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Cogito ergo vox: La importancia de la divulgación de la ciencia

Por: Lic. Susana Ballesteros Carpintero
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En el mito que existe sobre ellos se les puede describir así: vestidos corbata blanca, anteojos, despeinados e inmersos en su mundo de números, fórmulas e instrumentos de laboratorio -en fin ajenos a la vida cotidiana-, los hombres de ciencia, sin embargo, nos dan la sorpresa de no ser así y por el contrario percibirlos como amistosos, divertidos, polémicos y cultos; además la mayoría de ellos tiene estudios de doctorado. Sin embargo, ¿Sabemos qué hacen? ¿Qué beneficios aportan al desarrollo cotidiano? o ¿Hacia dónde camina le ciencia en nuestro mundo?

En este papel pocas instituciones u organismos se involucran, sin embargo espacios como Hypatia o UFM (106.1fm) se han dado a la tarea de poner al alcance cuanto pasa en nuestra comunidad científica que según datos del Sistema Nacional de Investigadores, Morelos concentra el mayor número de investigadores per capita en el país. Ello responde a la concentración de centros de investigación de la UNAM, UAEM, el IPN y la UPN, así como otras instancias de la administración pública federal (Instituto de Investigaciones Eléctricas, Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, Instituto Nacional de Salud Pública, sólo por citar algunos ejemplos.

En esta labor cotidiana es necesario encontrar un lenguaje que permita entrevistar a investigadores que se caracterizan por su alta especialización en el conocimiento y, al mismo tiempo, que permita facilitar la comprensión de sus intervenciones para el público tan diverso que -en el caso de la radio- los escucha.

Lo anterior es resultado de la importancia que ha dado nuestro país a potenciar nuestra capacidad en el desarrollo tecnológico y científico. El Consejo Nacional para la Ciencia y la Tecnología (CONACyT) ha dictado la política de multiplicar el número de doctores en nuestro país, por lo que es común que los aspirantes a investigadores opten por buscar su formación en el extranjero ya que en los países desarrollados existen la infraestructura y recursos humanos necesarios.

Más adelante, es común que al regresar a la patria el joven investigador se encuentre con la frustración de no contar aquí con las mismas condiciones en las que se formó además de que no se da la cultura de la doivulgación de su trabajo.

Ante esta realidad, ¿Cuál es la institución más propicia para formular soluciones a esta problemática? ¿Dónde se encuentra el talento y los recursos humanos para hacerlo? La respuesta es: tarea de todos, aunque no cabe duda que son las universidades públicas y los gobiernos quienes mayor atención ponen a esta situación.

Aprovechando esta coyuntura, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) se ha ubicado como el núcleo rector de esta masa crítica y en consecuencia, tiene la responsabilidad de señalar el rumbo del desarrollo tecnológico y científico necesario para la región, en lo particular, y del país, en lo general.

La radio universitaria, así como el esfurzo de Hypatia desde el Gobierno del Estado, van consolidando la acción de compartir avances de la ciencia que van desde la comprensión de lo que es un virus y transgénicos hasta el genoma o los rayos láser. Se aborda el conocimiento desde su perspectica cognoscitiva, epistemologica y de políticas científicas.

Otra de las políticas dictadas por CONACYT a fin de desarrollar la ciencia y la tecnología es la de promover el interés de los estudiantes por estas vías.
Invitar a los jóvenes a estudiar ciencia; abrir el abanico de oportunidades de desarrollo profesional que la producción de conocimiento y sus aplicaciones en la técnica ofrecen y que es un privilegio.