Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Los extremófilos: organismos fuera de lo común.


Dra. Sandra I. Ramírez Jiménez / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Centro de Investigaciones Químicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Archivo: Química

¿Qué dirías si alguien te comentara que existen organismos que viven en ambientes tan ácidos como el jugo de limón o tan salados como el agua de mar o tan oscuros como cavernas subterráneas? Muy probablemente responderías que eso no es posible y es que resulta difícil imaginar que en lugares tan inhóspitos pueda sobrevivir alguna forma de vida, ¿no te parece?
La mayoría de los seres vivos que conocemos como los animales, las plantas, los seres humanos, los hongos, entre muchos otros, nos sentimos cómodos habitando lugares en los que existe agua líquida, alimentos que nos sirven para adquirir nutrientes, oxígeno que los seres humanos y los animales necesitamos para respirar, una temperatura templada y luz proveniente del Sol. Pero desde hace al menos tres décadas, los científicos han descubierto seres vivos que no solamente pueden vivir en ambientes con condiciones muy distintas a las mencionadas, sino que las necesitan para poder existir y desarrollarse. Como esos ambientes son muy distintos a los que habitamos los seres humanos, se les denomina ambientes extremos y a los organismos que habitan en ellos se les conoce como extremófilos.
             Los extremófilos son de varios tipos, algunos viven en condiciones de temperatura tan altas como las de una caldera (120 C). También existen extremófilos capaces de vivir debajo de bloques de hielo, como en los polos, en donde la temperatura siempre es muy baja (-20 C). Algunos realmente viven en ambientes tan ácidos como el jugo de limón o el vinagre. Otros extremófilos necesitan sal para poder vivir, tolerando concentraciones de cloruro de sodio (NaCl) de hasta diez veces la encontrada en el agua de mar (35%). Existen extremófilos que inclusive pueden resistir altas dosis de radiación como los rayos gamma. Estos ejemplos nos permiten visualizar que los extremófilos son un grupo de organismos muy variados y ampliamente distribuidos en la naturaleza.
En el Laboratorio de Simulación de Atmósferas Planetarias del Centro de Investigaciones Químicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos realizamos estudios encaminados a determinar los límites de tolerancia de microorganismos amantes de la sal conocidos como halófilos. Los halófilos se clasifican dependiendo del grado de salinidad en el que crecen mejor. Los halófilos ligeros toleran concentraciones salinas de entre el 2 y el 5% de NaCl, los halófilos moderados tienen un intervalo de tolerancia salina de hasta el 30% de NaCl mientras que los halófilos extremos pueden resistir concentraciones de NaCl mayores al 30%.
               El cloruro de sodio es la sal más abundante en los océanos del planeta Tierra, pero se ha descubierto la existencia de océanos en otros lugares del Sistema Solar como el subsuelo del planeta Marte; en Europa, uno de los satélites naturales del planeta Júpiter y muy probablemente en Encélado, un satélite natural del planeta Saturno. Las características de los océanos de estos objetos planetarios son distintas a las de los océanos terrestres destacando la naturaleza de las sales que pueden contener. Se sabe por ejemplo, que las aguas del océano de Europa contienen sulfato de magnesio (MgSO4) en lugar de cloruro de sodio (NaCl). Uno de los objetivos de nuestras investigaciones es determinar si los halófilos que aquí en la Tierra necesitan un medio enriquecido con NaCl para desarrollarse, pueden hacerlo también cuando el medio en el que están creciendo contiene otra sal como el sulfato de magnesio, por ejemplo. Nuestros resultados demuestran que algunos halófilos si pueden crecer en ambientes con sales distintas al NaCl, lo cual es muy importante ya que se puede pensar que entonces esos halófilos tienen posibilidades de sobrevivir en las condiciones de los océanos de esos otros objetos planetarios. Nuestras investigaciones continúan ya que no solo la presencia de una sal distinta al NaCl es importante, también hay que evaluar si los halófilos pueden desarrollarse en condiciones de baja temperatura o con muy poco oxígeno, que son los principales factores limitantes a los que estos microorganismos tendrían que enfrentarse en esos planetas y satélites de los que hablamos.
Cada día las distintas formas de vida en la Tierra nos demuestran su capacidad de adaptación a distintas condiciones físicas, químicas o geológicas, así que la próxima vez que alguien te comente sobre algún organismo que habita en un lugar poco común, deja un espacio para la duda ya que cada día hay nuevos descubrimientos que no dejan de sorprendernos.


Sandra I. Ramírez Jiménez es profesora-investigadora de tiempo completo adscrita al Centro de Investigaciones Químicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Cuenta con el Doctorado en Ciencias Químicas (2000) por la Universidad Nacional Autónoma de México y el Doctorado en Ciencias Atmosféricas (2000) por la Universidad Val de Marne, Paris Francia. Premio Weizmann a la mejor tesis doctoral en Ciencias Exactas otorgado por la Academia Mexicana de Ciencias. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores desde el 2001. Autora de 15 artículos de investigación y 4 capítulos de libros relacionados con aspectos de la química atmosférica de Titán, una luna de Saturno. Autora de varios artículos y conferencias de divulgación en temas de Astrobiología.