Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Recursos naturales y patrimonio cultural

Biól. Eduardo Corona Martínez
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Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH- Delegación Morelos)La naturaleza, como concepto y como recurso a conservar, se ha vuelto un elemento cotidiano, curiosamente esa cercanía y esa abstracción con la que se habla de ella, por lo general impide observar otras características, como el hecho de que parte de esa diversidad biológica constituye también parte esencial del patrimonio cultural, al encontrarse vinculado a las prácticas de usos diversos que sobre ella ejercen las poblaciones humanas.

Los aprovechamientos que se han documentado, principalmente en plantas y animales, van desde los cotidianos y básicos para la supervivencia, como son las del uso alimentario o el aprovechamiento como materia prima para la elaboración de herramientas, hasta aquellos que corresponden al imaginario o la elaboración ideológica, al incorporarlos en las explicaciones que se han elaborado sobre el mundo que se habita, asignándoles valores simbólicos, religiosos o rituales.

Para el estudio de estos fenómenos, las relaciones entre las ciencias sociales y naturales se han estrechado en las últimas décadas, particularmente en lo que se refiere al estudio del impacto inmediato de las actividades humanas sobre el ambiente, y que también se hace extensivo hacia el pasado, mediante los análisis paleoambientales.

En diversos países de Europa y América del Norte, estas investigaciones se han incluido como parte de los programas destinados a las definiciones estratégicas para el uso sostenible de los recursos.

Uno de los elementos que ha causado mayor preocupación es la degradación de la biodiversidad, cuya mayor riqueza se concentra en los países megadiversos del Tercer Mundo y donde este proceso se acelera por actividades como la minería, el pastoreo y la explotación de bosques. Este tema ilustra algunos de los temas en los que la etnobiología del siglo XXI adquiere gran relevancia, particularmente por que están llamados a intensificar los enfoques interdisciplinarios que articulan la antropología y la biología, incorporando aspectos como: la ecología histórica, la ecología humana, la epistemología e historia de los saberes, la etnohistoria y la arqueobiología, entre otras, puesto que más allá de las definiciones de su objeto de estudio, todas ellas tiene como denominadores comunes la especie humana, la diversidad biológica y la diversidad cultural, así como las relaciones dinámicas que surgen entre ellas.

Bajo esta perspectiva en los últimos años se han hecho esfuerzos en la etnobiología por abandonar la descripción como método, y la recopilación reiterada de los datos de fuentes históricas como resultado invariable; se busca el impulso de nuevas perspectivas a través de analizar los cambios y las persistencias en los usos históricos de los recursos ambientales, o en la promoción de diferentes procesos, sociales y económicos, que combinen la preservación de la biodiversidad con la conservación y desarrollo del patrimonio cultural, particularmente el conocimiento tradicional de las comunidades indígenas.

En el Centro INAH Morelos, como parte del contexto antes citado el Programa de Actores Sociales de la Flora Medicinal de México tiene como objeto de investigación los distintos escenarios sociales involucrados en dicho aprovechamiento, tales como: el abasto, ya sea como plantas o sus derivados químicos; las distintas expresiones de la medicina tradicional, que van desde los niveles de auto atención, como son las amas de casa, hasta el ejercido por otros personajes (curanderos, yerberos, parteros, hueseros y sobadores, entre otros), la participación de la esfera académica (médicos, farmacéuticos investigadores), así como el de los elementos reguladores, principalmente referido a las instituciones gubernamentales que emiten normativas sobre el tema.

Estas líneas se desarrollan mediante una doble relación: por un lado, junto con el Jardín Etnobotánico y el Museo de la Medicina Tradicional y la Herbolaria, buscan nutrirse del saber popular y se orientan hacia la reciprocidad para con su entorno social; mientras que por otro, están inscritos en el marco del triple cometido del Instituto Nacional de Antropología e Historia: la investigación, conservación y difusión de nuestro patrimonio cultural.


Eduardo Corona Martínez es profesor-investigador titular, coordinador adjunto del Programa de Actores Sociales de la Flora Medicinal de México y Coordinador titular del Seminario Relaciones Hombre-Fauna, ambos del INAH. Autor de 4 libros y diversos artículos científicos en revistas especializadas nacionales e internacionales.