Los alimentos están ardiendo

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Durante los últimos años, los principales gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O) han aumentado sus emisiones sobre la atmósfera, causando una elevación de la temperatura con consecuencias que en algún momento se considerarán irreversibles. Para 2019, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) reportó un aumento de dióxido de carbono de gigatoneladas; sin embargo, la reciente pandemia causada por el COVID-19 ocasionó descensos del volumen de CO2 en la atmósfera, los cuales tuvieron un efecto positivo. Lamentablemente, a pesar de lo anterior, a partir de los primeros meses de 2021, con el regreso a las actividades, se observaron fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, por ejemplo, el calor excepcional en América del Norte.

El incremento de la concentración de CO2 y temperaturas elevadas no sólo provocaría el deshielo de los polos y el aumento del nivel del mar, sino que afectaría también de manera directa a los alimentos que consumimos diariamente. La variabilidad de los fenómenos de episodios extremos se encuentra en las sequías, lluvias torrenciales y las olas de calor, lo cual, como consecuencia ocasiona efectos desfavorables en las plantas y cultivos. En la actualidad se ha podido relacionar el aumento de temperaturas con una menor maduración de los cultivos y una menor cantidad de grano, cuando la ola de calor ocurre durante la floración del cultivo.

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Una de las mayores preocupaciones de la humanidad es la falta de agua debido al cambio climático, pues se sabe que ésta causaría una deficiente seguridad alimentaria. “El aumento de las temperaturas está generando cambios en las precipitaciones a nivel mundial y regional, lo que ha dado lugar a variaciones en la distribución de las lluvias y las estaciones agrícolas, con importantes repercusiones en la seguridad alimentaria, así como en la salud y el bienestar de los seres humanos”, afirmó el profesor Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). En otras palabras, la falta de agua causada por una sequía afecta directamente a la provisión de alimentos.

Otra de las consecuencias que afectaría la seguridad alimentaria por el cambio climático proviene de la proliferación de microorganismos en los cultivos que podrían dañar directamente a la población al ingerirlos. Al disminuir el abasto de agua potable, generalmente se recurre a usar aguas negras para el riego de los cultivos, por lo que los alimentos se ven expuestos a millones de microorganismos que habitan en éstas, y no sólo eso, sino que gracias a la temperatura elevada causada por las altas concentraciones de CO2, su proliferación se ve beneficiada, ya que se encuentra en temperaturas óptimas para su crecimiento y desarrollo, provocando enfermedades infecciosas en la población que consuma los alimentos contaminados.

Por eso, es de suma importancia lavar de manera correcta nuestros alimentos antes de comerlos, para así evitar algún tipo de enfermedad infecciosa.

Todos estos factores podrían detonar una desnutrición o malnutrición en la población, aumentando la tasa de mortalidad, ya que existiría una escasez en el abasto de alimentos por disminución de los cultivos a causa de la sequía, el uso de aguas negras por falta de agua, la proliferación de microorganismos causantes de infecciones en los alimentos o la disminución de granos y menor maduración en los cultivos. Entonces, es importante tomar en cuenta que el cambio climático puede afectar tu salud y la forma en que te alimentas.

 


 Abigail Cabello Álvarez | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
M. en C. Juan Fernando Montes García | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Unidad Académica Profesional Acolman / Universidad Autónoma del Estado de México