Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Varroa, el enemigo de las abejas.

Archivo: Parasitología veterinaria

Dr. Manuel Fernández Ruvalcaba / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
CENID- Parasitología Veterinaria -INIFAP

La apicultura es una actividad de gran importancia dentro de la ganadería en México, ya que genera empleos, es compatible con otras actividades agrícolas y ganaderas, y a la vez genera divisas y dinero para el sector campesino. En nuestro país existen aproximadamente 40 mil productores y dos millones de colmenas, que permiten a México estar siempre en los primeros lugares mundiales como productor y exportador de miel.
            El parásito Varroa destructor fue descubierto en 1904 por E. Jacobson en la Isla de Java, Indonesia, A. C. Oudemans en 1904, dedicó el nombre genérico a Marco Terencio Varrón y a E. Jacobson (el colector el nombre científico). Después de 100 años se averiguó que el ácaro que atacaba Apis mellifera (especie europea) era diferente al descrito por Oudemans para Apis cerana (especie asiática) en la isla de Java. En Japón la especie A. mellifera se introdujo en 1877 y el pasaje de Varroa de A. cerana a A. mellifera en 1957, pero se estima que alrededor de 1940, estos parásitos se transladaron de A. cerana a A. mellifera y desde entonces se extendió hacia Europa, el Medio Oriente, América, partes de África y recientemente en Nueva Zelanda. Sin embargo, Australia es el único país entre los principales países apícolas que se encuentra libre de este parasito plaga.
         Algo que resaltar es que estos ácaros tienen un efecto mucho más dañino sobre A. mellifera que el que tienen sobre las cepas de A. cerana de Corea, Japón y Tailandia. En América hubo dos introducciones diferentes de Varroa destructor: En Estados Unidos: en abejas de Rusia, en el estado de Wisconsin en 1987, en Paraguay en reinas y cría de Japón en 1971 en Argentina 1976 en colmenas de Laguna Blanca, provincia de Formosa y en México en Veracruz en 1992. La Varroa es un problema grave para la apicultura, por ejemplo en Europa las colonias infestadas mueren entre los 3 y 7 años.
La Varroa, garrapata de las abejas, es un ácaro ectoparásito, de la familia varroidae, de las especies A. mellifera y Apis cerana, considerada como una parasitosis externa, que afecta a la abeja melífera (reina, obrera y zángano) en todos sus estadios de desarrollo (cría y adultos), considerada grave, por causar una alta mortalidad. La hembra de Varroa parasita a la abeja, alimentándose de hemolinfa (lo equivalente a la sangre), las hembras consumen hemolinfa cada 2 horas y son las que se observan sobre las abejas, tienen forma elíptica, no así el macho, que puede confundirse con formas inmaduras de la hembra. En A. cerana hay convolución, se genera un equilibrio donde coexisten el huésped y el parásito, se reproduce en las celdas de zánganos y no en la de obreras, como es el caso de Varroa destructor. El daño mayor ocurre porque las varroas se aparean y reproducen dentro de las celdas de incubación o cámaras de cría operculada, alimentándose de las pupas en desarrollo. Durante este proceso pueden también actuar como transmisores de otros parásitos y enfermedades de A. mellifera, y muchas pupas nacen deformes, limitando su función. Sin embargo, una determinada colmena puede ser tolerante a Varroa por las siguientes causas:

1.Bajo nivel de reproducción del parásito

          a) Alta infertilidad o baja tasa reproductiva de Varroa:
          b) El tiempo de operculación de las celdas es más corto y las nuevas Varroas mueren por inmadurez
          c) Las hembras de Varroa realizan menos ciclos reproductivos de los habituales.

2.Alta mortalidad de los ácaros

         a) Las abejas atacan a los ácaros situados sobre sus compañeras (comportamiento de grooming que en las abejas y otros insectos se refiere al comportamiento de agrupamiento que manifiestan ante
             varios estímulos ambientales)
         b) Las abejas extraen un elevado porcentaje de la cría parasitada (comportamiento higiénico)
         c) Las Varroas tienen una alta tasa de mortalidad debido a algún factor ambiental (por ejemplo las altas temperaturas).


