Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Conociendo a...


Rosalind Franklin: Del olvido al recuerdo

Produjo la 1ª Fotografía por Difracción de rayos X que dio pie al descubrimiento de la estructura del ADN

¡Cuántos espíritus superiores murieron por desconocidos espíritus inferiores!

En abril de este año, la ciencia celebró los 50 años del descubrimiento del ADN, uno de los hallazgos más impactantes del siglo XX. Pero la celebración ha ignorado a Rosalind Franklin (1920-1958), científica británica que produjo las primera fotografía por difracción de rayos X conocida hoy como la fotografía 51, misma que fue clave para que Watson y Crick pudieran proponer el modelo de doble hélice del ácido desoxirribonucleico (ADN) que les proporcionaría el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1962 junto a Maurice Wilkins.

Gracias a los datos que proporcionó Franklin a Watson y a Crick, éstos lograron armar un modelo teórico para la estructura del ADN, sin la presencia de Franklin. Era una época donde la misoginia invadía los ambientes académicos. La científica era considerada una mujer conflictiva y nada femenina.

Franklin fue quien, mediante técnicas de rayos X, dedujo que las bases nitrogenadas que formaban parte de la composición del ácido nucleico debían estar en una estructura helicoidal. Además, calculó varios parámetros de la hélice, como la distancia o el período de repetición.

En los últimos años de su vida, la científica trabajó en el laboratorio del cristalógrafo Desmond Bernal, en el Colegio Birbeck de Londres; allí colaboró con el joven sudafricano, Aaron Klug, con quien trabajó estrechamente hasta su muerte como consecuencia del cáncer, cuatro años antes de que se concediese el premio Nobel.

Hasta la fecha, es criticada la actitud poco ética de Wilkins, quien comunicó los descubrimientos de Rosalind Franklin sin comentárselo a ella, y también sobre el excesivo protagonismo otorgado a Watson y Crick.

“Somos famosos porque el ADN es muy famoso. Si Rosalind, hubiera hablado con Francis desde 1951, y compartido sus datos con él, ella hubiera resuelto esa estructura. Y entonces ella hubiera sido la famosa”
James Watson


Un poco más de aquella época...

Rosalind Franklin fue una mujer brillante, analítica e independiente, que sufrió la atmósfera del club masculino del King's College. Nunca congenió con Maurice Wilkins, que se empeñaba en tratarla como asistente y no como colega. En su best-seller de 1968, "La doble hélice", Watson se refiere a Franklin como "Rosy" y se pregunta "cómo sería si se quitase las gafas e hiciese algo distinto con su cabello". Francis Crick, en su libro "¡Qué loco propósito!", admite que en el College había restricciones irritantes para Rosalind, por ejemplo, no se le permitía tomar café en una de las salas reservada sólo para los hombres, pero considera que "éstas eran relativamente triviales o así lo parecían en la época".