Chikungunya y mosquitos en México

La fiebre causada por el virus Chikungunya (CHIKV) afecta a un gran número de personas en varios estados del país y ha puesto en alerta a los sistemas de salud de México. Este virus es transmitido a través de la picadura de mosquitos del género Aedes.
Dado que hasta este momento no hay vacunas o medicamentos específicos para prevenir o eliminar a estos virus, resulta de vital importancia el control del mosquito con el uso de insecticidas y la participación comunitaria.
La fiebre por CHIKV tiene como síntomas comunes el inicio repentino de fiebre alta (mayor a 39°C) y dolor articular severo. Otros síntomas incluyen dolor de cabeza, musculares y espalda, náusea y vómito, salpullido y conjuntivitis. En 2013 se notificó la confirmación de casos de fiebre por CHIKV en América. A partir de este momento su expansión desde el sur de Estados Unidos de Norteamérica hasta Brasil ha sido rápida.
En México, en noviembre del 2014 el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (CENAPRECE) declaró emergencia en Chiapas debido a la confirmación de fiebre por CHIKV por transmisión a través de la picadura de mosquito. En 2014, se registraron casos en Sinaloa, Sonora, Oaxaca, Guerrero y Chiapas; para el año en curso se reportan casos en Campeche, Coahuila, Colima, Jalisco, Michoacán, Morelos, Veracruz, Oaxaca, Guerrero y Chiapas; con alta incidencia en los últimos tres.
Con el virus del Dengue (DENV), son las enfermedades transmitidas por mosquitos más importantes por su impacto negativo en salud pública.
Los principales mosquitos vectores del CHIKV y DENV son Aedes aegypti y Aedes albopictus. Ambas especies presentan amplia distribución en climas tropicales a templados. Estos insectos tienen
4 etapas de desarrollo: huevo, larva, pupa y mosquito adulto. La zona de distribución en México abarca casi todos los estados del país con excepción del Distrito Federal y Tlaxcala. Las condiciones climáticas del país favorecen el establecimiento y crecimiento de las poblaciones de mosquitos. La situación empeora con los criaderos artificiales de larvas (ej. diversos chicos, llantas, cubetas) que se generan en casas con mala higiene en patios y zonas urbanas con bajo saneamiento. El control de criaderos incluye el saneamiento ambiental, la participación social, y el control químico.
En específico, el control se da mediante la eliminación/reducción de criaderos (descacharrización) y el control de larvas y mosquitos adultos por medio de la aplicación de insecticidas por medio aéreo o terrestre, y dentro de viviendas 

Insecticidas para el control de mosquitos en México

Existen varias clases de insecticidas: organoclorados, organofosforados, carbamatos, piretroides y en menor proporción los neonicotinoides. Tienen efectos neurotóxicos, ya sea dañando a la células o impidiendo el flujo nervioso. Existen insecticidas llamados juvenoides que interrumpen el desarrollo de las larvas. Como alternativa se han utilizado insecticidas “biológicos” que consisten en toxinas de bacterias, aceites esenciales y hongos.
El control químico en México comenzó en los años
40 con DDT (Dicloro Difenil Tricloroetano, organoclorado) contra los mosquitos Anopheles (transmisor de malaria) en Morelos y Michoacán. En 1957, con una campaña para erradicar a Ae. aegypti, se empieza el uso del DDT en todos los países de América Latina. Se promovió el uso del Dieldrín (organoclorado) debido a su largo efecto residual duradero, pero fue reemplazado por DDT en 1960, debido a sus niveles de toxicidad. Para 1960 no se registró dengue en el país y en 1963 la OPS certificó Ae. Aegypti erradicado en México. No obstante, en 1978 el mosquito y los casos de dengue resurgieron. Posteriormente se inicia el uso de mallas mosquiteras y la impregnación de DDT en paredes y el insecticida llamado Malathion (organofosforado) con rociado espacial. En 1998 fue prohibido el uso de DDT y México eliminó su uso total en 2000.
En el año 2000, los programas de control cambiaron al uso de los piretroides permetrina y deltametrina para la fumigación residual intradomiciliaria por casi 10 años.
Los insecticidas organofosforados empezaron a ser utilizados. Se continuó el uso del organofosforado temefos para el control de larvas. Desde entonces un grupo amplio de insecticidas han sido aprobados para el control del dengue en México, incluyendo los carbamatos propoxur y bendiocarb. Los juvenoides e insecticidas “biológicos” aún siguen en la fase de experimentación y optimización de uso.

Resistencia a insecticidas

El uso intensivo de los insecticidas favorece el desarrollo de la resistencia. La resistencia es una característica heredada que permite tolerancia a un insecticida, de tal forma que los individuos resistentes sobreviven a una concentración determinada del compuesto que normalmente seria mortal. Las consecuencias de la resistencia incluyen la ineficacia del control químico sobre las poblaciones de los vectores, aumento de insumos en términos de su volumen de compra y brotes con aumento en las incidencias de la enfermedad.
La resistencia es debida a que el insecto tiene una gran capacidad de excretar, metabolizar y eliminar al insecticida de su sistema (mediante enzimas que degradan al producto), o mediante mutaciones que cambian la conformación del sitio donde comúnmente el insecticida debería adherirse Fig. 1.
Estrategias para evitar resistencia

Las tácticas para el manejo de la resistencia son: (1) uso de medidas no químicas (manejo por moderación); (2) uso de moléculas que incrementan la cantidad de insecticida que los mosquitos reciben; y (3) uso de mezclas y rotaciones de insecticidas que actúan en varios sitios de acción dentro del organismo (manejo por ataque múltiple).
Los insecticidas son hasta este momento un buen método para el control de mosquitos. Es por esto que en México está iniciando un Plan de Manejo de Resistencia e incluye el uso racional y moderado de insecticidas, la vigilancia de manifestación de resistencia a nivel molecular y conductual y la rotación de grupos químicos con sitios de acción diferentes Fig. 2.
Morelos está incluido en un grupo selecto de 8 estados que cuenta con dos laboratorios en el Centro Regional de Control de Vectores, ubicados en las localidades de Panchimalco y Oaxtepec, en los municipios de Jojutla y Yautepec, respectivamente, en ellos se realizan parte de los trabajos de vigilancia de la resistencia a los insecticidas de los vectores de Dengue y Chikungunya. Y de esta manera lograr un monitoreo oportuno de los mosquitos y de la resistencia a los insecticidas, con el objetivo de planificar y llevar a cabo estrategias que ayuden a eliminar la transmisión de éstas enfermedades.


Figura 1. Diferencias entre un mosquito susceptible y resistente a insecticidas

Figura 2. (A) Ae. albopictus; (B) evaluación de eficacia de los insecticidas en campo; (C, D) evaluación de resistencia de los insecticidas en laboratorio.


 

ºDr. Miguel Moreno García / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Universidad Estatal de Colorado, Fort Collins de Estados de Unidos.
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Salud Pública.