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Los concursos de Ciencia en Morelos: Una oportunidad de aprendizaje


Dr. Jaime E. Padilla Acero
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¿Cuántos concursos de este tipo existen en Morelos?

En lo que va de este año se han llevado a cabo cuatro concursos sobre ciencia y tecnología en el ámbito estatal. Para realizarlos, muchos estudiantes (y otros tantos profesores) de todos los niveles educativos, han dedicado parte de su tiempo e interés para elaborar y presentar, algún cartel, dispositivo, prototipo que respectivamente, explica, demuestra de modo experimental o bien, aplica algún conocimiento científico o técnico de forma creativa e innovadora. Varios estudiantes han resultado premiados en mayor o menor grado sin que haya habido notas periodísticas relevantes. Por esto es necesario revisar cómo y para qué se realizan estos eventos, atendiendo a su organización, difusión e impacto.

Niveles, categorías y premios

El CUAM-Morelos organiza desde hace 12 años un Concurso Regional de Investigación donde han participado —además de un número constante de escuelas de Morelos (10), otras provenientes del DF, Acapulco, e incluso de Tabasco y Cancún. Tradicionalmente se ha dirigido a escuelas preparatorias en cuatro categorías temáticas y desde el año pasado, se incorporó el nivel de educación secundaria donde sólo ahí, se presentaron más de 60 carteles y dispositivos. Los premios consisten en becas para el programa del “Verano de la Investigación” (patrocinado por la Academia Mexicana de Ciencias), que permite a los ganadores acceder a una estancia en algún laboratorio de su preferencia. Es tal la diversidad de temas y enfoques presentados que este espacio no alcanzaría para referirlos someramente. Por otro lado, el Concurso Estatal de Ciencia y Tecnología, organizado por la Subsecretaría de Educación-Morelos y efectuado en la biblioteca de la Alameda de la Solidaridad, tuvo en esta segunda edición una participación de 25 escuelas incluyendo algunas del nivel primaria, pero con mayor proporción de trabajos de secundaria y bachillerato. En él se mostraron dispositivos, protocolos y demostraciones relativamente sencillas en varias disciplinas de las ciencias básicas y aplicadas, entre los cuales destacan el proceso de momificación, conversiones de energía, plásticos y educación ambiental, dispositivos industriales, para el transporte o domésticos; innovaciones en materiales o técnicas de construcción, apoyos didácticos accesibles, entre otros. Los ganadores de cada nivel educativo recibieron premios económicos y también un paquete de libros y revistas de divulgación, entre ellos el primer número de Hypatia.

Participación de los investigadores y del Comité Interinstitucional de Divulgación

A partir de este año y después de la integración del CIDCyT, se estableció una coordinación con dos de estos eventos para estimular una mayor participación de investigadores laborando en el estado como jurados calificadores y más adelante, como asesores. Se ha logrado que —gracias a la participación de más de 25 investigadores y profesores de distintos disciplinas y niveles educativos— tanto la diversidad disciplinaria como la experiencia y disposición de los profesionales dedicados a esta labor aquí, permitieran la conformación de excelentes comisiones de evaluación. De hecho, en el primer concurso (CUAM), es ya una tradición y este año se reunieron 32 jurados; en el último (con sede en la F-Ciencias), ocurre de manera automática ya que los profesores de distintas áreas de la Facultad fungen como jurados. Es importante por supuesto, que todos los concursos cuenten con requisitos y criterios de evaluación claros y adecuados (originalidad, profundidad, viabilidad, etc.), pero también que todo ello no desanime y si en cambio, aliente y oriente a todos a desarrollar ideas, estrategias y obtener conclusiones de calidad para inscribirlos a los concursos.

Presentación en la SNCT y el futuro inmediato

Los ganadores contarán asimismo, con la oportunidad de visitas especiales a centros de investigación, museos y bibliotecas. Sin embargo, uno de los mejores estímulos para los estudiantes ganadores, será dar a conocer sus proyectos lo mas ampliamente posible, de modo que se conozca su objetivo y desarrollo; también los recursos utilizados y sus perspectivas. Este ejercicio ayudará también a detectar las limitaciones a la enseñanza de las ciencias y hasta para revisar las opciones de asesorar mejor a los concursantes a través de la vinculación interinstitucional. Un esfuerzo en este sentido, será presentar o reseñar estos trabajos durante la próxima Semana Nacional de Ciencia y Tecnología en Morelos (Octubre), donde además, estamos planeando realizar una mesa redonda para intercambiar experiencias sobre la organización y coordinación de estos eventos. Recordemos finalmente que una meta deseable de estos concursos es la creación de una tradición escolar basada en la investigación como medio de aprendizaje que facilite la búsqueda y reforzamiento de vocaciones hacia las áreas científicas y tecnológicas.