Robótica educativa para niños y adolescentes

Dr. Luis Alberto Muñoz Ubando / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Instituto de Robótica de Yucatán
Archivo: Robótica

Recuerdo la primera vez que supe que un robot podía conectarse a esas cajas con máquina de escribir, que tanto gustaban a mi hermano y mi padre. Después de la película “La Guerra de las Galaxias”, no había nadie que ignorara la existencia de “C-3PO” y “R2D2”, los robots de Luke Skywalker. Dicha cinta nos permitió a varias generaciones entender lo básico de la robótica: la motricidad. Tanto uno como el otro muestran qué tan complicado es interactuar con el medio ambiente, y más si es adverso.
“C-3PO” es lo más cercano a un humanoide de la década de los 70. Parece que piensa y habla, siempre y cuando no lo desconecten. “R2D2” se limita a hacer ruidos extraños, pero tiene la capacidad de intercomunicarse con otros seres y además ¡es un hacker!.
         Con los años, los robots han pasado de la ciencia ficción a la vida real. Algunos cómo instrumentos médicos, otros para acceder a sitios remotos y peligrosos y otros más en el área educativa y recreativa.
Determinadas personas creemos que la robótica, además de divertida, puede ser el vínculo perfecto para sensibilizar a los jóvenes con la tecnología. Alguien podría perfectamente argumentar que los infantes no requieren de una sensibilización particular. Al fin y al cabo están ya expuestos a ella. Por eso mismo, la exposición a la tecnología con una cabal comprensión permite el desarrollo de habilidades que sólo pueden entenderse por medio de su uso. Ya hace muchísimos años, Seymour Papert y su equipo lo habían entendido. A pesar de las enormes limitaciones tecnológicas, aún estando en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) la visión perspectiva de estar inmersos en un ambiente de vanguardia le dio la posibilidad de imaginar y diseñar las herramientas básicas para la instrumentación y el uso del cómputo para entender conceptos complejos. De ahí nació el LOGO que es lenguaje de programación sencillo que permitió a muchos niños acercarse fácilmente al mundo de la programación.
El avance de la tecnología computacional y la miniaturización de la electrónica hacen posible programar y controlar un robot con un poder y facilidad inimaginable hace 30 años.
Es cierto que los humanoides más modernos no son capaces de razonar, como lo hacía “C-3PO”, pero sí hay mecanismos mucho más diestros que “R2D2”, incluso ya el “Pathfinder” se paseó en Marte y colaboró con un inmenso grupo de investigación en la NASA.
         La industria automotriz basa su productividad justamente en las capacidades de motricidad mejor entendidas de la robótica: robots fuertes y rápidos, aunque poco diestros. No hay un sólo robot que pueda sacar un cacahuate de una bolsa con la precisión que un niño de 3 años lo puede hacer.
Entender la complejidad de un robot no requiere tener 40 años de edad. Hoy día es posible, por medio de pedagogías y metodologías adaptadas para usar tecnología y mecanismos electromecánicos programados por la computadora para entender los fundamentos de la robótica y desarrollar habilidades para el diseño, concepción, construcción y operación de robots.
Eso es lo que creemos en el Instituto de Robótica de Yucatán, es parte del Centro de las Industrias de la Tecnología de la Información (CITI Yucatán), clúster de empresas de base tecnológica del Estado antes mencionado. En el reciente “Curso de Verano: vamos a intentar”, que se llevó a cabo en Mérida, donde durante dos semanas nueve entusiastas jóvenes de entre ocho y 18 años estuvieran inmersos en el mundo de la robótica.
          Se diseñaron más de 10 prototipos de robots caminantes con patas, llantas, mecanismos combinados, hubo concursos con brazos manipuladores y se analizaron vídeos con las tecnologías más modernas. El grupo de los más grandes se concentró en la programación de robots que podían escapar de un atolladero, y los más pequeños armaban en equipo una réplica del “Pathfinder” con piezas de LEGO. Se hicieron experimentos de visión por computadora y con distintos tipos de sensores. Se desarmaron algunos juguetes que hasta ese momento eran inoperantes, se conectaron a los sistemas de cómputo pre-programados para accionar actuadores y se pudo valorar su funcionamiento.
Lo mismo se hizo con un robot submarino, el cual permitió a los chicos entender los fundamentos de la cinemática de orientación y las condiciones de submergibilidad de los robots submarinos. Dicho robot además fue desarmado en su totalidad, con el fin de poder conocer a detalle sus componentes. ¡Si yo pudiera describirles la cara de algunos de ellos cuando les proponía que desarmáramos alguno de los robots!.
          Creo que la puntualidad, perseverancia y disciplina que cada uno de ellos mostró, permitió ir avanzando con la temática y poder además, ir divirtiéndose a la par de aprender. Es de esta forma que el Instituto de Robótica de Yucatán se posiciona como institución que desarrolla lo mismo programas de aplicación didáctica para estudiantes que prototipos de robots para exploración submarina e investigación aeroespacial con el objetivo de aprovechar el talento de los egresados de las carreras de ingeniería en robótica, sistemas computacionales, mecatrónica y otras carreras afines. En este sentido, pretende generar recursos humanos de alta calidad, a fin de integrarlos a las compañías existentes o, mejor aún, para que creen nuevas empresas de desarrollo tecnológico en las materias de ingeniería electrónica, ingeniería mecánica o desarrollo de software.
Entre los proyectos que impulsa esta Institución está el diseño, construcción, integración tecnológica, lanzamiento y tele-operación de un pequeño satélite en forma de cubo, del tipo Cube Sat, es decir, "de bolsillo". El satélite, que se llamará “TRIY Sat I”, contendrá un equipo robot que permitirá estabilizarlo desde la Tierra, mientras recaba y envía información diversa. El proyecto incluye el establecimiento de un centro de operaciones en la Península de Yucatán.
          Además, se realizan otros proyectos dentro del campo de la robótica pedagógica, que incluyen la creación del equipo Robo Cup, en el que se promueve el diseño de robots para participar en diferentes eventos, incluso de futbol. Asimismo, está en desarrollo el “Mayabot”, que servirá como herramienta para la enseñanza y comprensión de nuevas tecnologías, aplicando una pedagogía interactiva entre el alumno y el robot.
          Este proyecto tiene como objetivo incentivar a las nuevas generaciones a acercarse a las tecnologías de vanguardia en el área de las comunicaciones, electrónica, mecánica y robótica.


El Dr. Luis Alberto Muñoz Ubando es experto en robótica y ha impartido clases y desarrollado proyectos en Francia, Inglaterra, Austria, Italia, Alemania, Estados Unidos y México, desde hace 15 años. Actualmente es Director del Instituto de Robótica de Yucatán y Director de Innovación y Desarrollo Tecnológico de Grupo Plenum, además de participar en proyectos de Robótica Submarina y de Robótica Satelital en diversas redes de investigación a nivel nacional e internacional.Es egresado de Técnico en computación del IPN; Ingeniero en Sistemas del Tecnológico de Monterrey, Maestro en Ciencias con especialidad en Matemáticas Aplicadas, Doctor en Informática con especialidad en Robótica y procesamiento de imágenes ambas por el INRIA de Francia. Ha trabajado en la Universidad de Pisa en Italia; de Tokyo en Japón, en la Universidad de Karlsruhe en Alemania; en la Universidad de Stanford y en la Universidad de Massachusetts en Lowell en Estados Unidos. Ha publicado más de 50 artículos entre revistas, libros y conferencias tanto nacionales cómo internacionales.