¿Y la ciencia, para qué?

Por: Lic. Susana Ballesteros Carpintero
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Radio UAEM Alterna 106.1 FM

Alguna vez entendí que los humanos siempre buscamos el bienestar. Todas las sociedades a través de su historia muestran un genuino interés por mejorar y facilitar las condiciones de vida. Este largo caminar nos concede los satisfactores que buscamos como el agua caliente, el alimento cocido, el transporte rápido y efectivo, la educación, la salud, el trabajo y el entretenimiento con calidad. Cada una de estas actividades denotan la cómoda modernidad en la que vivimos. Misma, que sufrió de un proceso lento con muchos años de investigación y desarrollo.

Actualmente, la ciencia juega un papel preponderante, gracias a ella, podemos comprender la vida cotidiana. Ha llegado el momento de dar a ésta la importancia que merece, puesto que se ha demostrado su utilidad en el mejoramiento de las condiciones de vida. Por ejemplo, la caducidad de los recursos naturales y las fuentes de energía primarias (petróleo crudo, gas natural, carbón) prevista por la ciencia, nos obliga a valorar la realidad energética de nuestro país y nos permite buscar, soluciones eficientes para ahorrar estos recursos.

Es importante, conocer y comprender los avances científicos y tecnológicos, desde un punto de vista serio y profesional. Esto no significa que todos debamos ser expertos y manejar las diferentes disciplinas científicas a fondo, sino que debemos fomentar la creación de publicaciones, programas y espacios en los cuales, verdaderos expertos, comenten los avances científicos desde un punto de vista real, pero a un nivel de divulgación. El no tomar en cuenta esto, provoca discusiones acaloradas, inútiles y negativas en cuestiones científicas, llevando incluso, a la elaboración de leyes y reglamentos que restringen el avance científico. Algunos medios de comunicación, irresponsable, intencionalmente o por ignorancia han satanizado las cuestiones genéticas, a tal grado, que la sociedad y los legisladores han llegado a considerar estos avances como un tema tabú.

Debemos definir nuestras metas como seres humanos, considerando las diversas condiciones históricas, sociales y del entorno natural de cada localidad. Aplicar la ciencia para tomar decisiones frías y bien respaldadas que nos permitan avanzar en cuestiones de salud, energía y, por qué no, en confort. Si tenemos el conocimiento adecuado, podremos mejorar el aprovechamiento de nuestros recursos y evitaremos afectar nuestros ríos, aire y ambiente.

La ciencia requiere ser incorporada en las actividades colectivas, productivas, culturales y de entretenimiento. La ciencia no tiene por que ser vista como árida y aburrida, el conocimiento siempre será fascinante, cuando sea transmitido por expertos académicos y científicos. Lograr un conocimiento completo y claro de nuestro entorno nos permitirá vivir con él y nos involucrará para lograr un avance mundial, es decir, el avance del planeta como un todo.