Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

En combate...contra el Dengue

Dra. Judith González Christen
Lab. Inmunidad Innata
Facultad de Farmacia UAEM
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El dengue es una enfermedad que afecta a más de 100 millones de personas en el mundo, en particular, en México ha habido recientemente un incremento en el número de casos, por lo que se ha convertido en un problema de salud. De acuerdo a lo reportado por la Secretaría de Salud, hasta noviembre de 2006 ha habido 16 mil 282 casos de dengue clásico y 3 mil 183 casos de dengue hemorrágico. En el estado de Morelos ha habido mil 781 casos confirmados de Dengue.

Existen 4 grandes variantes del virus, denominadas Den1, Den2, Den3 y Den4M; en algunos estados, por ejemplo en Colima, están presentes los 4 serotipos. Si un individuo se infecta con alguno de estos virus, por ejemplo con Den1, su sistema inmune controla la infección y genera “memoria”, de manera tal que queda protegido para toda su vida si vuelve a ser infectado por el mismo tipo de virus. Pero como existen diferencias con los otros tipos, su sistema inmune no lo protege contra ninguno de los otros. De esta forma, un humano se puede infectar y enfermar por dengue cuatro veces en su vida.

Para desarrollar la enfermedad es necesario ser infectado con el virus, el cual es transportado y transmitido por un mosquito, llamado Aedes aegypti. El ciclo de transmisión requiere que la hembra del mosquito tome sangre de una persona infectada con el virus y después pique a otro individuo, por lo que el mosquito es un vector o transportador de la enfermedad. Cualquiera de los tipos de virus dengue utiliza a este mosquito como vector. Por esta razón, una forma de evitar el dengue es controlar el crecimiento del mosquito, impidiendo que la larva se forme o bien usando mosquiteros y repelentes.

Una vez que el ser humano ha sido infectado, la enfermedad puede provocar diferentes manifestaciones clínicas. El virus infecta células, se aloja en el higado y empieza su expansión. Conforme libera a través del torrente sanguíneo, atacando nuevas células empiezan a aparecer los síntomas, como fiebre alta repentina con dolor muscular, de cabeza y articulaciones, pero sin tener un cuadro preciso. La mayor parte de los infectados presentan estas manifestaciones y no requieren de cuidados mayores. Cuando esto sucede se llama fiebre por dengue (FD).

Sin embargo, en algunas ocasiones la enfermedad puede evolucionar a manifestaciones más severas en las que puede haber sangrado interno y nasal que ponen en peligro la salud del paciente si no son tratadas correctamente. A este cuadro se le conoce como Fiebre hemorrágica por Dengue (FHD) y, si no es controlada, la pérdida de líquido/sangre es tan alta que puede culminar en síndrome de choque por Dengue (SCD). Es importante hacer notar que entre el 80-90% de los casos de infección generan FD y sólo un 10-20% culminan en FHD/SCD.

Actualmente se desconocen las causas por las cuales algunos individuos desarrollan FDH/SCD. Existen muchos trabajos que han tratado de explicar por qué ocurre esto, pero presentan complicaciones. Un problema es que no hay un modelo de infección en laboratorio, esto quiere decir que el ratón, la rata o el conejo no se enferman de dengue, aunque un investigador los inocule con una cepa patógena. Por esta razón es muy limitado el estudio, ya que no podemos (ni debemos) infectar humanos para entender la enfermedad. Actualmente los estudios se realizan sobre líneas celulares, o bien a partir de muestras obtenidas de pacientes con dengue.

Analizando los expedientes clínicos de las personas infectadas por dengue, se ha observado que muchas veces la FHD sucede después de una segunda o tercera infección. Esto ha llevado a proponer que la inmunidad generada contra un tipo de virus, puede convertirse en un arma de doble filo y favorecer una mayor infección con otro tipo de virus dengue. Algunas de las propuestas son:

1) Estudios realizados en líneas celulares han mostrado que los anticuerpos contra un tipo (por ejemplo, Den1), bloquean la infección de la célula, pero favorecen la entrada de otro tipo (por ejemplo, Den2). Esto provocaría que más células fueran infectadas en la segunda ocasión, agravando la enfermedad. Ahora bien, esta explicación no ha sido totalmente aceptada pues algunos individuos desarrollan FHD en la primera infección y muchos individuos se han infectado dos o tres veces con dengue y nunca han desarrollado FHD.

2) Otra explicación propuesta es que existan virus más agresivos que otros. Si bien existen 4 grandes tipos, es probable que existan pequeñas diferencias entre un mismo tipo; así tendríamos varios virus Den-1, varios virus Den-2, algunos de los cuales podrían generar una enfermedad más grave.

3) Finalmente, otra propuesta es que la respuesta inmunológica es diferente en cada individuo. Se sabe qua cada uno de nosotros posee un fondo genético individual, lo que nos da las características individuales. Estos genes también regulan la función del sistema inmune, haciéndolo más o menos eficiente contra un determinado tipo de infección. En particular los que desarrollan FHD tendrían los genes que favorecen una respuesta muy fuerte que no sólo elimina al virus sino que se ataca a sí mismo.

Es probable que todas estas explicaciones sean ciertas y que el conjunto de las tres sea lo que favorezca el desarrollo de la FHD.

Es importante conocer la participación individual de cada uno de estos fenómenos para poder desarrollar sistemas que permitan predecir si un individuo desarrollará FHD y darle el tratamiento adecuado a tiempo, así como para poder desarrollar una vacuna que confiera protección contra los 4 tipos de dengue y no genere efectos adversos.

En el laboratorio de Inmunidad Innata de la Facultad de Farmacia, de la UAEM, estamos estudiando dos aspectos de la infección por Dengue; por un lado, qué tan diferente es la producción de anticuerpos entre los pacientes que desarrollan FD y los de FHD, lo que permitirá entender el papel de los anticuerpos en esta enfermedad. Otro tema que estudiamos es entender los mecanismos por los cuales el virus reconoce e infecta a las células, para comprender las causas por las cuales sólo ciertas células se infectan y mueren por el virus. Este trabajo contribuirá al desarrollo de los sistemas de diagnóstico, así como a ayudar a elaborar vacunas eficientes.

Finalmente, si bien en la actualidad no se cuenta con una vacuna que permita protegernos contra el Dengue, existe una serie de acciones que pueden contribuir significativamente a disminuir la propagación de esta enfermedad. En general, estas acciones corresponden a controlar la proliferación del mosquito. Para su desarrollo el mosquito requiere depositar los huevos en agua limpia (como la que se almacena en tambos o llantas), a partir de los cuales surgen las larvas que se convertirán en mosquitos. La importancia de las campañas de “descacharrización” y de fumigación tienen este objetivo. Al no existir el mosquito, no hay quien transporte al virus y expanda la infección de humano a humano.

 


La Dra. Judith González Christen es licenciada en Biología Experimental de la UAM-Iztapala, realizó la Maestría en Investigación Biomédica Básica en la UNAM, estudiando la relación de macrófagos con el bacilo de la tuberculosis. Obtuvo el Dr. en Ciencias de la Vida, en la Universidad Paul Sabatier, trabajando con modelos de membrana. Actualmente es Profesor Investigador de Tiempo Completo en la Facultad de Farmacia, de la UAEM. Tiene a su cargo el laboratorio de inmunidad innata, en donde se desarrollan proyectos de investigación sobre los mecanismos de infección y patogenicidad del virus Dengue y búsqueda de inmuno-moduladores de origen natural que regulen la función de los macrófagos.