Se amplían los caminos en Internet

Antulio Sánchez
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Ya no es una novedad decir que paralelo al crecimiento de los ataques a servidores en Internet ha crecido una industria generadora de hardware y software que permite lograr una mayor seguridad en la navegación en el ciberespacio. Pero si bien, se ha avanzado en la seguridad en las redes de las empresas o gobiernos, de poco sirve eso, si no se robustece el corazón o columna vertebral de Internet.

Hasta hace poco sólo había 13 grandes estructuras que sostenían todo el andamiaje de Internet, eran los pilares básicos para que circulara y se distribuyera toda la información por la misma. Dichas columnas son mejor conocidas como servidores raíz de nombres de dominio (DNS Root Servers). Su papel no es percibido por el grueso de los usuarios, pero sin ellas no existe Internet como tal, si son puestas en jaque todos los sitios, entidades y usuarios conectados a la red quedarían inmediatamente sin conexión.

Esas 13 máquinas traducen los nombres de dominio a direcciones IP, convierten nombres comunes como Hypatia a números de identificación entre máquinas. Todas las computadoras conectadas a la red usan ese protocolo de identificación para transmitir datos. Cada vez que un usuario de Internet introduce la dirección de una página en su navegador o envía un correo electrónico, emplea un servidor DNS (de su proveedor de acceso) que traduce las direcciones humanas a sus números correspondientes en DNS. Pero todos los servidores DNS dependen de los servidores raíz y el resto del sistema para realizar su trabajo.

Esos 13 servidores que se designan con las primeras trece letras del alfabeto están distribuidos de la siguiente manera: 10 en Estados Unidos, dos en Europa (Suecia e Inglaterra) y uno más en Japón. En el A se encuentra el archivo root zone file que es una especie de guía telefónica que contiene toda las direcciones o domicilios de Internet, los nombres de dominio de primer nivel (los TLD, .com, .org, etc.) y los regionales (.mx, .es, .br...). Los otros 12 servidores son clones o copias del A y proporcionan acceso a él para que todas las operaciones DNS de internet se efectúen correctamente. Sin ellos, no se puede explorar el ciberespacio o entregar o recibir correos.

A lo largo de la década pasada se pensó que esos 13 servidores eran suficientes para satisfacer las demandas de navegación, pero a partir de que en octubre del año pasado se diera un sabotaje que dejó temporalmente fuera de servicio a nueve de los 13 servidores raíz mediante ataques de denegación de servicio (DoS), se cambió ese criterio.

Por un lado se trasladaron varios de esos servidores a lugares más seguros, pero también se decidió incrementar el número de dichos servidores. Es por ello que ya se han instalado otros dos servidores raíz, uno en España y otro en Australia, y se espera que al concluir el 2004 se pueda alcanzar a lo largo y ancho del planeta la instalación de otros 50.

Eso ha sido algo sensato no solo porque semanalmente se presentan miles de ataques de “baja intensidad”contra alguno de esos servidores, sino porque es una medida mucho más democrática para distribuir de manera más justa un patrimonio mundial, un medio de
comunicación global, además que esa medida se traducirá en un tráfico mucho más fluido en el ciberespacio.

 


* Antulio Sánchez
Director del Instituto de Desarrollo de Comercio Electrónico (2000-2002)
Editor del primer Anuario de Internet, InterMéxico (2002)
Ha colaborado con numerosos artículos en revistas y periódicos nacionales
Entre sus libros publicados destacan:
“Posmodernidad y música” (Editorial UAM)
“Territorios virtuales: De Internet hacia un nuevo concepto de la simulación” (Editorial Taurus”
“La era de los efectos en la era Internet” (Editorial Océano)
“Del rock a Internet” (Paidós, en prensa)