Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Orquestando un equipo de fútbol

FútbolFútbol es música" dijo, recientemente, el exfutbolista francés, Michel Platini, en una nota publicada en una revista alemana, y viendo este juego con ojos de un físico, ¡tiene toda la razón!

          La comparación de deportistas con músicos de una orquesta, no es tan descabellada. Tanto en una orquesta como en un equipo de fútbol, cada uno de los actores tiene que coordinar sus acciones, debido a la actitud de los otros; es decir, cada uno actúa distinto pero estrictamente en función de lo que hacen los demás.
Los físicos llaman a este fenómeno: "sincronización generalizada" y lo simulan numéricamente, con ecuaciones cuya solución son oscilaciones irregulares, y ocurre con mayor probabilidad, si las frecuencias promedio de los osciladores son más parecidas.

         ¿Podemos entonces mejorar el trabajo en equipo si promovemos que las frecuencias de paso de los jugadores sean más parecidas? Eso parece ser una suposición muy audaz; la idea surgió de Manfred Müller, un periodista versado en música, en Alemania. En presencia del periodista, dos investigadores de la Universidad de Hannover, diseñaron un experimento para comprobar esta hipótesis.

Favorable en este contexto es una particularidad única del cerebro humano: Nosotros adaptamos automáticamente el ritmo de nuestros pasos a la música de un puesto en la calle, pero nunca observamos a un elefante o a una jirafa marcando el ritmo de la música con su pata. En consecuencia, con estímulos acústicos se puede controlar el ritmo de pasos de un jugador.
Equipos de 5 jugadores se enfrentaron tres veces por 10 minutos en una cancha reducida. Un tercio, sin estímulo alguno; en otro tercio, a un equipo se transmitió a través de audífonos un ritmo de 140 percusiones por minuto (estímulo uniforme), mientras al otro equipo, se proveyó el mismo ritmo, pero con velocidades diferentes para cada jugador (estímulo variado). Finalmente, en el último tercio se cambiaron los estímulos entre los equipos.

         Este escenario se repitió en diferentes clubes, en total, 28 veces, midiendo el número de pases, el número de series de pases y el número de contactos con el balón para derivar una estadística comparativa de las tres modalidades. El resultado fue inesperado, al menos en la claridad con la cual se le obtuvo. El equipo con estímulo uniforme mostró la mayor colectividad y también una clara tendencia de meter más goles, mientras que el estímulo variado mostró valores más bajos.

Los futbolistas se comportaron justo como las ecuaciones en la computadora, mientras más parecida es la frecuencia de sus pasos, existe una mayor coordinación, provocando que el equipo actúe de manera más eficiente. Eso en sí, es un resultado importante y provoca preguntas filosóficas, como por ejemplo: ¿A qué grado se puede describir con fórmulas matemáticas, nuestro sistema motor y nuestra psicología?
Queda la pregunta abierta.

Dr. Markus Franziskus Müller / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos
Lic. en C. Arlex Oscar Marín Garcia / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos
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