Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Nuevos mundos, distintas percepciones: concebir el tiempo en el siglo XXI.

Tiempo Tecnología

Mtro. Jorge López Coutigno / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM)
Archivo: Comunicación

Pocos se han percatado hacia qué siglo apuntan las manecillas de nuestros relojes o en qué época nos sitúan los precisos relojes de nuestros teléfonos con sistemas Android. Nuestro siglo XXI cumple una docena de años de convivir con nosotros, sin embargo, no hemos asimilado lo que implica estos cambios en lo que debe ser nuevas formas de percibir nuestras vidas.
Prenskin se atrevió a dividir a dos generaciones en inmigrantes digitales y nativos digitales, al referirse a los primeros por su dificultad de utilizar las nuevas tecnologías y a los segundos, a quienes les gustan los procesos paralelos y prefieren realizar multitareas (Guzmán, 2007), y con ello develó el abismo de dos mundos, opuestos, que coinciden en la vida diaria y en la académica.
No sólo el ámbito educativo sufre con estas dos perspectivas; otras áreas conllevan este dilema de la aparición de un nuevo paradigma que sustituye a otro con el cual ya estábamos acostumbrados. Las innovaciones tecnológicas y el acceso a la información son factores que provocan que los cambios no se den por siglo, sino, ahora, en menos de una década. Pensemos el tiempo que transcurrió desde la aparición de la prensa industrial (mediados del siglo XIX) hasta la proliferación del cine y la radio (finales del XX) y reflexionemos ahora con la aparición de innovaciones tecnológicas en los últimos 12 años. Los periodos se han reducido.
          Resulta interesante que en la actualidad nosotros estamos viviendo y, a la vez, somos protagonistas de la evolución de distintas situaciones, la cual anteriormente conocíamos -los inmigrantes digitales- a través de textos históricos o de las narraciones orales. Nuestro rol en la sociedad es, sin lugar a dudas, distinto en comparación cuando nos regía una economía mixta.
La irrupción de movimientos sociales tiene su origen en esas otras perspectivas desconocidas o no aceptadas por las costumbres y nuestras historias. Josefina Guzmán comparte que “Las transformaciones inminentes que la rápida evolución tecnológica está generando sobre la sociedad, las economías y las instituciones, no son algo nuevo, más de 20 años han estado modificando las percepciones, puntos de vista y habilidades de las personas”. Sin embargo, aún nos rehusamos a asimilarlas.
             Ese es el problema de no observar con detenimiento nuestro reloj: nos resistimos a concebir que las horas están relacionadas con los acontecimientos del siglo XXI, sin ofrecer oportunidades a los nuevos códigos, resultado de formas nuevas de entender el planeta.
Las redes sociales son un ejemplo ilustrativo de cómo se puede construir una nueva ciudadanía a través de la comunicación utilizando el lenguaje escrito, visual y auditivo. Esto lo han entendido en la industria de la comunicación, pero no algunos usuarios que se obstinan en emplear únicamente los medios de información tradicionales para tratar de difundir sus mensajes.
               En nuestro siglo XXI gran parte de los usuarios de internet están en la posibilidad de ser productores de mensajes, aunque el riesgo sigue presentándose en cómo enriquecer sus contenidos y evitar que las bondades de la tecnología se conviertan, nuevamente, en exhibidor de situaciones banales (Sartori) y egocentristas. En ello debemos trabajar para que el tiempo de esa transformación sí sea efímero.


Referencias:
Guzmán Acuña, J. (2007). Brechas digitales, aprendizaje e internet en las universidades, en: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/1942/194220390008.pdf
Sartori, Giovanni. (1998). Homo videns. La sociedad teledirigida. Taurus, Madrid.

 


Semblanza


Jorge López Coutigno es periodista egresado de la escuela “Carlos Septién García”; realizó una especialidad en la Universidad “Kliment Ojridsky” de Sofía, Bulgaria y obtuvo el grado de Maestro en Educación por el ICE de la UAEM. Reportero en distintos medios locales, ha desempeñado funciones en áreas de comunicación social de distintas dependencias estatales, así como en instituciones de educación superior y, actualmente, en el Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM). Es profesor por asignatura en programas de licenciatura y maestría en universidades particulares morelenses.