Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Reflexiones de los virus y la epidemia de la Influenza en México

Archivo: Salud

Dr. Marco José Valenzuela / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Instituto de Investigaciones Biomédicas, UNAM, México
Centro Internacional de Ciencias, Campus UAEM-UNAM

Los virus son considerados como simples criaturas que al carecer de metabolismo y depender de una célula para su reproducción hay quienes no los consideran seres vivos. Sin embargo, los virus están sujetos a evolución Darwiniana, y usan el código genético universal de las células que infectan y pueden tener genes como el M1 del virus de la influenza que forma un canal para alterar el potencial de membrana de su hospedero. Su sorprendente diversidad y promiscuidad genética los convierte en la fuerza más creativa en los procesos de evolución.
        En total se calcula que existen del orden de 1031 partículas virales en el planeta. Tan solo en el intestino humano se calcula que debe haber alrededor de mil 200 virus distintos. Existen virus con secuencias de DNA en una o doble cadena o bien los hay con secuencias de RNA en una o doble cadena. Así que no solo el DNA sino también el RNA son moléculas de la vida. De hecho se sabe que las primeras formas de vida hace más de 3 mil millones de años estaban formados por moléculas de RNA llamados ribo-organismos.
         Aunque hay filogenias de grupos específicos de virus, éstos no son parte del clásico árbol de la vida ya que sus genes por lo general no se parecen a los de su hospedero. Y sin embargo, se considera que los virus han sido esenciales en la evolución de los 3 principales dominios de la vida (bacterias, archaeas y eucariontes). No se sabe de ningún sistema biológico en el que podamos quitar de la ecuación a los virus. En el mismo ser humano existen miles de secuencias virales que han sido incorporadas a nuestro genoma durante nuestra evolución. Existe un bestiario de secuencias de origen viral en el genoma humano tales como retroviruses, transposones, los telómeros, secuencias SINE, LINE, etc. Evidencias recientes indican que un gran porcentaje de lo que distingue a los humanos de los chimpancés es precisamente las secuencias de origen viral.
        La influenza es una enfermedad infecciosa provocada por un virus con un genoma compuesto por 8 cadenas de RNA que codifican 10 genes. Su alta transmisibilidad se debe a las altas tasas de mutación que presenta y por lo tanto no puede anticiparse cuándo y cómo será de virulenta al humano. Se calcula que de 1918 a la fecha el virus de la influenza ha mutado un millón de veces más que lo que el hombre ha mutado desde su separación con el chimpancé hace 5-6 millones de años. Típicamente sus epidemias se presentan cada año con una estacionalidad durante el otoño y el invierno. El primer registro de una epidemia de influenza la realizó Hipócrates en el año 412 AC.
         Las pandemias de influenza siempre han sido una amenaza a nivel mundial. Se han registrado 10 pandemias de influenza en los últimos 300 años. Se calcula que en la pandemia de influenza de 1918-1920 murieron entre 50 y 100 millones de personas y se considera que la pandemia de 1830 a 1832 fue igualmente severa. Lo que es importante de tener en mente es la observación de que las pandemias de influenza desde la de 1918 ocurren a través de ondas viajeras.
La primera onda en 1918 fue relativamente benigna y conforme el virus se adaptó, éste se volvió aún más letal. Las pandemias de 1889, 1957 y 1968 también tuvieron una primera onda bien definida que fue menos severa que las subsecuentes. No obstante, se sabe que las personas que estuvieron expuestas durante la primera onda desarrollaron inmunidad para la reinfección, no se ha dado una explicación satisfactoria de por qué la segunda onda epidémica puede ser más severa que la primera. En estas 4 pandemias, el tiempo entre que el virus fue por primera vez reconocido y la ocurrencia de una segunda onda más peligrosa que la primera, fue del orden de 6 meses.
         De acuerdo a datos obtenidos de la Secretaria de Salud (InDRE), para el 11 de Julio del presente año se reportaron en México 12 mil 645 casos y la curva epidémica claramente exhibe dos picos separados del 26 de Abril al 23 de Junio, aproximadamente 3 meses. Es importante mencionar que el registro de la epidemia en México presenta claramente retardos en la notificación del diagnóstico, lo que quiere decir que los casos que se reportan en una fecha son menos de los que realmente han ocurrido. El entendimiento del comportamiento epidémico de la influenza humana en México comparado con el ocurrido en otras pandemias es de suma importancia para que logremos su prevención y su control.
Se han desarrollado varios modelos matemáticos que describen la regularidad de la dinámica temporal de varias epidemias producidas por virus incluyendo la influenza humana. Es importante incluir en los modelos matemáticos la dinámica espacial de la epidemia ya que eso explicaría el origen tan rápido de la pandemia. Es sorprendente que algo que no sea un ser vivo produzca patrones epidémicos muchas veces con ciclos bien definidos en su aparición.
        En la actualidad en un mundo globalizado con 6.7 mil millones de habitantes en el mundo y con las altas tasas de mutación del virus, el riesgo de una pandemia aún suave podría causar la muerte de varios millones de humanos. Debemos, al menos, no bajar la guardia ante la inevitabilidad de las pandemias de influenza.


El Dr. Marco V. José obtuvo el grado de biólogo en la Facultad de Ciencias y realizó la maestría y el doctorado en Investigación Biomédica en las áreas de biofísica y biomatemáticas en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, fue posdoctoral Fellow en la Universidad de Princeton, en el área de epidemiología. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y actualmente se desempeña como Director del Centro Internacional de Ciencias (CIC-UNAM).