Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Sobrepeso y Obesidad : Trastornos metabólicos


Dr. José Luis Montiel Hernández

Laboratorio Citocinas y Autoinmunidad
Facultad de Farmacia-Universidad Autónoma del Estado de Morelos
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La obesidad constituye el trastorno metabólico más importante en nuestro país y en el mundo. Datos de la Encuesta Nacional de Salud 2006 muestran que cerca del 70% de la población adulta presenta sobrepeso u obesidad, proporción que se ha incrementado en estos últimos 15 años. Resulta crítica esta situación dado que el sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo importantes para el desarrollo de enfermedades crónicas, incluyendo las cardiovasculares, diabetes y cáncer. Por si fuera poco, estudios recientes han mostrado que la obesidad también puede afectarnos participando en el desarrollo de otro tipo de enfermedades, como las que controla el sistema inmunológico: infecciones, alergias, inflamación y enfermedades autoinmunes. El presente artículo pretende explicar como el exceso de grasa puede alterar el sistema inmunológico, y consecuentemente, participar en el desarrollo de otras enfermedades.

El tejido adiposo constituye un sistema de almacenamiento de grasa y regulación de la temperatura corporal muy eficiente. Conjuntamente, como otros tejidos, las células del tejido adiposo (adipocitos) se comunican con otros tejidos mediante mensajeros químicos de varios tipos, siendo las llamadas adipocitocinas un tipo particular de moléculas que pueden viajar grandes distancias dentro del torrente sanguíneo hasta alcanzar sus células blanco en diferentes tejidos. Dentro de esta familia de moléculas, la adiponectina y leptina constituyen ejemplos de mensajeros que permiten equilibrar los mecanismos del metabolismo energético con los centros nerviosos del apetito y la saciedad (hipotálamo). Estudios relativamente recientes han mostrado que también las células del sistema inmunológico son sensibles a este tipo de mensajeros, lo cual genera cambios importantes en su actividad.

En el año 1994, se demostró que la molécula leptina es un mensajero clave en la regulación del apetito y, por ende, en la obesidad. Esto se comprobó generando ratones cuyo gen era silenciado, teniendo como consecuencia, animales 5-10 veces más “gordos” que los ratones normales. Algunos años después, se demostró en ensayos in vitro que la acción de las células inmunológicas podía ser modificada por cambios en la cantidad de leptina: un aumento de los niveles de leptina ocasionó que linfocitos T estimularán su acción inflamatoria. Un efecto contrario se puede conseguir sí los linfocitos T son incubados con la molécula adiponectina. De ahí podemos deducir que los niveles de adipocitocinas pueden modular la respuesta inmunológica de un individuo, facilitando o inhibiendo su respuesta inflamatoria.

Por otra parte, estudios con individuos sanos de varios países ha mostrado que los niveles de adipocitocinas varían de acuerdo al nivel de obesidad, esto es, la presencia de mayor número de adipocitos genera mayores cantidades de mensajeros como un mecanismo para controlar el apetito (leptina). Sin embargo, la presencia de mayores niveles de leptina va a provocar una mayor actividad del sistema inmunológico y, por tanto, una tendencia a la inflamación. De esta manera, un individuo obeso podría mostrar síntomas más agresivos que una persona de peso normal ante el mismo patógeno. A veces esta diferencia en la respuesta inmunológica podría ser positiva, dado que este individuo obeso podría tener una mayor protección ante enfermedades infecciosas. Sin embargo, a largo plazo, este exceso de sensibilidad podría desencadenar otras enfermedades, tales como ateroesclerosis, fibrosis, neumonías, alergias, enfermedades autoinmunes, entre otras. En pocas palabras, la obesidad impacta a niveles mucho mayores que el simple peso corporal, lo cual podría facilitar el desarrollo de enfermedades muchos más complejas que la infecciones.

Estudios tanto clínicos como en animales, ha demostrado que la leptina facilita la respuesta inmune, estimulando la actividad y migración de los diferentes tipos de células inmunológicos, al tiempo que es capaz de bloquear algunos de los mecanismos anti-inflamatorios. De esta manera se sugiere que los niveles altos de leptina pueda favorecer el desarrollo de enfermedades tales como diabetes tipo II, artritis reumatoide, hepatitis, inflamación intestinal, sepsis, etc. En el otro lado de la balanza, la molécula llamada adiponectina lleva a cabo una acción contraria a la leptina, disminuyendo la respuesta inmune y la inflamación. Dado que en personas obesas, los niveles de adiponectina son bajos, los sistemas que controlan la inflamación son poco eficientes. Así entonces, alteraciones de los niveles de adiponectina podrían desencadenar ateroesclerosis y problemas cardiovasculares, al tiempo que podría facilitar enfermedades inflamatorias progresivas, como la osteoartritis, artritis reumatoide, diabetes y daño hepático. Esta situación puede hacerse más complicada dado que cada vez se descubren nuevos mensajeros químicos derivados de las células adiposas, por lo que las consecuencias clínicas de la obesidad sobre el sistema inmunológico a penas se comienza a conocer.

Nuestro interés en las acciones inmunológicas de los mensajeros derivados del tejido adiposo se inició al estudiar las bases moleculares que regulan la actividad inflamatoria de los pacientes con artritis reumatoide. Y dado que los cambios de las adipocitocinas generan respuesta inflamatorias más agresivas, hemos iniciado estudios para evidenciar la importancia del sobrepeso, en el desarrollo de la artritis reumatoide, así como en su respuesta al tratamiento. En este contexto, donde el exceso de tejido adiposo podría modificar la respuesta inmunológica, se podría sugerir que una dieta controlada podría favorecer el control de otras enfermedades inflamatorias.

José Luis Montiel Hernández es biólogo egresado de la Facultad de Ciencias, UNAM (1988), Maestro en Ciencias Fisiológicas (IBB, UNAM 1992), Doctor en Fármaco-Química Molecular, Paris V, Francia (1997). Estancias posdoctorales: Inst. Fisiología Celular e Inst. Biotecnología, UNAM (1998-2001 y 2001-2004). Cuenta con 16 publicaciones internacionales con 300 citas, 3 capítulos de libros, 50 participaciones en congresos nacionales e internacionales y varias conferencias nacionales. Es originario de la Ciudad de México. Entre sus líneas de investigación, destaca el efecto de las adipocitocinas sobre la respuesta inmunológica y la caracterización de biomarcadores para el estudio de la artritis reumatoide humana.


Figura 1. Comparación entre ratones normales y ratones donde el gen de leptina fue silenciado.



Figura 2. La liberación de mensajeros químicos induce cambios de actividad en las células del sistema inmunológico.




Figura 3. Relación entre la obesidad y la respuesta inflamatoria