La Varroa es controlada con mayor frecuencia con venenos químicos como el fluvalinato por medio de tiras impregnadas que se cuelgan dentro de la colmena durante 6 semanas, en muchos países los apicultores aplican productos químicos no aprobados que dejan residuos en la miel, los cuales son peligrosos para la salud humana y la de las abejas. Con el fin de evitar contaminación no deben usarse productos químicos durante los flujos de néctar (épocas de floración) o durante cuatro semanas anteriores a el flujo de néctar. El uso intensivo de plaguicidas puede generar resistencia de estos ácaros a los productos químicos agravando aún más el problema dado su elevado costo.
         En la actualidad y debido principalmente a los problemas de resistencia y contaminación ha surgido la necesidad de recurrir a otros métodos como el “control biológico”, éste comprende la acción de enemigos naturales de un organismo, normalmente la plaga que se desea combatir; los enemigos naturales pueden ser depredadores, parásitos o patógenos, sin embargo, no se han detectado ni parásitos ni depredadores que ataquen a Varroa sin dañar absolutamente a las abejas, pero sí se sabe de hongos, bacterias y otros patógenos que atacan a Varroa, aunque el riesgo de que esos patógenos sean también peligrosos para las abejas esta siempre latente y han proliferado además otras probables formas de control tales como extractos vegetales, ácidos orgánicos o resistencia de abejas.
Entre los productos de origen vegetal con importantes efectos contra plagas y patógenos están los extractos del árbol de neem, Azadirachta indica, que tiene efectos repelentes, antialimentarios y produce alteraciones en el desarrollo de numerosas plagas. El efecto tóxico de extractos de neem sobre Varroa fue probado por Melathopoulus y por Peng. Por su parte, González-Gómez utilizando el protocolo desarrollado por Colin, por otra parte investigadores mexicanos probaron el efecto repelente de un extracto del árbol de neem. Con esto observaron que las hembras de Varroa fueron incapaces de localizar a pupas de abejas tratadas con neem, lo que causó su muerte, al parecer por inanición.
          Existe también un comportamiento higiénico de las abejas que se refiere a la capacidad de algunas abejas adultas para detectar desopercular (quitar la tapa u operculo que ponen las abejas obreras a la cría en desarrollo avanzado) y remover de las celdas larvas o pupas enfermas o muertas. Este comportamiento es reconocido como una de las principales barreras de resistencia de las abejas contra parásitos y patógenos.
          Poco se sabe sobre el estímulo que provoca las reacciones higiénicas de las obreras y se consideran como posibles estímulos, la estimulación química y mecánica. No obstante, se sabe que la expresión de este comportamiento es variable y debido en parte a la influencia de factores ambientales como la edad de las crías removidas, abundancia de abejas adultas y crías en las colonias e incremento en la cantidad de néctar recolectado por las abejas. Rothenbuhler propuso la influencia de factores genéticos por medio de dos loci diferentes (es el lugar donde esta ubicado determinado gen en el cromosoma, gen que determina una característica o función en la especie de que se trate), uno relacionado con la desoperculación y otro con la remoción de las crías afectadas, pero otros investigadores han detectado hasta 7 loci que influyen en su expresión.
          Se ha determinado también que este comportamiento es heredable lo que permitiría desarrollar abejas más higiénicas por medio de programas de mejoramiento genético. Para emprender programas de selección y mejoramiento genético es necesario conocer mejor este fenómeno. Actualmente los estudios de este comportamiento están orientados al estudio de técnicas de medición confiables, económicas y practicas que identifiquen la variación genética en las características a estudiar. Los métodos que en la actualidad se usan para evaluar este comportamiento consiste en sacrificar determinado número de pupas (cría operculada) con el objeto de estimar la proporción de ellas que es removido por las obreras de una colonia.


Manuel Fernández Ruvalcaba es medico veterinario zootecnista, realizó estudios de maestría en parasitología animal en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UAEM y el doctorado en Ciencias Biológicas en la Universidad Autónoma Metropolitana. Su vida profesional se ha desarrollado en el área de la salud animal principalmente de bovinos llevando a cabo estudios con virus protozoarios y artrópodos que afectan la salud animal. A partir de su llegada al CENID-Parasitología Veterinaria, se ha desempeñado en la investigación de métodos de control biológico y nuevas alternativas contra garrapatas.