La danza del sufrimiento


Dra. Tania Violeta Dávila Ramírez
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Yo no puedo imaginar la vida sin la danza
Yo resiento la danza en todo.
Como nos comunicamos,
como nos amamos,
curamos, inspiramos
y somos inspirados – nuestra vivencia-
he aquí el paisaje que yo escogí
explorar.

M. GILLIS**.


En este escrito, plasmaré parte de los resultados obtenidos de una investigación realizada en dos instituciones de danza clásica profesional: en Lyon, Francia en el Conservatorio Nacional Superior de Música y Danza (C.N.S.M.D.) y en México, D. F. en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea (E.N.D.C.C.)
El objetivo, ha sido interrogarme sobre una actividad física (deportiva y artística) de alto rendimiento : La danza clásica profesional. Nuestro hilo conductor fue la manera de asegurar la « contrainte par corps » (M. Foucault) del individuo mirado por la sociedad.

El cuerpo que baila representa su propia historia, nos habla de deseo, de placer, de la concepción, el nacimiento, la tortura, la violencia, los juegos, los traumas, el sueño y la muerte, en ésta paradoja del goce.

« Goce, en el sentido donde el cuerpo se pone a prueba, es siempre del orden de la tensión, del forzamiento, del desgaste, de la explotación. Hay incontestablemente goce en el nivel donde comienza a aparecer el dolor, y nosotros sabemos que es solamente en ese nivel del dolor que puede probarse toda una dimensión del organismo que de otra manera quedaría velada » .
Las alumnas y alumnos, los profesores (as) y los coreógrafos nos hablaron de esos temas de su vivencia en movimiento, de su Cuerpo Danzante, en el cual, como lo muestra M. MERLEAU-PONTY , la experiencia vivida interpela la corporeidad en un doble aspecto: el del cuerpo a la vez como estructura vivida y como contexto o lugar de mecanismos psíquicos.
El cuerpo vivido en la institución de la danza, nos habla de una encarnación de la relación narcicista al cuerpo ideal del otro como objeto. La bailarina tiene una « necesidad » de sufrir, ya que busca reencontrarse, como una forma de regresión hacia el objeto perdido.

El objetivo de la danza (como el objeto de todo arte), es el objeto portador de deseo. En la danza, éste deseo es portado por el cuerpo, los cuerpos móviles que quieren movilizar y jugar con el espacio y el tiempo. El objetivo de la danza es la emoción, lo vivido entre dos cuerpos ; entre un cuerpo y el otro cuerpo que él ha reprimido.
Por ejemplo una bailarina anorexica-bulimica que si bien su cuerpo visible no cambia, puede llenarse y vaciarse en ésta pulsación de la pulsión mortífera ; es su imágen del cuerpo que ella transforma a sus ojos. En tanto que no haya un Otro que pueda marcar o separar, el juego no cesa. Es necesaria esa violencia física, para poder sobrevivir psíquicamente.

El deseo de existir más allá de su cuerpo, persiste en cada uno de los bailarines/bailarinas intentando volar, experimentando el sufrimiento, poniendo su cuerpo a prueba. Identificándose a su sufrimiento para conocer al fin su propia naturaleza, una significación de si, lo que les permite vivir todavía, de retomar su vida, de bailar a pesar de las lesiones, de saber aquello que siempre, más allá de sus fuerzas, les brinda ese deseo de vivir y volar. Entonces lo esencial del propósito no es un viaje hacia la muerte, sino hacia el nacimiento propio.
La naturaleza de la relación al cuerpo de la madre es un erotismo primario fallido, donde el cuerpo se utiliza como objeto fetiche, idolatrado, cuerpo absoluto, para si mismo, para el grupo o para el público. Todos esos espejos que nos reenvían a aquel de la mirada de la madre, a su cuerpo frente a la mirada del otro.
La danza nos lleva al cuerpo original, al cuerpo de la madre fantasmeada o al fantasma materno. Al principio existe una falla, un duelo original que se convierte en una sobreinvestidura del cuerpo en movimiento, en una dependencia al maltrato.
« Entonces, el deseo de bailar visualiza no el cuerpo « ideal » sino el acto de darse cuerpo, de volverse a dar vida; darse el hecho de nacer más que hacerse reconocer » . « La danza busca sus traumatismos, ocultos en el cuerpo y el espacio
(…) Y goza » .


La Dra. Tania Violeta Dávila Ramírez es intérprete de Danza de Concierto Academia de la Danza Mexicana. INBA, 1996. Licenciada en Psicología Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco 2001. Maestría en Pschycopathologie et Psychologie Cliniques Universidad Lumière Lyon 2. Lyon, Francia. 2002. Doctorado en Pschycopathologie et Psychologie Cliniques. Universidad Lumière Lyon 2. Lyon, Francia. 2006.
** ZANA, P. et OMORI, Y. Les cris du corps. Editions Alternatives. Paris, France, 2004. p. 80.
LACAN, J. Conférence et débat du Collège de Médecine à la Salpêtrière. Cahiers du Collège de Médecine. Paris, France, 1966. Inédit.
MERLEAU-PONTY, M. La structure du comportement. PUF. 8ème éd. Paris, France. 1977.