Seguramente hemos escuchado decir a nuestras madres: “¡No te juntes con ese vago!”, palabra que se adjudica a una persona sin oficio ni beneficio, y que, con justa razón se nos prohíbe de su compañía. El término vago significa andar errante y sin rumbo fijo. Esto me vino a la cabeza cuando leí por vez primera del “nervio vago”, conocido también como décimo par craneal, descrito por Marino en el año 100 d.C., y nombrado como vago por Domenico de Marchetti (1626-1688), por lo tanto es el nervio descrito más antiguo. Imagina que estos primeros médicos que exploraron y disecaron el sistema nervioso encontraron fibras de éste nervio casi en cualquier órgano que observaban, de allí surgió el nombre, porque en todos lados andaba el susodicho.

Éste se extiende desde la base del cerebro, a través del pecho donde conecta con el corazón, enviando señales a otros órganos internos, como el hígado, el estómago y el intestino Fig. 1D. Algunas de sus funciones son: mantener la respiración, regular nuestra frecuencia cardíaca, permitir que podamos hablar y participa en el funcionamiento adecuado del tracto digestivo. También tiene una relación con el sistema inmunológico, nuestro sistema de defensa, y como tal nos protege contra enfermedades causadas por virus, bacterias, hongos e incluso cuando sufrimos alguna lesión.

 

Figura 1. Relación entre el nervio vago, acetilcolina y la enfermedad de Crohn (EC.) A) Síntomas de la EC; dolor abdominal, fiebre, fatiga, falta de apetito, diarrea, estreñimiento y pérdida de peso. B) inflamación en diferentes segmentos del tubo digestivo como el íleon y el colon. C) El proceso inflamatorio de tipo crónico con predominio de macrófagos. D) Relación de las células del sistema inmunológico y la estimulación del nervio vago mediante la acción del CNI-1493. E) Inhibición de la síntesis de citocinas proinflamatorias por estimulación del nervio vago, secreción de acetilcolina y su relación con el receptor ArcR en macrófagos.


Figura 2. Interacción entre acetilcolina y su receptor AchR. A) Estructura en 3D del AchR, B) Interacción de la acetilcolina en su sitio de unión del AchR. C) Residuos de aminoácidos del AchR que participan en la interacción con la acetilcolina, en rojo están representadas las interacciones de tipo Van der Waals (fuerzas de unión entre átomos).

Una de las maravillas del sistema inmune es la capacidad que tiene de distinguir a nuestras células de los agentes infeccionsos; de lo contrario surgen las enfermedades autoinmunes. Por ejemplo, los malestares que sentimos cuando tenemos gripe son consecuencia de una infección por virus, esto induce la activación de un mecanismo llamado inflamación, que provoca que los vasos sanguíneos se dilaten para aumentar el flujo de sangre en la zona de infección, produciendo enrojecimiento, incremento en la temperatura y dolor; además de la liberación de sustancias que atraen a las células inmunológicas Fig. 1C.
Las células inmunológicas que llegan al foco inflamatorio liberan citocinas, que son pequeñas proteínas que se encargan de enviar mensajes a diversas células para regular la inflamación, función que también realiza el nervio vago. Por lo tanto, se ha propuesto la estimulación de éste como una alternativa antiinflamatoria contra enfermedades basadas en un proceso inflamatorio como la enfermedad de Crohn (EC), la cual puede afectar a personas de cualquier edad y no es contagiosa, ocasionando dolor abdominal, fiebre, fatiga, falta de apetito, diarrea y estreñimiento Figs. 1A y B.

Aun no se conoce con exactitud su causa, ni hay cura pero se cree que se debe a un proceso autoinmune. Se estima que en México 12 millones de personas la padecen. Su tratamiento incluye el uso de esteroides y fármacos biológicos, los cuales deprimen al sistema inmune, por lo que el paciente será más susceptible a enfermarse.
Por ello se ha sugerido la liberación de una sustancia química denominada acetilcolina por el nervio vago, la cual detiene el proceso inflamatorio. De esta manera, surge la necesidad de un fármaco, como el CNI-1493, cuyo objetivo primordial sea estimular al nervio vago, con la probabilidad de disminuir el proceso inflamatorio anormal, para el tratamiento de patologías crónico degenerativas como la diabetes y el Alzheimer.
Los esfuerzos de la investigación farmacéutica se están enfocando al desarrollo de medicamentos dirigidos a una proteína específica, como es el caso del receptor nicotínico (AchR) que busca tener tratamientos eficaces y evitar en la medida de lo posible, los efectos adversos que presentan los medicamentos que utilizamos actualmente. Figs. 1E y 2


 

ºDr. Heriberto Manuel Rivera / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
ºMtra. Nidia Ednita Beltrán Hernández / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
ºArmando Ocampo del Valle, estudiante de Medicina / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos