Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

La alimentación de los normalistas de Oaxtepec en la década de los treinta

Mtra. Adriana Adán Guadarrama / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Archivo: Historia

Esta colaboración está avalada por la Dra. Lucía Martínez Moctezuma, investigadora del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.

Las Escuelas Normales Rurales surgieron con el propósito de preparar a los maestros que estaban a cargo de incorporar a las comunidades rurales e indígenas al progreso y desarrollo del país. Estas instituciones funcionaron como un internado. La legislación establecía que contaran con dormitorio, baño, cocina, tierras de cultivo donde los alumnos desarrollaban su práctica, además de los anexos destinados a talleres de oficios y pequeñas industrias rurales, con varios locales para la crianza de animales domésticos.
En Morelos se instaló la Escuela Normal Rural de Oaxtepec desde 1928 hasta 1944. En principio funcionó como una Normal Rural que dependía de las Misiones Culturales , preparando y mejorando el nivel académico de los maestros. La carrera se cursaba en dos años para técnicos agrícolas y tres para maestro rural. Quienes ingresaban tenían que cubrir una serie de requisitos como haber terminado la escuela primaria elemental, ser hijo de ejidatario, pequeño propietario agrícola, aparcero, peón de campo, artesano o vecino de las comunidades rurales pertenecientes a la región. Al terminar los estudios, los alumnos adquirían la formación pedagógica pero también una preparación adecuada en agricultura y crianza de animales, así como oficios e industrias rurales, que serviría para promover el progreso de las pequeñas comunidades.
           Desde su inauguración la Escuela Normal Rural de Oaxtepec se enfrentó a una serie de contratiempos debido a la falta de presupuesto, uno de ellos, que explicaremos en este trabajo, fue la falta de recursos para la alimentación de los alumnos.
Gracias a los documentos del Archivo Histórico de la Secretaría de Educación Pública, sabemos que los problemas se resumían en una mala administración, una alimentación deficiente y limitada, que además estaba en el centro de las disputas que se suscitaban entre el personal administrativo, el académico, los alumnos y la económa quien estaba encargo de la preparación de los alimentos pero también de impartir la materia de enseñanza doméstica a las alumnas.
            La realidad rebasaba las buenas intenciones, pues a pesar de que la Cooperativa de Alimentación y Consumo supervisaba y aprobaba los menús que se diseñaban para los alumnos, en la práctica la realidad era otra, ¿qué estaba pasando con la alimentación de los alumnos? Pues bien, con frecuencia no se revisaban los alimentos que se conservaban en el almacén de la Cooperativa y a menudo se encontraban artículos en mal estado, esto hacía que la comida que se ingería ocasionara desde leves malestares estomacales hasta síntomas agudos de envenenamiento a causa del consumo de carne mal condimentada en un bote de hojalata que había permanecido varias horas expuesta sin tomarse las medidas de higiene necesarias para un buen consumo. Esto revelaba también la carencia de utensilios cuando se improvisaba en una cubeta, bote o lo que estuviera a su alcance.
         Esta situación podía percibirse como poco interés por parte de la económa, por lo menos era lo que percibían los estudiantes quienes se atrevieron a enviar un anónimo a la Secretaría de Enseñanza Normal Agrícola, describiendo a detalle los problemas que tenían con ella. Esto hizo que un visitador fuera enviado para supervisar las actividades de la Normal. Y gracias a esta denuncia ahora podemos acercarnos a un problema que refleja la vida cotidiana del internado. Para aproximarnos más al tema de la alimentación es indispensable conocer las diversas posturas que surgieron a raíz de las rencillas que había entre el economato y el director de la escuela relacionados con los desfalcos y mal manejo de la Cooperativa de Alimentación. La económa argumentaba que el desfalco de la Cooperativa se debió a la visita de una comisión de norteamericanos que estuvieron observando las labores escolares de los alumnos en la Normal Rural. Por otra parte, las alumnas se quejaban, porque en la clase de economía doméstica, la ecónoma no mostraba interés para que aprendieran, las raciones de comida que ofrecían a los alumnos eran muy limitadas, por igual la cocina se encontraba desorganizada, además de no contar con una persona que supervisará el trabajo de las comisiones que elaboraban los alimentos.
El director argumentó que desde el momento en que surgieron varios desperfectos, se vio obligado a supervisar el trabajo, encontrándose con un verdadero desastre a falta de la capacidad administrativa que había, además de encontrar el almacén en desabasto. La económa sólo miraba lo que se hacía en la cocina, porque eran las alumnas quienes estaban distribuidas por comisiones para la elaboración de los alimentos que se consumían a diario en el internado, además no realizaba las compras y no tenía grandes funciones como encargada de la cocina. La económa también sostenía conflictos con el agrónomo, puesto que, le parecía que los alimentos llegaban demasiado tarde al campo cuando se encontraba realizando prácticas agrícolas con los alumnos o porque eran insuficientes o de mala calidad, la señora económa se justificaba diciendo que no se avisaba oportunamente cuantos alumnos había en el campo. Finalmente lo que se observa, es que no había comunicación entre el agrónomo y la encargada de la alimentación, no se avisaba con tiempo o algunas veces la lista de alumnos era superior a los que realmente se encontraban en el campo. Ante estos actos la económa comenzó a desconfiar del agrónomo, porque no se informaba la cantidad exacta de alumnos que acudían a las prácticas, porque ella suponía que los alumnos repetían la ración de la comida, sin que el agrónomo lograra evitar estos actos de abusos y formara parte de ello.
          Como hemos visto la escuela a través de la Cooperativa de Alimentación y Consumo era la encargada de alimentar a todo el internado, la comida debería ser equilibrada y nutritiva para el buen desempeño físico y mental de los alumnos, pero ya en la práctica podemos apreciar una serie de problemas y diferentes posturas ante esa situación, sin embargo no es nuestro interés dar a conocer quién o quiénes tienen la razón, sino más bien, mostrar que la falta de presupuesto destinado a estas instituciones generaba no sólo problemas de tipo económico, también problemas entre el personal y los alumnos. Por otra parte atribuimos la falta de conocimientos por parte del personal para administrar y mantener el orden en la Cooperativa, otra de nuestras hipótesis es que el poco salario que percibían limitaba sus labores. La falta de organización y desconocimiento impidió de alguna manera el buen desarrollo y funcionamiento de la Cooperativa de Alimentación y Consumo de la Escuela Normal Rural de Oaxtepec.


Semblanza


Adriana Adán Guadarrama cursa actualmente el Doctorado en Educación en el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y es becaria del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Su tesis doctoral gira en torno a la formación de maestros rurales en el estado de Morelos en el periodo de 1926-1969, en la que se intenta reconstruir y analizar las prácticas, métodos de enseñanza y formas de aprendizaje de los maestros. El trabajo de investigación es dirigido por la Dra. Lucía Martínez Moctezuma, profesora-investigadora del Instituto de Ciencias de la Educación.