Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

LOS SUCESORES DE ZAPATA

grupo zapatista

Luego del fatídico asesinato del general Emiliano Zapata el 10 de Abril de 1919 y el casi total avance de las tropas carrancistas en Morelos, la dispersión entre las tropas zapatistas y sus principales líderes resultó amenazadora, la falta del general en Jefe conllevó a un vacío de poder tal que la cuestión central durante el resto de ese año giró en torno a la designación de un sucesor. Así la disputa por el control enfrentó a los principales generales zapatistas, un sector de éstos propuso al general Francisco Mendoza, jefe de la llamada División de Oriente y zapatista incorporado desde los primeros días de guerra en 1911, firmante del Plan de Ayala y distinguido combatiente zapatista. El otro sector sostenía al general Gildardo Magaña, michoacano de clase media y “catrín”, intelectual y colaborador muy cercano del general Emiliano Zapata, asesor y delegado zapatista para labores de “formalidad”. La diferencia era evidente, Mendoza y su extracción local, sus cualidades como combatiente frente a Magaña y sus virtudes de planificador y su talento político y diplomático.

La decisión habría que ser tomada lo antes posible para reactivar la guerra zapatista. Así se pasó el verano de 1919, no obstante, algunos jefes zapatistas como Everardo Gonzáles y Genovevo de la O. solicitaban instrucciones sobre la campaña que debían sostener en sus zonas de combate. Finalmente y después de amplias polémicas, la junta de jefes zapatistas determinó elegir a Gildardo Magaña, lo que ocasionó disgustos con jefes como Mendoza y Maurilio Mejía, para efectos prácticos en la designación se impuso la necesidad de contar con un dirigente que más que soldado fuera buen negociador para encauzar los rumbos del zapatismo.

Magaña buscó reactivar la campaña zapatista, sin embargo se generaron desacuerdos ocasionados por su elección, Maurilio Mejía y Fortino Ayaquica se rindieron a los carrancistas en Puebla y recibieron la amnistía, Francisco Mendoza casi abandonó la lucha, De la O. Diseño su propia campaña y solo algunas tropas de menor capacidad acataron las órdenes de Magaña, éste como posible solución intentó sin éxito establecer un “acuerdo especial” con Venustiano Carranza; otros jefes como el general Jesús Chávez de la división “Mendoza” establecieron alianzas con anticarrancistas como Manuel Peláez, trasladándose a regiones de Veracruz en donde continuaron combatiendo.

Emiliano Zapata

Un acontecimiento que determinó el rumbo de los acontecimientos se dio en la primavera de 1920 cuando por mediación del general Genovevo De la O. y con el respaldo de los zapatistas se apoyó a la Rebelión de Agua Prieta encabezada por los generales Constitucionalistas, Álvaro Obregón y Benjamín Hill (quienes salvaron la vida por acción directa de De la O. y demás zapatistas) conformándose así, un frente común de guerra en contra del presidente Carranza, la llamada División del Sur.

A la Rebelión de Agua Prieta se incorporaron los jefes de los destacamentos federales en un corredor que se configuró desde Iguala Guerrero hasta Cuernavaca, debido al enorme prestigio del general Obregón entre el ejército federal, frente a la imposición en la candidatura del Lic. Ignacio Bonillas, un civil a la presidencia de la República. El éxito de la rebelión de Agua Prieta permitió a los zapatistas retomar el control del estado de Morelos y controlar importantes plazas, Cuernavaca quedó bajo el control de Genovevo De la O. Cuautla y la región oriente bajo el control de Francisco Mendoza desde su base en Jonacatepec.
De éste modo para 1920 el panorama en Morelos era distinto al año anterior cuando la extinción del zapatismo pareció inminente. Teniendo bajo su control el estado de Morelos, la siguiente tarea de los zapatistas consistió en organizar el gobierno local, atendiendo al artículo 13º. del Plan de Ayala, en donde se establecía: que solo una junta de los principales jefes revolucionarios debería nombrar al gobernador del estado, quien a su vez convocaría a elecciones para el debido establecimiento de los poderes públicos. Después de una serie de debates efectuados en la ciudad de México y bajo supervisión del general Plutarco Elías Calles, Secretario de Guerra y Marina, lograron desechar las pretensiones de la vieja aristocracia morelense exiliada en la Ciudad de México durante el periodo revolucionario, así se propuso como gobernador de Morelos al Dr. José G. Parres, jefe de la Brigada Sanitaria del ejército zapatista.

