Empresa graduada del Centro Morelense de Innovación y Transferencia Tecnológica

Archivo: Divulgación
Dra. Karla Graciela Cedano Villavicencio / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. 
Difusión y Extension de la UNAM Campus Morelos

Ya es bien conocido por todos los lectores de Hypatia que nuestro Estado de Morelos tiene indicadores en ciencia que caen en la media de los países de la OCDE. Sin embargo, es menos conocida la contribución que tenemos los académicos de Morelos en el mundo empresarial. Y que conste que no escribí sector productivo, pues, con todo el respeto que merecen los industriales y empresarios, los académicos también producimos (mucho y muy bueno, por cierto), así que en aras de la precisión, este artículo tratará sobre la participación de los académicos en la industria en general y en el área de servicios en particular.
          Morelos no sólo genera conocimiento básico, sino además, el conocimiento aplicado que se somete a protección de propiedad intelectual es producto de nuestra comunidad científico-tecnológica. Muestra de esto es lo que sucedió, por ejemplo, en 2009 en la delegación Morelos de la Secretaría de Economía, donde se solicitaron 12 patentes: 7 por el Instituto de Investigaciones Eléctricas, 2 por el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua y 3 por particulares. De estas tres, nuestra empresa solicitó una y un aliado estratégico y cliente, compañía morelense de alta tecnología, presentó las otras 2 solicitudes. Es decir, las patentes solicitadas en nuestro estado ese año, estuvieron asociadas TODAS a la investigación y alta tecnología. Esto muestra que la madurez de nuestro sistema científico-tecnológico nos permite generar innovación basada en ciencia. Este tipo de innovación se distingue por su alto grado de robustez y flexibilidad, ya que para originarse, requiere de un sólido sustrato científico.
Vivimos en un mundo que está en crisis: energética, alimentaria, sanitaria, ambiental, social y económica, por mencionar algunas. De ahí la importancia de fundamentar la innovación en los nichos científico-tecnológicos que permitan la introducción de soluciones integrales, más eficientes en el marco sustentable, que permitan no sólo el crecimiento económico en el corto plazo, sino el desarrollo social y humano, en el mediano y largo plazos. Un marco sustentable congruente con la visión de Víctor Urquidi, que además de cuidar los recursos para las generaciones futuras, involucra una atención especial a los sectores menos favorecidos del presente.
            Integrar la dimensión sustentable al proceso de vinculación universidad-empresa/industria, será la mejor manera en que los conocimientos generados en la academia se podrán poner al servicio del sector productivo y social; pues es en las universidades y centros de investigación donde se fomenta y promueve la solución integral a la problemática presente, más allá de los intereses económicos y de la inmediatez con que se evalúen los resultados. Por eso, el papel que entidades que promueven la vinculación de alta tecnología, como el Centro Morelense de Innovación y Transferencia Tecnológica (CemiTT), tienen actualmente es crucial en la articulación de alianzas sustentables entre Academia e Industria. En particular, la Incubadora de Alta Tecnología, única en Morelos, es una instancia que nutre, alimenta y estimula ideas brillantes, para convertirlas en negocios exitosos.
          Una de estas ideas brillantes inició su gestación a principios de siglo en el CIE, dentro del grupo de Física Teórica, cristalizando en una implementación de un algoritmo basado en entropía de la información, para encontrar palabras y frases relevantes en textos. El doctor Antonio del Río Portilla, me presentó ese algoritmo y algunas de sus aplicaciones en 2007, mientras trabajaba en mi proyecto de tesis doctoral. En ese momento, el algoritmo me conquistó y me integré al grupo de minería de textos donde inicié mi colaboración académica con Antonio del Río y Héctor Cortés.
El potencial del algoritmo “minero de textos”, era tan grande que exploré otros dominios de aplicación, más allá de los estrictamente académicos e inscribí el proyecto en la convocatoria de empresas a incubar en el CemiTT. Fue aceptado en la primera generación, y como parte del proceso de incubación, al constituir la empresa, invité a cuatro socios: un experto en informática, un exitoso empresario de la industria del software y dos empresarios con gran experiencia comercial. Así se fundó nuestra compañía: Inteligencia y Entropía en Servicios Sistematizados de Soporte. La incubadora de Alta Tecnología nos albergó, primero como incubandos presenciales y más tarde virtuales. Nuestra primera venta la logramos aún antes de constituirnos jurídicamente, fue un estudio de patentes para la Fundación México Estados Unidos para la Ciencia.
             El proceso de incubación duró 18 meses, recibimos asesoría de expertos sobre leyes, comercialización, imagen institucional, mercadotecnia y propiedad intelectual. En el mes de diciembre de 2009, vimos la luz como la primera empresa de alta tecnología graduada por el CemiTT en el Estado de Morelos, con una patente en trámite y finanzas sanas. Así las cosas, recibí una oferta interesante por mis acciones en la compañía y las vendí. Este proceso de generación de empresa y venta de acciones es uno de los mecanismos más comunes para los académicos. Actualmente, sigo colaborando con la empresa, pero me mantengo de tiempo completo en la actividad que más disfruto, siendo parte de este sector muy productivo, contribuyendo en la vinculación social y difusión de la cultura científico-tecnológica.
Integrar a los mundos empresarial y académico es una gran labor, que requiere sin duda de la colaboración efectiva de actores gubernamentales, académicos y empresariales, comprometidos con una gran meta, la de generar riqueza dentro del marco del desarrollo sustentable.
          Eleanor Roosevelt decía: “para lograr grandes cosas se requiere paciencia infinita y perseverancia sin fin”. Nuestra experiencia, exitosa sin duda, no hubiera sido posible sin los doctores Manuel Martínez y Antonio del Río, quienes establecieron las bases de operación del CemiTT; ya que, además de espacio y metodología, aportaron grandes dosis de paciencia y estimularon la perseverancia. Esto nos permitió ser parte del proceso de creación del conocimiento que detonaron y nutrieron en Morelos, propiciando la articulación efectiva entre Gobierno, Universidad e Industria/Empresa, para generar desarrollo sustentable a través de la innovación basada en ciencia.
Sin duda, este es el tipo de acciones de gobierno que son necesarias para llevar al Estado de Morelos a la sociedad del conocimiento, entendida como aquella que genera, apropia y utiliza conocimientos para impulsar el desarrollo de la sociedad al elevar el nivel y mejorar la calidad de vida de sus integrantes.


Karla Graciela Cedano Villavicencio es ingeniera en Sistemas Electrónicos y Maestra en Ciencias Computacionales por el Tecnológico de Monterrey. Realizó estudios de posgrado en Lógica Computacional, Optimización y Medicina Genómica. Es miembro del Sistema Estatal de Investigación, nivel C y Doctora en Ingeniería y Ciencias Aplicadas por el CIICAp-UAEM. Desde 2006 es Jefe de la Unidad de Difusión y Extensión de la UNAM Campus Morelos. Actualmente es Secretaria General de la Asociación Morelense de Tecnólogos, Innovadores y Vinculadores.