Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Notas

¡Extermidadoras!: Las moscas de la fruta, constituyen una de las plagas de la fruta con mayor importancia a nivel mundial

Por: Dr. Víctor López Martínez
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Dra. María de Jesús García Ramírez
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Dr. Carlos Acosta Durán
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Facultad de Ciencias Agropecuarias-UAEM

En México se cultivan aproximadamente un millón 300 mil hectáreas con árboles frutales. Su producción se destina al consumo en fresco o procesadas, tanto en el mercado nacional, como en el internacional o extranjero. Debido a la importancia de la fruticultura para México en el marco económico y ambiental, las moscas de la fruta están consideradas dentro de los tres principales problemas de plagas para la agricultura nacional.

Dos mil hectáreas de Morelos presentan riesgo de presentar daño por moscas

Las moscas de la fruta conforman un grupo importante de insectos que se comportan como plagas agrícolas de una variedad amplia de especies frutícolas, además de presentar una gran capacidad de reproducción.

El principal daño es causado por la hembra, al colocar sus huevos dentro de los frutos de carambolo, ciruela, chabacano, durazno, guayaba, naranja, níspero, mamey, mango, manzana, papaya, pera, tejocote, zapote, entre otras especies cultivadas y silvestres. La larva emerge del huevo y se alimenta internamente del fruto, provocando la pérdida total del mismo ya que no se comercializará un fruto con larvas o la presencia del daño por la alimentación de éstas (Figura 1). ¿Usted está dispuesto a adquirir frutos agusanados? Me imagino que no.

Figura 1. Naranja con daños causados por la alimentación de larvas de mosca de la fruta

 

 

 

Esta restricción de la compra y/o venta del producto no solamente se establece en los mercados internacionales, ya que internamente México establece tres categorías fitosanitarias en relación con la presencia de moscas de la fruta y los resultados obtenidos a través de las diversas técnicas de control empleadas contra ellas en regiones geográficas más o menos compactas.
Estas zonas, denominadas de bajo control fitosanitario, zona de baja prevalencia y zona libre de moscas de la fruta, establecen a nivel nacional hacia dónde pueden desplazarse los frutos producidos de manera local. Por ejemplo: frutos cosechados en zonas libres de mosca podrán dirigirse a cualquier mercado nacional, e inclusive podrá ser exportado, previo certificado oficial que confirma el status fitosanitario de la zona productora. En cambio, un fruto obtenido en una zona bajo control fitosanitario, sólo podrá ser comercializado de manera local, y por ningún motivo podría pensarse en venderse a otros mercados nacionales, y obviamente el mercado de la exportación estará cerrado para estos productos.

El principal impacto de la presencia de estas moscas, repercute directamente en el bolsillo del productor, debido a que los ingresos más sólidos e importantes provienen de la exportación hacia grandes países consumidores como Estados Unidos y Japón; o al dinero proveniente de los mercados locales más importantes del país como las centrales de abasto de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Morelos tiene un reto importante en este aspecto, debido a que la superficie sembrada de frutales susceptibles de tener daño por moscas de la fruta representa más de 2 mil hectáreas. Esta área tiene un valor de producción mayor a los 6 millones de pesos y se enfrenta al posible ataque de por lo menos 11 especies importantes (Anastrepha chiclayae, A. distincta, A. leptozona, A. Ludens (mosca mexicana de la fruta), A. Obliqua (mosca de la ciruela), A. sagittata, A. Serpentina (mosca de los zapotes), A. Striata (mosca de la guayaba), Rhagoletis pomonella (mosca del tomate verde), R. striatella y Toxotrypana curvicauda o mosca de la papaya), esto sin contar las especies de importancia cuarentenaria para el país (Ceratitis capitata o mosca del mediterráneo, Bactrocera dorsalis o mosca oriental de la fruta y B. Cucurbitae o mosca del melón).

Aqué nos enfrentamos

Es preciso establecer un historial por regiones geográficas que compartan características físicas y ecológicas similares, con la finalidad de dar seguimiento a las estrategias de manejo empleadas y su efecto en las densidades de moscas de la fruta.

Una de las fases más importantes para el diseño de programas de monitoreo de las fluctuaciones poblacionales de las moscas de la fruta, es determinar con precisión las siguientes características: número y distribución de las especies de moscas de la fruta presentes en el estado, huéspedes cultivados y silvestres para cada una de las especies de moscas, distribución de las huertas comerciales y huertas de traspatio susceptibles de ser invadidas por este complejo de moscas.
Además el monitoreo deberá realizarse de manera oportuna, precisa y constante, esto con la finalidad de poder conocer semana a semana cómo se comportan las poblaciones de moscas en las regiones productoras (Figura 2); de los resultados obtenidos, se deberán diseñar las estrategias pertinentes que nos permitan reducir las poblaciones a los niveles que nos garanticen tener zonas libres de moscas (esto es: no colectar en los sistemas de trampeo moscas adultas, ni detectar frutos con larvas en por lo menos doce meses consecutivos).

Figura 2. Trampas tipo McPhail empleadas para el monitoreo de moscas de la fruta del género Anastrepha.

Agradecimientos

Al Programa de Mejoramiento al Profesorado-SEP por su apoyo para investigación al proyecto: “Búsqueda de un nuevo cebo para eficientizar el sistema de trampeo para la mosca mexicana de la fruta, Anastrepha ludens Loew (Diptera: Tephritidae), basado en volátiles de naranja y mango”, clave UAEMOR-PTC-64.