Morelos como escenario de la primera exploración científica en el siglo XVI

Dr. Eduardo Corona Martínez / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Instituto Nacional de Antropologia e Historia (Centro INAH Morelos)
Archivo: Historia de la Ciencia

El actual territorio que ocupa el Estado de Morelos y su riqueza natural son el escenario para el aprovechamiento que hacen diversos grupos humanos y culturas que se han asentado aquí ya sea como cazadores-recolectores, o bien en sociedades jerarquizadas desde el Preclásico y de manera creciente en los últimos siglos.
         Esta riqueza fue también fue objeto de una intensa exploración científica en el siglo XVI, misma que ha sido escasamente reconocida. En ese momento histórico, los europeos buscan asimilar la vastedad natural y cultural de los territorios americanos, por lo que se describen las nuevas especies de flora, fauna y minerales provenientes del continente americano y se registran sus aprovechamientos alimentarios y medicinales, además de que se genera un intenso tránsito de plantas y animales entre Europa y América, conocido ahora como “el intercambio transoceánico”, mismo que significó una profunda transformación ecológica y cultural en ambos lados del Atlántico.
El protomédico Francisco Hernández fue el encargado del rey Felipe II para dirigir la primera expedición científica en las colonias de ultramar. Este personaje, menos popular que Fray Bernardino de Sahagún, por citar un ejemplo, era un reconocido médico español, gran difusor de las ideas científicas de su época, traductor de Aristóteles del griego al latín, así como de la Historia Natural de Cayo Plinio Segundo que traduce del latín al español y que enriquece con sus observaciones obtenidas en la Nueva España.
         El objetivo de la expedición regalista era el de recopilar toda la información importante y útil sobre plantas, hierbas y semillas que tuvieran un valor medicinal; misma que debería recogerse entre los médicos, cirujanos, herbolarios e indígenas. Sin embargo, es de resaltar que la naturaleza novohispana lo sobrepasó, por lo que también realizó un compendio amplio de los minerales y los animales, información de donde surgiría su escrito conocido como la Historia Natural de la Nueva España.
Fueron varios los métodos de trabajo a través de los que obtuvo su información: entrevistas a indígenas ancianos, recolecta de material y dibujo de ellos, para lo cual empleo personal español, criollo e indígena; además de recibir materiales de aquellas personas que él consideraba podían ser informantes serios. A ello debe sumarse los procesos de experimentación que acompañan a sus registros, un elemento que no ha tenido suficiente reconocimiento en su obra y que nos indica que este era un componente central de su sistema de trabajo personal. Como resultado de ello, por ejemplo, se pueden encontrar en sus escritos diversos comentarios sobre el sabor, el olor y la consistencia de la carne de diversos animales que son usados como alimento.
Con el nombramiento de “Protomédico general de nuestras Indias, islas y tierra firme del mar Océano” Francisco Hernández parte de España en agosto de 1571 y llegó a Veracruz en 1572, para luego trasladarse a la capital novohispana. Su trabajo de campo se desarrolló de manera intensiva hasta 1574 y posteriormente regresó a la capital para ordenar sus notas y escribir el mencionado libro: Historia Natural de la Nueva España.
        Cabe destacar que dicha obra al concluirse, junto con los ejemplares de colecta y los dibujos, fueron enviados al rey Felipe II. Sin embargo, una parte se perdió en el trayecto a España y la restante se perdió durante el incendio de 1671 en la residencia real y biblioteca de El Escorial, donde se encontraba depositada. Son diversos los intentos de reconstrucción de su obra, que por sí solos son otra historia, baste señalar que la mejor edición existente de sus obras completas es la que realizó la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Se ha documentado que su expedición efectuó 5 circuitos que cubren el territorio de la Nueva España, de ellos interesa destacar el que abarca la zona central ya que recorre el actual Estado de Morelos, junto con la Ciudad de México y los estados de México, Puebla, Tlaxcala e Hidalgo y se une con el circuito que llega hasta Guerrero.
Ya en los actuales territorios morelenses, Hernández tomó 4 localidades como centros de operaciones, lo que nos indica que estas se encontraban ya plenamente adaptadas a la vida colonial tanto por su densidad poblacional como por los establecimientos que le facilitaron su estancia, principalmente los que eran propiedad de encomenderos así como los múltiples conventos fuesen franciscanos o dominicos, aunque se desconocen en detalle los sitios donde se ubicó. Estas localidades son: Cuernavaca, Tepoztlán, Yautepec y Oaxtepec (Figura 1), todas ellas en el centro norte del actual estado. A partir de ellas desarrolla rutas pasando por localidades secundarias, es decir lugares de colecta o de breve descanso, y que llegan a contabilizar hasta 12 sitios (ver Figura 1), mismas que posiblemente fuesen recorridas más de una vez. Entre las localidades que he denominado secundarias se encuentran algunas cabeceras municipales actuales, mientras que otras se han convertido en colonias de los municipios actuales, pero que en antaño fueron centros de relativa importancia.
         Debe hacerse notar que aun cuando el recorrido de la parte central abarcó otros estados, los registros que hace de plantas y animales colectados en Morelos son variados y alcanzan, junto con los de Guerrero, el 25% del total de sus registros. En sus escritos se encuentran notas sobre las primeras introducciones de plantas foráneas de América, como es el caso del mamey y el ruibarbo, cultivados en Oaxtepec. Esta localidad también jugó un papel clave en la expedición y en el conocimiento posterior de su obra.
Oaxtepec, como se sabe es un lugar con una gran tradición médica. Ya desde la época prehispánica era un gran jardín botánico y lugar de retiro donde ejercían su trabajo los médicos indígenas. A la fecha de la visita de la expedición, cerca de 1573, recién se había fundado el hospital, lugar donde Hernández trabó relación con los médicos locales y observara el efecto de las plantas medicinales. Se infiere que en dicho hospital dejo algunas notas o copias de sus escritos, ya que en 1615 cuando Fray Francisco Ximénez publica su libro Cuatro libros de la Naturaleza se hacen diversas mención de sus aportaciones y por mucho tiempo, este libro de amplia circulación en los territorios regalistas, fue la única fuente para conocer la obra de Hernández.
Sirvan estas líneas para resaltar, por un lado la importancia que tiene el actual territorio morelense como hábitat de una gran y compleja biodiversidad. Bajo esa perspectiva, la historia de la ciencia mexicana y morelense, no debe ser sólo una documentación erudita, sino una herramienta para conducir investigaciones que nos permitan evaluar los impactos negativos que han generado nuestras acciones de beneficio a corto plazo sobre esta riqueza biológica y establecer acciones estratégicas para nuestra convivencia.

 


Dr.Eduardo Corona Martínez es investigador del Centro INAH Morelos e integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Su principal campo de investigación son las relaciones entre el hombre y la fauna, que comprende varias disciplinas como: paleontología, arqueo y etnobiología. Además está interesado en desarrollar el conocimiento histórico de las ciencias naturales en México. Ha publicado 5 libros y más de 70 artículos, científicos y de divulgación, en revistas nacionales y extranjeras.

Figura 1. Mapa del Estado de Morelos ubicando las localidades por las que transitó Francisco Hernández en el siglo XVI

Bibliografía:
Del Pozo, Efrén (Coord. Gral.), 1960 – 1985, Obras completas de Francisco Hernández, 7 vols. Universidad Nacional Autónoma de México, México.
Corona-M, Eduardo, 2002, Las aves en el siglo XVI novovohispano, Colección Científica, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México.