La imagen como elemento esencial en Internet: ¿Cómo repercute su uso en el aprendizaje?

Desde el primer lustro de la década de los noventa, la Internet se presentó y se comenzó a difundir en México; las posibilidades del medio comenzaron a desarrollarse en forma relativamente vertiginosa. Yo adquirí mi primer dirección electrónica en el año de 1995 a través de un buzón que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) rentaba por un precio accesible y que me permitía tener contacto a través de aplicaciones como el Eudora o el Outlook. Por esas fechas inició funciones Hotmail, que siendo un servicio gratuito se expandió con una rapidez impresionante, y con el tiempo se han presentado otras opciones que desde mi punto de vista superan por mucho la oferta de Microsoft.
         Lo anterior, lo comento porque en mi profesión de origen, el diseño gráfico, también tuve la suerte de ver cómo se desarrollaron las aplicaciones de edición y creación de imagen, entre ellas las que en poco tiempo permitirían que la Internet gozara de imágenes dinámicas que implican nuevos procesos cognitivos. Así surge lo que desde siempre ha sido mi línea de investigación y que tuve a bien desarrollar en mis estudios de maestría y doctorado, que es el comportamiento de la imagen a través de las interfaces gráficas digitales y su relación con la modificación de la estructura cognitiva del usuario.
          Una interfaz gráfica es lo que de entrada uno ve en el navegador, es decir, en el Explorer, el Firefox o el Chrome; es el conjunto de imágenes y textos de una pantalla que tienen elementos como ligas que llevan a otras partes. La estructura cognitiva del usuario es lo que cada uno de nosotros sabemos y que tenemos almacenado en la mente, esto es, mi estructura cognitiva es cómo está configurado mi saber en mi mente y cómo cambia cuando aprendo algo nuevo.
          De cualquier manera, mi línea de investigación, si bien no ha cambiado su objeto de estudio que es el comportamiento de la imagen en Internet, ha ido evolucionando con el tiempo, igual que las tecnologías que permiten visualizarla en los navegadores. En una primera instancia, la imagen en Internet era por definición estática, aunque podía ser una liga hipertextual, la imagen tenía dos comportamientos: como imagen y como acceso a una información más allá, es decir, como hiperliga, que es comúnmente conocida como el botón o la frase que dándole un clic te transporta a otra parte. La hipertextualidad es lo que caracteriza a la Internet, y es por ella que la potencia que tiene el medio es infinita. Gracias a la capacidad de la hipertextualidad digital es que podemos tener acceso a lo que vemos cuando navegamos e ir descubriendo cosas nuevas, y sobre todo aprendiendo.
         Posteriormente, como todo medio, evolucionó para proporcionar mejores experiencias para los usuarios. Las imágenes ya pudieron moverse, animarse e incluso se logró que se incorporaran videos y sonidos. La imagen iba tomando el papel relevante en las interfaces, los monitores de millones de colores iban sustituyendo a los de 256 colores, y además iba adquiriendo también un rol de aprendizaje, un rol cognitivo. La capacidad del medio, y de la imagen por ende, marcó entonces la relevancia de la interactividad, que personalmente defino a nivel conceptual como el flujo de conocimiento de un sistema complejo y nodal a otro a través de un mediador que resulta ser la interfaz desplegada en pantalla a través de otras interfaces físicas, y a nivel técnico, la interactividad se da a través del uso de hipervínculos que permiten el acceso a redes nodales en sistemas complejos creados a través de algoritmos matemáticos. Sin embargo, lo más importante es la capacidad de modificación de una mente a través de la presentación virtual de una interfaz gráfica creada por otra.
         La conectividad que permite un interfaz de este tipo no sólo es hacia la máquina y los modelos matemáticos que traduce y despliega, sino que alcanza otra mente permitiendo el flujo de conocimiento más allá que su propia existencia. Su virtualidad no se queda en el mundo digital, sino que lo atraviesa para conectar a dos seres con un propósito definido. Las interfaces hipertextuales son la manera digital de conectar dos o más humanos, dos o más mentes para que se modifiquen mutuamente. La interactividad virtual y actual del ciberespacio permite la realización de la modificación de la estructura cognitiva abriendo nuevos panoramas a la interacción entre dos o más humanos, y permite el uso de nuevas tecnologías digitales que impactan de manera específica y novedosa en ellos.

Las vertientes: Tecnológica y Conceptual.

Con base en las premisas antes expuestas, es que mi investigación tiene dos vertientes: la tecnológica y la conceptual. A nivel tecnológico, siempre me ha parecido un placer experimentar con las posibilidades del código y sus resultados en la interactividad y en la usabilidad de las interfaces; sin embargo, estoy convencida de que lo conceptual rebasa a lo tecnológico. Una interfaz es un conjunto de imágenes que tienen un comportamiento específico diseñado conforme a la expectativa de reacción del usuario. Es aquí donde las posibilidades de investigación adquieren una potencia enorme, porque no sólo es de interés la capacidad humana con la que se generan las imágenes y se utilizan en entornos locales, sino que debido a las propias características técnicas de Internet, la difusión de la imagen adquiere matices globalizadores en cuya reflexión se centran debates calurosos. Algo es cierto, la imagen en el ambiente virtual está ligada a la intención de quien la genera, la interactividad requiere de concientizar a quien la desarrolla de posibles consecuencias del uso de la imagen como elemento principal, y se requiere reflexionar sobre las consecuencias a corto, mediano y largo plazo del uso de la imagen en la Internet y de sus capacidades como modificador de la estructura cognitiva, ya sea con una intención de un aprendizaje significativo, o de que se generen otro tipo de reacciones y condicionamientos en los usuarios. Para lo anterior, durante mis estudios de posgrado definí el término ciberpsicopedagogía gráfica, el cual se refiere a la capacidad de generar interfaces en pro de un aprendizaje benéfico para los usuarios, sea de corte formal o no. Al final, dentro de toda la complejidad del tema, se trata de que quienes generamos interfaces lo hagamos con parámetros responsables y meditados, y no sólo con un ánimo descontrolado. Hay que ser consciente de que la imagen afecta y modifica a quien la ve, y quienes la generan tienen una responsabilidad.

Dra. Lorena Noyola Piña / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Archivo: Ciencias Cognitivas / Imagen