Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

El Biodiésel, alternativa energética.


Dr. Rigoberto Longoria Ramírez

Dr. Felipe de Jesús Torres del Carmen
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro Nacional de Investigación y Desarrollo Tecnológico (CeNIDeT)

En 1973, cuando se presenta la primera crisis del petróleo, se plantea el ahorro de energía y la utilización de recursos renovables como fuente alterna de ésta, reiniciándose, entre otras, la investigación en el campo de los biocombustibles líquidos de origen vegetal.

En un inicio se propuso la utilización de aceites de origen vegetal como combustibles en motores diesel, sin embargo, se presentaban diversos problemas, tales como taponamiento de filtros, líneas e inyectores, depósitos de carbón en la cámara de combustión, excesivo desgaste del motor y degradación del aceite lubricante por polimerización, entre otros.

Como solución a estos problemas, se analizaron alternativas como: a). Crear motores completamente nuevos para el uso específico de aceites vegetales. b). Modificar los motores existentes y adaptarlos a estos combustibles alternos. c). Utilizar los motores existentes, modificando químicamente los aceites o grasas.
La tercera opción es la que goza de mayor difusión actualmente, siendo el objetivo principal obtener, a partir de grasas de origen animal o de aceites derivados de las semillas de plantas oleaginosas, y mediante un proceso químico, productos con características físicas similares a las del diesel derivado del petróleo.

La diferencia que existe entre los aceites y las grasas radica en el tipo de los enlaces que predominan en las moléculas de los ácidos grasos que los componen. Las grasas tienen ácidos grasos en los que en mayor porcentaje se encuentran los enlaces sencillos (saturados) y los aceites tienen en mayor proporción ácidos grasos con varios enlaces dobles (insaturados). Como excepción a esta última condición se encuentra el aceite derivado del coco, en el que en sus moléculas constituyentes predominan las de ácidos grasos saturados.
Considerando que la materia prima para obtener biodiésel es el aceite vegetal, México cuenta con un gran potencial para su producción. Sin embargo, en el año 2005 un alto porcentaje del aceite de origen vegetal que se consumía en el país se importaba. Entre los años del 2000 al 2005, la producción nacional de aceite de origen vegetal se mantuvo aproximadamente en el mismo nivel, como se puede observar en la Tabla 1, integrada con datos del INEGI.

Un retrato de la situación de México, respecto a la producción de aceites de origen vegetal, evidencia que este país, aún teniendo un clima variado según las distintas regiones del país, y una extensa superficie territorial, existe un estancamiento en diversos sectores agrícolas, con gente que está emigrando del medio rural por falta de apoyos al campo.

Un ejemplo ilustrativo es la producción de copra, producto de la palma de coco (cocos nucífera), la cual, según la Tabla 2, es el cultivo en segundo lugar de mayor rendimiento de aceite por hectárea. El estado de Guerrero ha sido el principal productor de copra en México, de esta actividad dependen más de 70 mil familias, y durante décadas, fue la base de la economía agrícola del estado.

En 1991, los precios de la copra cayeron en el país, debido a la importación de aceites de ácidos grasos instaurados y, desde luego, el estado de Guerrero se vio drásticamente afectado en su economía derivada del aprovechamiento de la copra.

Considerando algunas ventajas socioeconómicas derivadas del aprovechamiento de aceites vegetales y de la producción del biodiésel a partir de él, se puede hablar de las siguientes: a). Ahorro de combustibles de origen fósil. En la medida en la que se sustituye el empleo de derivados del petróleo por biocombustibles. b). Diversificación de fuentes de energía. c). Desarrollo agrícola. Una fuente renovable para producción de combustibles alternativos con origen en la agricultura, permite a la sociedad disponer de una fuente de empleo adicional y de un aprovechamiento de terrenos que en algunos casos no pueden ser usados para otros cultivos. d). Alternativa para generar energía eléctrica en comunidades distantes de la red de distribución eléctrica.
Una molécula de biodiésel contiene, en promedio, un 11% de oxígeno, lo que ayuda a una mejor combustión y a una significativa reducción de emisión de material particulado u hollín respecto al generado en la combustión del diesel del petróleo.

El biodiésel tiene un mayor número de cetano, lo cual mejora el proceso de combustión, permite aumentar la relación de compresión del motor, conlleva un aumento del rendimiento de éste, y produce menos ruido.
Presenta un mayor poder lubricante, con lo que se disminuye la necesidad de incluir aditivos en el combustible para mejorar esta propiedad.
Con el biodiésel producido en el Centro Nacional de Investigación y Desarrollo Tecnológico se llevó a cabo su prueba de funcionamiento en el motor diesel de un camión urbano de transporte público en Acapulco, Guerrero. El biodiésel utilizado fue obtenido a partir de aceite de coco. La prueba se efectuó durante 1 hora, observando un arranque correcto del motor, un menor número de revoluciones, el sonido del motor bajó de intensidad y el humo en el escape fue casi incoloro.


El Dr. Rigoberto Longoria es ingeniero químico egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León con Doctorado en estudios ambientales por la Universidad de Aberdeen, Escocia y desde su regreso al país ha trabajado en proyectos relacionados con el medio ambiente. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.