antigüedad ya se utilizaban como cicatrizantes, antibacterianos, para micosis, como sustancias místicas y en rituales; fueron y siguen siendo utilizados como productos de belleza y perfumes, sustancias de ofrecimiento para la adoración de varios dioses y empleados en el proceso de embalsamiento y momificación, su uso se ha calculado desde el año 4,500 AC.
         Los aceites esenciales forman las esencias odoríferas de un gran número de vegetales. Los aromas de las flores pueden estar relacionados con la atracción de insectos y conllevar así a la polinización o actuar como repulsivos para protegerse de parásitos y para no ser ingeridos por depredadores ya que pueden ser tóxicos.
El uso de aceites esenciales en el manejo de insectos plaga y enfermedades provocadas por los hongos, bacterias, nematodos, etc., no es algo nuevo, tal vez pudiera tener la misma antigüedad de cuando comenzamos a domesticar las plantas.
          Hace más de 50 años los agricultores habían dejado de aplicar productos botánicos puesto que la revolución verde trajo consigo “nuevas tecnologías” como los productos químicos, que por cierto algunos son altamente tóxicos y se han prohibido desde hace años (pero que aun se fabrican clandestinamente), haciendo que los plaguicidas naturales parecieran anticuados y sin futuro. Pero en los últimos 20 años se ha promocionado el regreso de “metodologías ecológicas” debido a la contaminación ambiental y al cambio climático.
         El Dr. Roberto Montes-Belmont en el Departamento Interacciones Planta-Insecto del Centro de Desarrollo de Productos Bióticos del IPN es pionero en la aplicación de alternativas al uso de agroquímicos pues ha venido desarrollando diferentes métodos ecológicos para el control de enfermedades y plagas, dentro de estas opciones se encuentra el uso de plantas con propiedades plaguicidas, nematicidas y fungicidas; específicamente extractos vegetales, metabolitos secundarios puros y aceites esenciales, entre otras prácticas agroecológicas.
En cuanto a bioensayos para el control de insectos plaga se han utilizado los aceites esenciales de cempasúchil, anís y pericón (utilizando el estadio de larva de Copitarsia decolora que es plaga de la col). También se han probado contra mosquita blanca Trialeurodes vaporariorum que es plaga de diversos cultivos principalmente solanáceas como el jitomate, tomate de cascara, entre otros.
En cuanto al control de hongos que causan enfermedades en cultivos se ha trabajado con aceites esenciales de diferentes especies de plantas por ejemplo: hierbabuena, epazote, canela, clavo, eucalipto, cempasúchil, zacate limón y ruda. Obteniéndose en algunos casos excelentes resultados en laboratorio, vivero y campo.
         Esto podría dar pauta a llevar este sistema como una alternativa ecológica de control de plagas y enfermedades en campo y en la agricultura protegida e ir sustituyendo o alternándolo al método convencional de aplicación de plaguicidas y fungicidas químicos. Además que los agricultores no necesitan usar técnicas complicadas para esta alternativa ya que su aplicación es de fácil manejo; por otro lado tiene la ventaja de que muchas de estas especies de plantas están a la mano y que inclusive crecen de manera silvestre. Por otro lado tienen a su favor una agricultura sana en muchos sentidos y a bajo costo, con la posibilidad de que estos productos hortofrutícolas también se pudieran comercializar como orgánicos.


El Dr. Roberto Montes Belmont es Biólogo egresado de de la Facultad de Ciencias de la UNAM, con Maestría en Ciencias en Fitopatología por el Colegio de Posgraduados (Texcoco, Edo. de México) y Doctorado en Ciencias de la UNAM. Ha desarrollado investigaciones y fungido como profesor docente en INIFAP, Colegio Superior de Agricultura Tropical, CIIDIR-Oaxaca y CeProBi (ambos IPN). Ha hecho estancias de investigación en Cuba y España. Ha publicado diversos artículos científicos en Revistas Nacionales e Internacionales. El profesor se encuentra adscrito al Laboratorio de Fitopatología.


La M. en C. Patricia Villa Ayala es bióloga egresada de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UAEM. El grado de Maestría en Ciencias en Parasitología Animal lo obtuvo en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la misma Universidad. La profesora Villa-Ayala está adscrita al Laboratorio de Ecología Química de Insectos.


El Dr. Federico Castrejón Ayala es biólogo egresado de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (IPN). Obtuvo el grado de Maestría en Ciencias en Entomología y Acarología en el Colegio de Posgraduados. El grado de Doctorado en Ciencias en Ecología y Desarrollo Sustentable lo obtuvo en el Colegio de la Frontera Sur. El profesor pertenece al Laboratorio de Ecología Química de Insectos.


La M. en C. Hilda Elizabet Flores Moctezuma es bióloga egresada de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UAEM. Obtuvo el Grado de Maestría en Ciencias en Producción Agrícola en la Unidad Académica de Ciencias Agrícolas y Ambientales de la UAG. Se encuentra adscrita al Laboratorio de Fitopatología.