Periodismo científico aquí: ¿para qué?

L.C.C Héctor Rangel Terraza
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Coordinador Editorial de la publicación El Observador Morelense

Como en varios campos de las ciencias, en general, y las sociales en particular, el llamado periodismo científico en Morelos y en todo el país registra un rezago preocupante.

La ciencia allá

En lugares como Europa, Estados Unidos o Canadá, por ejemplo, hay no sólo publicaciones especializadas en divulgación científica; los medios masivos más importantes ahí incluyen secciones específicas de periodismo dedicado a la ciencia.
Algunos de los periódicos que en Estados Unidos, tienen secciones y escritores de ciencia, ambiente o salud en las filas de su personal, son el Boston Globe, The New York Times, The Washington Post, Nando Times, Sacramento Bee, Miami Herald y Dallas Morning News, entre otros.
En el primer mundo hay asociaciones, incluso, que coordinan la labor de grupos de periodistas científicos. Es el caso de Alfa - Galileo, un centro de prensa dedicado a la divulgación de la ciencia, la tecnología y la medicina en Europa, que recoge y difunde, con lenguaje periodístico, la labor de quienes individual o colectivamente se dedican a esas áreas.
Todo ello, bajo el sustento de que la ciencia, finalmente, tiene como fin último la mejoría en las condiciones de vida de la población. Por ello, los proyectos y avances en el conocimiento humano no pueden ser ajenos al ciudadano común.

La ciencia acá

Incluso si tomamos en cuenta los casos excepcionales aquí, en el estado y el país, esa rama del periodismo está, en el mejor de los casos, apenas en gestación.
Primero, hay que aclarar que la gran mayoría de las publicaciones científicas como Ciencia y Desarrollo, del Conacyt; Elementos, de la Universidad Autónoma de Puebla; Ciencias, de la facultad de Ciencias de la UNAM, Ciencia Ergo Sum, de la Universidad Autónoma del Estado de México, Ciencia, de la Academia Mexicana de Ciencias; Avance y Perspectiva, del Cinvestav-IPN; ¿Cómo Ves?, de la UNAM, entre otras, pese a tener sus impulsores un mérito a reconocer, no son ediciones de penetración “popular”.
El círculo de difusión de ese tipo de revistas es realmente reducido, así como su alcance y repercusiones en la sociedad. Diarios como La Jornada, La Crónica, Reforma, son algunos de los pocos que han incursionado en esta especialización, mientras que en los medios periodísticos electrónicos la misma es prácticamente inexistente.

Los por qués y para qués

Tratados, ensayos y artículos se pueden dedicar (y se han dedicado, de hecho) a intentar encontrar las razones de la escasa difusión de la ciencia en un lugar como Morelos, que los presupuestos gubernamentales, que la escasa lectura, que la desvinculación ciencia - sociedad. etcétera. Igualmente, parecen no haber sido comprendidos los paraqués de que la ciencia permee en las entrañas de la sociedad.
¿Y Cuernavaca? ¿Y Morelos?
Si los cálculos no fallan, con la llegada del Instituto de Medicina Genómica a Cuernavaca el Estado tendrá una treintena de centros de investigación de primer nivel, lo cual lo coloca en posición privilegiada frente al resto del país. Quienes nos dedicamos a la prensa aquí, estamos desaprovechando un potencial gigantesco de información científica.

El periodismo sobre ciencia -inexistente en la entidad- es una gigantesca veta no explotada aún por los medios en Morelos. Estos tienen al alcance de la mano centros de investigación donde los más importantes proyectos en la nación son desarrollados todos los días, sin que el cuernavacense común, el morelense de la calle, sepa siquiera algo al respecto.
Sin dejar de informar sobre los vaivenes políticos, sociales, las notas financieras, de deportes y policiacas, los medios en la entidad podrían diversificar su oferta periodística al dar seguimiento a lo que se hace en esas tres decenas de centros científicos. Ello requeriría, obviamente, de la disposición y apertura de los encargados de éstos.
La oportunidad ahí está. Habrá que ver quién decide aprovecharla.