Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Enfermedades autoinmunes, el enemigo interior.


Dr. José Luis Montiel Hernández / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Profesor-Investigador Titular A, T.C. del Laboratorio Citocinas y Autoinmunidad
Facultad de Farmacia, UAEM

Archivo: Salud

El sistema inmune detecta y destruye posibles patógenos dentro de nuestro organismo, lo que nos permite respirar, comer y vivir en condiciones más o menos seguras. Para que desempeñe adecuadamente su función son fundamentales mecanismos de auto-regulación, los cuales ayudan a que funcione de manera específica y eficiente según sean nuestras necesidades. Sin embargo, en algunas ocasiones este sistema de control puede sufrir alteraciones que desembocan en enfermedades particularmente graves.

Las enfermedades autoinmunes reciben este nombre debido a que el sistema inmune genera una respuesta en contra de moléculas o tejidos propios de nuestro organismo. Las consecuencias de esta respuesta son múltiples, que van desde el bloqueo de la función de una sóla molécula hasta efectos mucho más amplios: inflamación, destrucción de los órganos afectados, incapacidad y complicaciones renales o cardiovasculares. Frecuentemente estas enfermedades se caracterizan por durar varios años o también llamadas crónicas, lo cual implica daños a diversos niveles. Ejemplos de este tipo de enfermedades son la diabetes tipo I (dependiente de insulina), la miastenia gravis, la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide y el lupus eritematoso generalizado. En este sentido, el desarrollo de estas enfermedades sugiere que alguno de los mecanismos de control del sistema inmune ha fallado, generando una alteración progresiva de la función inmune y, consecuentemente, de la función de órganos y tejidos involucrados.

Este tipo de enfermedades, a pesar de no ser tan frecuentes, representan entre el 1 y 5% en la población total, lo cual supondría cerca de 5 millones de personas en nuestro país. Adicionalmente, las enfermedades autoinmunes se caracterizan por contar con tratamientos costosos, prolongados y poco eficientes. Asimismo, los pacientes principalmente afectados son adultos económicamente activos, por lo que su discapacidad representa un problema económico para nuestro país. Con base a estas consideraciones, se podría decir que las enfermedades autoinmunes son importancia para nuestro país.
Un aspecto crítico de este tipo de padecimientos es que no se conoce los factores precisos que los originan, esto explica porque no se ha podido ofrecer tratamientos efectivos en contra de estas enfermedades. Aunado a esta dificultad, el diagnóstico no es preciso y es necesario de personal capacitado para encausar los pacientes con un especialista. Como con otras enfermedades crónicas, es importante un diagnóstico temprano, dado que favorece una mejor respuesta del paciente ante el tratamiento, sin embargo, lo más común es justamente lo contrario: los pacientes llegan con el reumatólogo varios meses o años después del inicio de su enfermedad, por lo que las posibilidades de curación son más bien escasas. Entre los factores que entorpecen los tratamientos tempranos se encuentra el mercado de tratamientos “milagrosos”, los cuales prometen resultados rápidos y a bajo costo, no obstante, prácticamente todos los pacientes de estos tratamientos alternativos regresan varios meses después con el reumatólogo, con la idea de continuar su tratamiento, aunque las probabilidades de mejoría se han disminuido.

Actualmente, se considera que las enfermedades autoinmunes resultan de la participación de varios factores tales como la predisposición genética, la exposición a agentes químicos o drogas, las infecciones y hasta efectos mecánicos, como la obesidad. Sin embargo, dado que los pacientes llegan con el médico familiar cuando el cuadro clínico está muy avanzado, es prácticamente imposible identificar los agentes que desencadenaron la enfermedad. A pesar de estas dificultades, el estudio con modelos animales o con muestras de pacientes ha permitido identificar algunas moléculas clave para la generación de inflamación y la producción de auto-anticuerpos. Este conocimiento ha permitido el desarrollo de nuevos tratamientos terapéuticos centrados en la modulación de la respuesta inmune (inmunomoduladores). Dentro de este grupo, los medicamentos basados en el empleo de anticuerpos para bloquear la acción de mensajeros químicos específicos han tenido gran éxito, pues han permitido disminuir los síntomas de varias enfermedades autoinmunes en un 60-80% de los pacientes. Lamentablemente, para algunas enfermedades, un porcentaje importante de los pacientes no responden adecuadamente a estos nuevos tratamientos. Adicionalmente, dado que estos bloqueadores funcionan provocando una inhibición de la respuesta inmunológica (inmunosupresión), los tratamientos prolongados pueden facilitar la aparición de infecciones oportunistas (por ejemplo tuberculosis). Finalmente, dado que estos medicamentos tienen un precio elevado en el extranjero, su posible empleo en nuestro país es practicamente inexistente.

Por todo lo anterior, creo que aún nos falta mucho para poder diagnosticar y tratar tempranamente a los pacientes mexicanos. Asimismo, cobra gran relevancia los estudios científicos que se lleven a cabo en nuestro país dado que la respuesta a los tratamientos es altamente dependiente de los factores genéticos. En este escenario, nuestro grupo de investigación ha conseguido sostener un estudio sistemático de pacientes con artritis reumatoide en 2 centros hospitalarios de la ciudad de México y Cuernavaca, centrado en la evaluación de marcadores de diagnóstico y de respuesta al tratamiento. Consideramos que estos trabajos permitirán generar conocimiento que oriente al especialista en su tratamiento, al tiempo que permitirá identificar los aspectos centrales de este tipo de enfermedades en nuestro país.
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José Luis Montiel Hernández es Biólogo egresado de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ostenta la Maestría en Ciencias Fisiológicas y el Doctorado en FarmacoQuímica Molecular, Paris V, Francia. En su experiencia posee estancias posdoctorales en el Instituto de Fisiología Celular y en Instituto de Biotecnología de la UNAM. Cuenta con 16 publicaciones internacionales con 300 citas, 3 capítulos de libros, 50 participaciones en congresos nacionales e internacionales y varias conferencias nacionales. Entre sus líneas de investigación se encuentran el efecto de las adipocitocinas sobre la respuesta inmunológica y la caracterización de biomarcadores para el estudio de la artritis reumatoide humana.