No es una alergia al látex

 

Te despiertas. Por un segundo no sabes dónde estás, pero no tardas en recordarlo. La sala es fría y la voz del anestesiólogo te pregunta si estás bien y qué soñaste. Volteas a contestarle y notas una gran presión en el pecho. Sientes como si tuvieras algo atorado, un poco más arriba del estómago y te aterras porque no puedes respirar. El anestesiólogo te pregunta qué pasa y con el hilo de voz que te sale le indicas donde sientes presión y que no puedes respirar.

-Ya sé qué es- te dice él con calma e inyecta un líquido rápidamente en el suero que está conectado a tu mano. En menos de cinco minutos puedes respirar de nuevo.

-¿Qué me pasó?- le preguntas al doctor ahora que has recuperado el aliento.

Él, al ver tu carita de espanto, te responde que es algo más o menos común y sigue platicando contigo.

Lo que te sucedió fue un laringoespasmo post extubación. La anestesia aún tiene cierto efecto sobre ti y sólo comprendes a medias que es algo que tiene que ver con tu laringe y con qué te entubaron.

Él te explica con calma: Suele pasarle a los niños pequeños, pero en personas con asma o hipersensibilidades, como tú, puede haber una complicación al quitar la entubación. Sucede en la primera parte de las vías respiratorias, que es la laringe. Es una respuesta exagerada a la estimulación de la epiglotis. Por eso te pregunté si tienes alguna alergia al latex…

En eso escupes un coágulo grande. De acuerdo con el doctor era de esperarse, pero escuchas un gemido horrorizado de parte de algunos de los residentes.

Mientras te limpias la boca con una gasa él continua:

La laringe es muy sensible y es más o menos común que un cuerpo extraño o irritante, como la entubación, cause este tipo de reacción para proteger a tu cuerpo. Ahorita te atendimos muy rápido, así que ya es muy poco probable que presentes algún problema. De no haberte tratado, la falta de oxígeno podría hacer causado inflamación de los pulmones o incluso un paro cardiaco…

Tu rostro de por sí pálido pierde un poco más de color. El doctor se da cuenta de que te ha dado un poco más de información de la que necesitas y cambia el tema preguntándote si tienes sed o hambre. Tienes sed y sientes la garganta seca y dolorida. Una enfermera trae una gasa y te moja los labios con ella mientras que el anestesiólogo va a hablar con tu familia.

Cuando vuelve pregunta si te has dormido, pues has cerrado los ojos para descansar un poco. Los abres y le contestas que no. El anestesiólogo te dice que tu familia te espera y ya te quiere ver. Que ellos estarán ahí cuando te lleven a tu cuarto. Él te sigue contando que esto es mucho más común en niños, que a veces puede causarlo la sola anestesia, aunque se desconoce exactamente cómo sucede, pero hay indicios de que puede ser a causa de que las cuerdas vocales se cierran, obstruyendo el paso del aire. De hecho, por la forma en la que se da (con un movimiento brusco de la zona que se encuentra sobre las cuerdas vocales y estas mismas) el laringoespasmo podría considerarse un caso extremo de tos. Te pregunta si tú tienes tos frecuentemente, si has tenido crisis asmáticas o algo similar. Tú comienzas a hartarte, el efecto de la anestesia está pasando y sientes un ligero dolor que no quieres admitir. A dos camas hay un tipo gritándole a las enfermeras y atrás otro que parece estar a punto de arrancarse el suero, las gasas y los electrodos y salir corriendo.

-Entonces es una alergia-.Comentas sin mucha emoción.

-No- te contesta él -es una reacción normal, es la que puede salvarte de que el líquido entre a tus pulmones. Pero en caso de irritación, como la que sufriste por la entubación o que puede sufrirse por alergias o reflujo, puede darse una reacción exagerada como la que acabas de sufrir.

No vuelves a sentir la opresión del pecho y el doctor te dice que ya pareces estar fuera de peligro. Esperas un poco. Ves a los camilleros que se acercan y cierras los ojos para descansar un poco antes de ver a tu familia.


 

ºLic. Libertad Pantoja Hernández / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Instituto de Ecología
Universidad Nacional Autónoma de México