El 19 de Julio de 1920 quedó establecido con la aprobación del gobierno federal, el gobierno provisional del Estado de Morelos conformado por elementos auténticamente revolucionarios. El principal objetivo de la administración del gobernador José G. Parres consistió en la restitución de tierras a las comunidades de Morelos, contando con respaldo del presidente Obregón y del recién creado y fortalecido Partido Nacional Agrarista, PNA, encabezado por los intelectuales del zapatismo, Gildardo Magaña, Jenaro Amezcua y Antonio Díaz Soto y Gama. El programa revolucionario parecía triunfar en toda la extensión, desechando las pretensiones legaloides de aquellos propietarios hacendados que viendo finalizada la etapa armada retornaron a Morelos con el afán de reactivar sus haciendas, sin embargo al encontrar encauzadas, por el mismo gobierno, las demandas de tierras por parte de las comunidades, decidieron torcer sus aspiraciones en otro sentido.

Con la designación del Dr. Parres en la gubernatura y el nombramiento del general De la O. como Jefe de Operaciones Militares en Morelos, parecía que la unificación zapatista había triunfado, pero en los hechos se inició un fuego cruzado entre ambos. Los afanes de De la O. por mantenerse como el hombre fuerte en Morelos, aspirando a la gubernatura y a mantener a sus colaboradores en cargos de representación popular.

Las elecciones de 1921 y 1922 para elegir representantes al legislativo federal, ya que en Morelos la instalación de poderes locales continuó dependiendo del nivel federal hasta 1930, resultaron decisivas y caóticas. El margen de ventaja de los candidatos del PNA fue mínimo y la impugnación del Partido Laborista Morelense no se hizo esperar, los primeros muy ligados a toda la “Corporativización” de los campesinos fomentada por Parres a través de las colonias Agrícolas Militares de Morelos, en tanto que los “Laboristas” fueron encabezados por De la O. en estrecha colaboración con los aristócratas morelenses exiliados y derrotados.

Refugio SanchezDerivado de éste caos intentaron sacar ventaja los aristócratas, la autodenominada “Gente de bien” exigió al Gobierno Federal la reimplantación del sistema de sus haciendas, la suspensión del reparto de tierras y la designación de un civil a la gubernatura, exponiendo el fracaso de Parres en la labor de reconstrucción, sin embargo Parres contó con todo el apoyo del presidente Obregón y la solución consistió, en enviar una terna de candidatos propuesta por el mismo Obregón y el Legislativo Federal.

El desorden ocasionado por las elecciones de 1923 en todo el país, ocasionó que en Morelos se sumaran a la campaña que postulaba al general Adolfo De la Huerta, los simpatizantes de la aristocracia local y la camarilla cercana a De la O., incluyendo a la guarnición de Cuernavaca, en el bando contrario se encontraban las organizaciones agraristas locales que sostenían la candidatura de Calles y se mantenían fieles a Obregón.

De éste modo los revolucionarios de Morelos se dividieron; Cuando estalló la “Rebelión Delahuertista” y se fortaleció en el estado de Guerrero, se dieron las condiciones oportunas para eliminar a Parres. A pesar de que la rebelión no prendió en Morelos, no obstante la oportunidad que esto representaba para De la O., la presión de ciertos sectores hizo salir a Parres y fue designado sucesor, un cercano a De la O. el Lic. Alfredo Ortega, éste a pesar de mantener en paz al estado de Morelos no aseguró el control total de la situación y con más pena que gloria debió acatar las soluciones del Secretario de Gobernación Federal, el general Calles, quien reinició su campaña electoral en 1924 y a modo de advertencia se estableció frecuentemente en Cuernavaca; Calles aprovechando las circunstancias oficializó el 10 de abril en reconocimiento a Zapata, trasladándose a Cuautla sentenció: que el programa revolucionario de Zapata era suyo, fortaleciendo de facto a las organizaciones agraristas. Como consecuencia directa, De la O. fue trasladado a la Zona Militar de Tlaxcala, con lo que los designios de la vida socio-política en Morelos, pasaron a plena disposición del Gobierno Federal.


Mtro. en Historia Ehecatl Dante Aguilar Domínguez / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Universidad Autónoma del Estado de Morelos