¡Qué mangos!

Dr. Enrique Galindo Fentanes
Instituto de Biotecnología IBT-UNAM

La producción agrícola requiere constantemente de innovaciones tecnológicas que le permitan mantenerse y/o conquistar nuevos nichos en los cada vez más competidos mercados, tanto nacionales como internacionales. El uso de productos químicos en la agricultura, además de constituir una considerable proporción de los costos de producción, está cada vez más restringido, sobre todo para los productos de exportación, debido a su relativa toxicidad y efectos residuales. Una alternativa se encuentra en los productos biológicos, los cuales son generalmente inocuos para el ambiente y el hombre. En vista de la importancia económica que representa para nuestro país los cultivos como el mango y algunas plantas de ornato, en nuestro laboratorio del Instituto de Biotecnología de la UNAM, hemos desarrollado procesos para la producción de microorganismos (bacterias, levaduras y hongos), para usarlos como agentes de control biológico de las enfermedades que atacan a éstos cultivos (que en consecuencia disminuyen sus rendimientos o calidad) o bien como promotores de crecimiento de las plantas.

En colaboración con el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, AC (CIAD-Culiacán), se aislaron, seleccionaron e identificaron diferentes microorganismos (bacterias y levaduras) con actividad antagónica contra la principal enfermedad (antracnosis) que afecta al mango. Esta enfermedad se manifiesta por la presencia de manchas negras en el fruto, lo que limita su aceptación y precio. Se aislaron cerca de 120 cepas microbianas de la microflora natural del follaje y de frutos de mango. De las cepas aisladas, se seleccionaron finalmente dos (una levadura y una bacteria) de particular efectividad. Asimismo, se han aislado y seleccionado cepas del hongo Trichoderma harzianum, un potente antagonista de varios hongos fitopatógenos y productor de factores de crecimiento vegetal. En nuestra Unidad de Escalamiento y Planta Piloto produjimos, mediante procesos de fermentación, los microorganismos en biorreactores y se prepararon formulaciones (esto es, productos que contienen los microorganismos vivos y algún soporte inerte), que fueron probadas (en colaboración con investigadores del CIAD-Culiacán) en huertos de mango del Estado de Sinaloa y, en colaboración con un vivero de Cuernavaca, en plantas de ornato (belenes, esquévolas y nochebuenas).

Los microorganismos antagonistas (enemigos naturales) del hongo que causa la antracnosis, permitió controlar la enfermedad en niveles que fueron similares o mejores al que se logró mediante la aplicación del fungicida químico comercial. Esto permite lograr frutos de alta calidad, sin residuos químicos. Además, el tratamiento biológico retrasó un 25 % la maduración de los frutos, sin afectar su calidad. Ello brinda una ventaja importante en la comercialización de este fruto, ya que es posible exportarlo a destinos más lejanos con mejores precios de venta.
Cuando se aplicó el hongo Trichoderma harzianum en belenes, esquévolas y nochebuenas, se presentó un menor índice de las enfermedades que afectan típicamente a éstos cultivos, se logró disminuir el tiempo de cultivo de las plantas hasta en un 30 % y se incrementó el tamaño y la floración de las plantas.
Estos ejemplos (y otros desarrollados en nuestro laboratorio para mejorar la producción de garbanzo, papa y tomate) han demostrado que las alternativas biológicas son sin duda prometedoras para mejorar la productividad y calidad de productos agrícolas. Las tecnologías están disponibles para su licenciamiento a empresas interesadas.


Enrique Galindo Fentanes, es Ingeniero Químico por la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), realizó su maestría y Doctorado en Biotecnología dentro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En Inglaterra llevó a cabo una estancia posdoctoral. Actualmente, es Investigador Titular y Jefe del Departamento de Ingeniería Celular y Biocatálisis del Instituto de Biotecnología de la propia UNAM y desde 1984 es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, donde tiene el nivel más alto desde 1999.

Agradecimientos:

Los desarrollos tecnológicos brevemente descritos aquí, son el resultado del trabajo multidisciplinario de cerca de 6 años de un nutrido número de investigadores, técnicos y estudiantes. Particularmente, se reconoce la participación de Leobardo Serrano, Celia Flores, Martín Patiño y Armando Carrillo, así como del personal técnico de la Planta Piloto del IBT-UNAM y del CIAD-Culiacán. Se agradece el financiamiento del CONACyT, SAGARPA y UNAM, así como las facilidades proporcionadas por los agricultores/viveristas cooperantes.