Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Los albores de un cambio de era

Archivo: Ecosofia

Dr. Luis Tamayo Pérez / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM)

En el 2006 David Holmgreen, uno de los creadores de la Permacultura, intentó alertar a la humanidad respecto a la grave situación que enfrentará en las décadas venideras:
“El pico del petróleo global tiene la capacidad de sacudir ―si no destruir― los fundamentos de la economía industrial global y la cultura. El calentamiento climático global tiene la capacidad de transformar la biosfera más radicalmente que la última era de hielo. Juntas, limitan nuestra capacidad para ofrecer opciones efectivas para responder a una o la otra. El inicio simultáneo del calentamiento global y el pico del suministro global de petróleo representa un reto sin precedentes para la civilización humana”.
Esta opinión de Holmgreen no hace sino resumir lo que los científicos del IPCC (el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) reiteran desde hace décadas: la humanidad se encuentra acechada por una doble pinza de la cual difícilmente logrará escapar: el fin de la era del petróleo barato y el calentamiento global.
Muchas naciones del orbe han comprendido que no quedan muchos años a una humanidad acostumbrada al dispendio típico de la era del petróleo barato.
Los hombres de la era del petróleo barato seremos considerados como la fase máxima de la estulticia humana, esa que agotó irracionalmente su principal energético y, al mismo tiempo, cubrió con gases de efecto invernadero la atmósfera terrestre.
         Y esa crisis afectará primero a los más pobres, nuestra nación incluida. Por estar asentado en un altiplano, México se sobrecalentará rápidamente y, por poseer amplias costas, se verá afectado por cada vez peores catástrofes hidrometeorológicas. Asimismo, un elemento clave en la formación del Estado Mexicano, la no reelección, se ha convertido en la razón principal para que nuestros políticos no sólo no rindan cuentas sino que no tengan visión de largo plazo ni encuentren justificado el no poseerla.
Nuestra nación se encuentra en un enorme riesgo pues los mexicanos vivimos como si el petróleo fuese un recurso infinito. A pesar de que el pozo de Cantarell (el que nos transformó en una nación exportadora de petróleo en los años setenta) declina con rapidez, consideramos que si invertimos suficientemente en exploración lograremos encontrar un pozo que cubra el faltante. Para apreciar lo falaz de tales afirmaciones basta revisar no sólo los múltiples estudios que sobre el tema ha realizado la ASPO (la Asociación para el Estudio del Pico del Petróleo y el Gas), los cuales afirman, basados en estudios geofísicos, que todos los grandes yacimientos petroleros ya fueron descubiertos y, por ende, no hay muchas sorpresas que esperar. Según David Shields, en 2013 la producción de Cantarell será prácticamente nula, cuando en el 2004 dichos pozos llegaron a producir ¡más de 2 mil millones de barriles diarios! Para el 2016, o poco después, México volverá a ser una nación importadora de petróleo. Y si bien es cierto que desde el punto de vista del Cambio climático eso puede leerse como una buena nueva, la crisis social que ello generará será terrible.
Cuando la crisis energética aparezca el transporte automovilístico ya no será opción. Los alimentos, que también se transportan gracias a los hidrocarburos, incrementarán enormemente su precio. Y su producción, que también se hace gracias a agroquímicos derivados del petróleo, se verá también encarecida.
El fin de la jauja petrolera mexicana significará para nuestra petrolizada economía un golpe contundente: para el 2016 el presupuesto utilizado para pagar a funcionarios, profesores, soldados y todo empleado de gobierno, se reducirá en un gigantesco 40%. Y ante una crisis tan grave el escenario es el de la guerra civil.
De no comenzar a pensar en escenarios para mitigar dicha crisis, nuestra nación no podrá sino repetir el tiste panorama que presentó Haití hace unas semanas, cuando la gente era capaz de matar por un vaso de agua o unas migajas de pan.
         Es por todo esto que múltiples académicos e investigadores estamos asombrados ante la absurda posición de nuestro gobierno, la cual considera a la guerra contra el narco como su máxima prioridad (cuando dicha guerra no puede ser ganada) y que se obstina en la construcción de autopistas, cuando en muy pocos años será, como ya indicamos, cada vez más caro mover los automóviles. Cuando volvamos a ser una nación importadora de petróleo la gasolina aumentará de precio no en unos cuantos centavos sino ¡en varias veces el costo actual!
Nuestros gobernantes, en vez de preocuparse por dicha guerra absurda o en construir autopistas, deberían estar pensando en la reconversión energética (la generación de energía no mediante hidrocarburos sino con energía “limpia”: solar, eólica, udimotríz, etc.), en la generación de transporte público de calidad y eficiencia, en el cuidado y protección de bosques, selvas y manglares, en la educación de la población para instruirles en las formas de producir orgánicamente, y en espacios reducidos, sus propios alimentos, en la manera de recuperar los suelos contaminados por los agroquímicos (los cuales hacen a los campesinos dependientes del uso de fertilizantes y pesticidas inorgánicos cada vez más impotentes ante las “supermalezas” y los “insectos resistentes”), es decir, deberían estar pensando en el México que legaremos a nuestros hijos y nietos.
         Nos quedan muy pocos años para iniciar la reconversión que nuestra nación requiere si pretende sobrevivir al fin de la era del petróleo barato.


Luis Tamayo Pérez es licenciado en psicología por la UNAM. Maestro y Doctor en Filosofía por la UNAM. Posdoctorado en la Universidad Albert-Ludwig de Freiburg, Alemania. Psicoanalista miembro de L’ecole Lacanienne de Psychanalyse, miembro de la Asociación Heideggeriana. Autor de los libros: La temporalidad del psicoanálisis, Del síntoma al acto. Reflexiones sobre los fundamentos del psicoanálisis y Del discipulado en la formación del psicoanalista. Un aporte del psicoanálisis a la pedagogía. Actualmente es director de la Unidad de Estudios Filosóficos del Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM).


“Integrating Climate Change and Peak Oil Scenarios”, en Energy bulletin, November 2006.
“PEMEX en el contexto de su crisis de reservas y producción”, Foreign affaires, volumen 7, No. 3 (2008).