Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

La partitura de la araña violinista: Envenenamiento fatal

M. en C. Alejandro Olvera Rodríguez
Dr. Alejandro Alagón Cano
M. en C. Blanca M. Ramos Cerrillo
Biól. Héctor Miguel Cardoso Torres
Biól. Felipe Olvera Rodríguez
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Instituto de Biotecnología de la UNAM en Morelos

Las arañas son temidas por la mayoría de las personas, las consideran animales repulsivos, casi de otro planeta. Cuando alguna persona ve a una araña, ésta automáticamente queda condenada a muerte y sin ninguna posibilidad de defensa. Las arañas no atacan a la gente; si alguien fue mordido por alguna seguramente fue accidentalmente. Existen películas que las catalogan como terribles monstruos, y otras como seres que nos pueden dar poderes, ninguno de estos mitos son ciertos. Lo que sí podemos decir, es que ellas juegan un papel muy importante en el ecosistema, debido a que su alimento principal son los insectos y gracias a esto se mantiene un control poblacional. Además, algunos componentes de sus venenos pueden ser utilizados en beneficio del hombre.

Las arañas pertenecen al grupo Phyllum Arthropoda, con patas articuladas y exoesqueleto rígido. Forman parte de la clase Arachnida la cual comprende animales con 4 pares de patas como: arañas, escorpiones (alacranes), pseudoescorpiones, ácaros y opiliones. Se pueden encontrar en todo el mundo excepto en lugares extremadamente fríos. Se le llama araña a cualquier especie del orden Aranae, las cuales se caracterizan por tener el cuerpo dividido en dos segmentos: el cefalotórax o prosoma en donde se encuentran unidas las patas y el abdomen u opistosoma, donde se encuentran los órganos y las glándulas productoras de seda. Las telarañas pueden ser muy estructuradas o de tipo algodonosa. Se pueden encontrar arañas con uno y hasta 4 pares de ojos. Hasta la fecha se han reportado 38 mil especies agrupadas en 3 mil 677 géneros en todo el mundo, de los cuales solamente 4 son capaces de producir envenenamiento severo en el hombre: Atrax, Phoneutria, Lactrodectus y Loxosceles.



Araña del rincón, reclusa o violinista

El género Loxosceles comprende 100 especies, de las cuales 39 se encuentran en México. Las arañas pertenecientes a éste género son conocidas comúnmente como araña del rincón, reclusa o violinista. Este último nombre es el más popular debido a la marca en forma de un violín que presentan en la parte superior del cefalotórax. Las arañas violinistas son cosmopolitas y se encuentran mayoritariamente en climas tropicales y templados. Poseen patas curvas que van desde 0.8 hasta 3 cm de largo. La longitud corporal puede variar entre los 0.8 y 1.5 cm. El color varia de café pálido a oscuro dependiendo la especie. Son de carácter tímido, huidizo, no agresivas, de vida sedentaria, con hábitos nocturnos y prefieren vivir en zonas oscuras y secas. Se les puede encontrar en el interior o en las cercanías de las casas.

Se le llama loxoscelismo al envenenamiento ocasionado por la araña del género Loxosceles, el cual fue descrito en Estados Unidos por primera vez en 1872. Los accidentes con este tipo de arañas, están asociados con lesiones en la piel (loxoscelismo cutáneo), que puede ser leve hasta muy severa y en una minoría hay manifestaciones sistémicas (loxoscelismo viscerocutáneo), ocasionalmente fatales. El diagnóstico puede ser difícil, dado que la araña o su mordedura pueden pasar inadvertidas y la aparición de los síntomas son inespecíficos y tardíos. Los efectos del envenenamiento varían dependiendo de la cantidad de veneno inyectado, el lugar de la mordedura, la susceptibilidad del individuo y su estado de salud general. Comúnmente los pacientes acuden al médico de 24-48 horas después de la mordedura, cuando los signos de la lesión en la piel comienzan a ser visibles. Hasta la fecha se han identificado por lo menos 10 componentes en el veneno de Loxosceles, la mayoría de ellos son proteínas. La esfingomielinasa D es el componente proteico más abundante y el único responsable del envenenamiento en humanos.

“En el grupo del Dr. Alejandro Alagón, hemos estudiado y caracterizado el veneno de 3 especies de arañas violinistas, L. boneti (México), L. reclusa (Estados Unidos) y L. laeta (Perú). Uno de nuestros objetivos era generar suero anti-loxoscélico, tanto en conejos como en caballos. En un principio se utilizó el extracto de las glándulas venenosas como antígeno, pero uno de los inconvenientes es que esto requiere el sacrificio de una gran cantidad de especimenes. Lo que decidimos fue obtener el gen de la SMD y clonarlo en bacterias (Escherichia coli) con la finalidad de producir la proteína en grandes cantidades y utilizarla como antígeno. Hemos podido generar antisueros tanto en conejos como en caballos que inhiben la actividad de la proteína del veneno en ensayos in vitro. Con la colaboración de los laboratorios Bioclon/Silanes de México, se ha podido generar un suero de caballo polivalente, utilizando las 3 proteínas recombinantes (rL, boneti, rL. reclusa y rL. Laeta). Este suero es inmunopurificado y tratado con enzimas proteolítcas, para poder obtener sólo la fracción que reconoce específicamente a la SMD del veneno, a esta fracción se le llama F(ab’)2. En los laboratorios Bioclon/Silanes ya se genera un anti-loxoscélico llamado “Loxmyn”, este producto se encuentra en fase de prueba.

Algunos ensayos hechos en el laboratorio, demuestran que el “Loxmyn” es capaz de neutralizar la actividad de SMD in vitro del veneno. También hemos hecho pruebas de protección tanto en conejos como en ratones. Los resultados obtenidos a nivel de laboratorio demuestran que el “Loxmyn” podría ser utilizado para el tratamiento del loxoscelismo en humanos y debido al proceso por el que pasa este antiveneno, es posible utilizarlo sin riesgo a que se presenten reacciones secundarias adversas (como la enfermedad del suero). Ya que hasta la fecha no se cuenta con un diagnóstico preciso para loxoscelismo, nos hemos dado a la tarea de generar anticuerpos monoclonales (AcM) en ratón. Estos han sido producidos a partir de las proteínas recombinantes de Loxosceles, los anticuerpos obtenidos se han utilizado para detectar la SMD en pruebas de laboratorio. Para finalizar, destacamos que mediante inmunoensayos de tipo ELISA hemos podido detectar cantidades muy pequeñas de la proteína (hasta un millón de veces menos que un miligramo) lo cual habla de la gran sensibilidad de este ensayo. Es así como estamos haciendo algunas pruebas en conejos, para establecer la manera adecuada de detección de la SMD”.

 


El M. en C. Alejandro Olvera Rodríguez, estudió la licenciatura en Biología en la especialidad de Ecología Humana en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Su maestría es en Programa de Ciencias Bioquímicas del Instituto de Biotecnología de la UNAM, donde actualmente es Técnico Académico en el laboratorio del Dr. Alejandro Alagón Cano.