Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Conociendo a...

Investigación: Yair Rodriguez González

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En la actualidad es visible la necesidad no sólo de divulgar el conocimiento científico sino también de explicar qué es la ciencia, en qué consiste, cómo se define y se juzga su calidad. En esta tarea es notable la labor del tamaulipeco Ruy Pérez Tamayo, para quien la ciencia es una manera de vivir, una forma de comportamiento que no es algo que el científico hace en su laboratorio y cuando sale de él, lo abandona.

Médico cirujano por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y con un posgrado en la Universidad de Washington en Estados Unidos, Pérez Tamayo es una de las figuras más importantes dentro de la comunidad científica mexicana.
De acuerdo a sus palabras, a través de la ciencia el hombre se conoce mejor así mismo y a los demás seres humanos, se libera de todo tipo de ataduras, es capaz de modelar su vida de acuerdo con sus aspiraciones e intereses y puede enfrentarse con mayor eficiencia a sus propios problemas.

En su camino de éxitos, Pérez Tamayo se ha desempeñado como investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM y del Instituto Nacional de la Nutrición “Salvador Zubirán”, profesor emérito de la UNAM y fundador de la Unidad de Patología de la Facultad de Medicina en el Hospital General de México. Ha sido profesor visitante en las Universidades de Harvard, Yale, Johns Hopkins, Minesota y Galveston, así como en Costa Rica, San Salvador, Panamá, Venezuela, Colombia, Chile, Argentina, Madrid, Tel Aviv y Lisboa.

Es investigador nacional emérito nivel III del Sistema Nacional de Investigadores y desempeña una cátedra patrimonial de excelencia nivel I, además de ser becario de la fundación Kellogs y de la fundación Guggenheim en Estados Unidos.

El Dr. Perez Tamayo es miembro del Colegio Nacional y se distingue por su perspectiva y estudio de la filosofía de la ciencia y sus implicaciones sociales. En este sentido, nos dice que “este tipo de filosofía enseña que las decisiones racionales siempre deberán hacerse sin información completa, que nuestro destino en la Tierra es adivinar la conformación más probable del sector de la naturaleza cuya estructura nos interesa, y trabajar incansablemente en averiguar hasta dónde nuestra imaginación realmente corresponde a la realidad. El resultado de este doloroso proceso es lo que llamamos conocimiento. Y nada más”.

Es debido a lo anterior que la filosofía de la ciencia tiene como resultado liberarnos del autoritarismo, de los dogmas, la ignorancia y el oscurantismo que esclavizan, al mismo tiempo que enaltece y contribuye a elevar el espíritu del hombre, nos enseña que nosotros somos los únicos capaces de decidir sobre nuestro destino.

Por otro lado, en la obra de Ruy Pérez Tamayo es muy claro que la esencia de la universidad no es nada más la preparación de técnicos profesionales del más alto nivel, sino la generación de nuevos conocimientos a través de la investigación científica y humanista, una educación dirigida a definir, analizar y resolver problemas de interés local, nacional e internacional.

Para el tamaulipeco resulta urgente realizar esta labor, debido a que “No es que sin ciencia el futuro de los países del Tercer Mundo sea incierto: es que sin ciencia no tenemos futuro”. Así, mediante sus obras de divulgación científica, Pérez Tamayo desea contribuir a disminuir la distancia entre la ciencia y el hombre contemporáneo.

Ruy Pérez Tamayo es ejemplo de un científico humanista. Multifacético en realidad: médico, maestro, investigador, escritor, divulgador de la ciencia; nos ha enseñado que es posible combinar la docencia con la investigación, el trabajo profesional con las letras, que es factible trascender las barreras que impone el ámbito académico y llevar el conocimiento científico a la calle para convivir con los demás elementos que conforman nuestra cultura.

Con su trabajo Ruy Pérez Tamayo ha demostrado que la ciencia es una forma de vivir la vida, es la actividad humana creativa cuyo objetivo es la comprensión de la naturaleza y cuyo producto es el conocimiento.

De 1950 a la fecha ha publicado más de 33 libros entre los que destacan “Serendipia. Ensayos sobre ciencia, medicina y otros sueños”, “En defensa de la ciencia”, “¿Existe el método científico?”,” Ciencia, conciencia y paciencia”, entre otras obras y más de 150 artículos científicos en revistas especializadas, así como numerosos trabajos de divulgación de la ciencia. Asimismo, ha recibido el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1974, por mencionar alguno de sus importantes reconocimientos.

Para finalizar este espacio a modo de homenaje, Ruy Pérez nos deja unas palabras: “La razón es necesaria pero no suficiente. Las corazonadas, las ideas surgidas de repente. Los accidentes felices en el laboratorio, las serendipias, las coincidencias inexplicables y otros tipos más de ocurrencias imprevistas, constituyen elementos de enorme importancia en la marcha cotidiana de la ciencia”.