Notas

HUMBOLDT Y SU BREVE ESTANCIA EN CUERNAVACA

Por: Juan José Landa Ávila
Cronista
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Este año se cumple el bicentenario de la visita a la Nueva España, del Barón Alexander von Humboldt, por tal motivo cabe comentar, que en ninguna de sus obras literarias menciona –específicamente- a Cuernavaca, como la ciudad de la Eterna Primavera. La visita de Humboldt a esta ciudad fue de paso, es decir, su estancia fue breve, porque al parecer no tuvo mucho interés en conocer Cuernavaca; no permaneció en esta ciudad para explorarla ni le dedicó una descripción amplia. Esto lo deducimos porque la fecha de su visita, el Barón la registra el 10 de abril de 1803; este día el itinerario de Humboldt fue amanecer en Puente de Ixtla, pasar por Cuernavaca y pernoctar en Huitzilac. Entonces, es evidente que sólo estuvo unas horas en Cuernavaca y lo único que escribió de ella fue:

En su libro “Ensayo político sobre el reino de la Nueva España”, Humboldt dice: “Cuernavaca, la antigua Cuauhnáhuac, situada en la falda meridional de la cordillera de Huitzilac, bajo un clima templado, de los más deliciosos y adecuado al cultivo de los árboles frutales de Europa...” En otro de sus libros titulado “Vistas de las cordilleras y los monumentos de los pueblos indígenas de América”, al tratar el tema de las ruinas de Xochicalco, Humboldt dice: “al suroeste de la ciudad de Cuernavaca (la antigua Cuauhnáhuac), sobre la pendiente occidental de la cordillera de Anáhuac, en esta región afortunada que los habitantes llaman con el nombre de Tierra Templada, porque reina en ella una primavera eterna, se eleva una colina aislada que,... los indios la llaman, en lengua azteca, Xochicalco.”

Por lo anteriormente expuesto, si Humboldt no bautizó específicamente a Cuernavaca, como la ciudad de la Eterna Primavera, entonces quién adaptó esta frase a la capital de Morelos; aunque quien lo hizo, obviamente tomó en cuenta el calificativo expresado por Humboldt, para elogiar a la tierra templada del Valle de Cuauhnáhuac. Lo que no concuerda de esta frase es que cuando Humboldt visitó Cuernavaca, todavía no era una ciudad, sino oficialmente era una villa. Considero que dicha frase ya era conocida antes de la visita de Humboldt, y que este viajero alemán la escuchó de alguien como referencia, al preguntar el Barón sobre el clima de la citada región templada. Para concluir, cualquier persona que se interese en definir el clima de una comarca, como lo hizo Humboldt, debe conocerla mínimo en sus cuatro estaciones del año.

En el marco del bicentenario de la visita de Humboldt, el pasado viernes 4 de abril, en el claustro del Palacio Municipal, la Dirección de Cultura del H. Ayuntamiento de Cuernavaca, presentó el libro “Humboldt y el turismo, a 200 años de su viaje” (205 páginas), del escritor Martín Borboa, radicado en la ciudad de México. Próximamente, en algún lugar de Cuernavaca develarán una escultura en bronce de Humboldt, del escultor Antonio Castellanos Basich, radicado en Cuernavaca.