El mar prehistórico de Cuatrociénegas y su relación con el Valle del Hundido

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Instituto Mexicano de Tecnología del Agua
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Instituto Mexicano de Tecnología del Agua
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Instituto Mexicano de Tecnología del Agua
Archivo: Hidrogeología

Debido a sus características únicas en el mundo, el Valle de Cuatrociénegas, en el estado de Coahuila, es una de las reservas biológicas más importantes en la actualidad y de gran trascendencia para el desarrollo científico del país, ya que en sus aguas y alrededores conviven especies endémicas de flora y fauna con rasgos muy similares a los habitantes más ancestros del planeta.
Ese valle, ubicado a 83 kilómetros al norte de la ciudad de Monclova, posee una singular combinación de zonas desérticas y manantiales, localmente conocidas como pozas, que han servido como atractivo eco-turístico en los últimos años, pero sobretodo, ha sido el símbolo ecológico más importante de la región, por lo que su aprovechamiento y cuidado es una de las actividades prioritarias para las autoridades del Estado.
         Tras el inicio de la explotación de los recursos hidrológicos subterráneos del valle El Hundido en el año 2001, situado a pocos kilómetros de Cuatrociénegas (Figura 1), se tuvo la preocupación de que existiera una conexión hidráulica subterránea entre ambas cuencas y ocurriera una catástrofe ecológica. Esa teoría fue reforzada cuando especialistas del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México, detectaron ciertos parentescos genéticos entre las bacterias que habitan en el agua subterránea de ambos valles.
Por lo que el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) a solicitud de la SEMARNAT se dio a la tarea de desarrollar, a partir de abril de 2004, un minucioso estudio que disipará cualquier incertidumbre sobre el comportamiento hidrodinámico de los acuíferos y su interconexión, las condiciones de los niveles del agua subterránea y las tendencias que presentan por causas naturales o humanas (como el aprovechamiento y la contaminación del vital líquido). Para lo cual se realizaron diversas actividades de campo y laboratorio, además de contar con la asesoría de expertos mundiales.
Así, a partir de estudios isotópicos (características físicas distintivas de las moléculas de agua), así como la aplicación de otras herramientas científicas, los investigadores pudieron determinar la edad y el origen del agua subterránea en cada aprovechamiento. De igual forma, efectuaron pruebas de infiltración y bombeo para caracterizar el medio poroso por donde circula el agua subterránea; es decir, determinar qué tan rápido se infiltra el vital líquido, cuáles son las direcciones del flujo subterráneo en el subsuelo y con ello los niveles existentes entre ambos valles.
Además, fue necesario registrar los grados de salinidad del agua subterránea de ambas cuencas (STD) a través de estudios físico-químicos, así como elaborar un reconocimiento geológico para establecer los sistemas de flujo subterráneo que circulan por los diversos estratos geológicos de la zona.
          A partir de la información cuantitativa y cualitativa de esos estudios, los especialistas del IMTA desarrollaron un modelo matemático que les permitió simular, por medio de una computadora, los flujos por los que el agua se conduce en ambos sitios, para revisar su comportamiento.
De esta manera se demostró que la existencia del flujo entre las cuencas era imposible, pues los análisis isotópicos y de salinidad mostraron diferentes características hidrogeoquímicas del agua en aquellos sitios, incluso demostró que el líquido del valle El Hundido es más viejo que el de Cuatrociénegas.
Asimismo, concluyeron que el flujo del agua ocurre desde las sierras circundantes hacia los valles y que ese líquido tiene su origen en las precipitaciones pluviales; o sea, en las lluvias que caen en las montañas y recargan a los acuíferos. Eso es muy importante porque con ello se desecha la hipótesis de la existencia de un mar profundo alimentador de ambas cuencas.
Como consecuencia de los resultados obtenidos, se plantearon algunas recomendaciones a las autoridades estatales y federales, entre las que se encuentran incluir las sierras circundantes de ambos valles dentro de la zona natural protegida, instalar un sistema de medición para la precipitación pluvial y los volúmenes de descarga en las pozas, examinar ininterrumpidamente el grado de contaminación producida por el hombre a los acuíferos, así como desarrollar un sistema de monitoreo continuo de la calidad del agua de las dos cuencas.
Resultado de lo anterior, en junio del 2007 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la ampliación de la zona natural protegida. Por otra parte, el IMTA llevó a cabo en el 2007 y con apoyo de la SEMARNAT, la instrumentación parcial de la cuenca de Cuatrociénegas para determinar con precisión las variables involucradas en el balance hidrológico. Para ello se perforaron 11 pozos en los cuales se instalaron transductores de presión para monitorear los niveles piezométricos del acuífero (nivel del agua) y se instalaron 5 pluviómetros en diversas partes del valle.
Estas acciones están encaminadas a garantizar el equilibrio de la zona así como a proporcionar a las autoridades más elementos de apoyo para la toma de decisiones que permitan conciliar el desarrollo de la comunidad con la protección del medio ambiente.

Ubicación de Cuatrociénegas y El Hundido


Carlos Gutiérrez Ojeda es ingeniero hidráulico por la Universidad Autónoma Metropolitana –Iztapalapa. Cuenta con la maestría en aprovechamientos hidráulicos en la Facultad de Ingeniería de la UNAM y la maestría en ciencias (hidrología subterránea) en la Universidad de Arizona en Tucson, Estados Unidos. Imparte cursos de posgrado en Hidrología de Superficie y Geohidrología, en la Universidad Nacional Autónoma de México. Es jefe de proyectos en hidrología de superficie e hidrogeología desde hace 10 años y desde el año 2000 es Subcoordinador de Hidrología Subterránea en el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua. Ha escrito 60 artículos nacionales e internacionales y más de 40 informes técnicos. Es miembro de distintas asociaciones nacionales e internacionales en hidrogeología e hidráulica y científico principal en proyectos de investigación coordinados del Organismo Internacional de Energía Atómica.


Francisco Javier Aparicio Mijares es ingeniero civil de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional Autónoma de México. En 1982 se graduó de maestro en ingeniería hidráulica con mención honorífica y en 1985 de doctor en ingeniería hidráulica también con mención honorífica en la División de Estudios de Posgrado de la misma Facultad. Dentro del IMTA se ha desempeñado desde especialista en hidráulica hasta coordinador de hidrología, cargo que ocupa actualmente. El Dr. Aparicio tiene una amplia trayectoria como profesor de licenciatura y posgrado; es autor del libro “Fundamentos de Hidrología de Superficie”; Con 119 artículos publicados. Acreedor del premio Enzo Levi 2004 es miembro de la Asociación Mexicana de Hidráulica, Asimismo, el Dr. Aparicio es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.


Gerardo Ortiz Flores es ingeniero hidrólogo egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana- Iztapalapa, y maestro en ingeniería hidráulica por la facultad de Ingeniería de la UNAM. Ha laborado en la iniciativa privada en la Dirección General de Construcción y Operación Hidráulica del Departamento del Distrito Federal y en el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua desde 1991. Tiene más de 20 años de experiencia en el ámbito de la hidrología subterránea. Ha escrito y presentado 12 artículos nacionales en congresos de hidrogeología e hidráulica.