Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Curiosidades

Contaminación Luminosa

Se tiene la idea de que es necesario salir de las ciudades para observar el cielo. Esto no necesariamente es cierto. Observar la Luna y los planetas es tan fácil en la ciudad como en el campo. Para el astrónomo principiante un cielo iluminado le permite ver las siluetas de las principales constelaciones sin que lo confundan miles de estrellas débiles.
Sin embargo, en las ciudades existe lo que los astrónomos llaman contaminación luminosa. Esta no tiene tanto que ver con la cantidad de luz que hay en ella como hacia dónde va dirigida. Es cierto que un buen alumbrado es necesario por motivos de seguridad pública y tránsito, pero éste no es incompatible con un cielo bien contrastado.
De acuerdo al astrónomo americano David Crawford del Observatorio Nacional Kity Peak, Estados Unidos gasta alrededor de 2 billones de dólares al año en iluminar la panza de los pájaros y los aviones. Una calle puede tener una iluminación abundante y, sin embargo, mala. Las instalaciones bien diseñadas proyectan la luz hacia abajo y tienen protectoras que impiden que la luz de los focos incida en la vista.
Es el interés de algunos astrónomos, entre ellos Crawford, que en 1987 se formó la Asociación Internacional del Cielo Oscuro, cuyo objetivo es promover una nueva planificación del alumbrado que permita salvaguardar la seguridad, la economía y conservar la belleza del cielo nocturno en las ciudades.

Calculadoras humanas

Los cossists fueron las calculadoras humanas del siglo XVI.  Los empleaban los comerciantes y hombres de negocios para resolver sus problemas de contabilidad.  Su nombre proviene de la palabra italiana cosa, que usaban como símbolo de cantidades desconocidas.  La cosa es el equivalente de la x, del álgebra actual.

El animal más grande del planeta

La ballena azul es el animal de mayor tamaño que ha vivido en la tierra, puede superar una longitud de 30 m y la hembra tiende a ser algo más grande que el macho. Habita en todos los océanos del mundo, se alimenta del ser más pequeño (plancton) y su corazón late sólo nueve veces por minuto.

Todos los habitantes de la Tierra somos primos.

Para demostrar este hecho, basta con calcular nuestros antepasados de la siguiente manera.  Yo tengo 2 padres, 4 abuelos, 8 bisabuelos, 16 tatarabuelos, y así sucesivamente, de tal forma que si la distancia entre generaciones es de unos 20 años, y nos remontamos unos 1,000 años hacia atrás, veremos que han transcurrido 50 generaciones.  Siguiendo nuestro árbol genealógico encontraremos 250 = 1,125,899,906,842,624 ascendientes directos, en esa generación.  Sabemos que la población de la tierra era mucho menor a esa cantidad, por lo que podemos concluir que no sólo nuestros tatara...tatarabuelos estaban emparentados entre sí, sino que compartimos ascendientes con todos los habitantes de la Tierra.