Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Una charla con...


Texto y foto: Lic. Silvia Patricia Pérez Sabino

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Dr. Mario Henry Rodríguez López

Parásitos en la sangre: El paludismo, la enfermedad de los pobres.

Tunkás “Cerco de piedras”, es una población de Yucatán que perteneció a cacicazgo de Cupul en la época prehispánica. Este sitio es mencionado en un manuscrito llamado “Chilam Balam de Chumayel”.
En el territorio municipal no existen corrientes superficiales de agua, sin embargo en el subsuelo se forman depósitos comúnmente conocidos como cenotes. Este lugar con clima cálido subhúmedo con lluvias en verano, vio nacer al Dr. Mario Henry Rodríguez López, médico de profesión, quien posteriormente realizó la residencia en medicina interna en el Instituto Nacional de Nutrición, obteniendo la especialidad en Medicina Interna en la UNAM. Posteriormente, salió del país, residiendo en Londres, cursando en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical, sus estudios de maestría y de doctorado en Parasitología Médica. Su pasión por el estudio e interés en la Salud Pública, lo llevó a efectuar el posdoctorado en Salud Pública Tropical en la Universidad de Harvard.

De gran sonrisa, carisma y agudeza, el Dr. Mario Henry en entrevista para Hypatia relata cómo llega a Cuernavaca en 1995. Años atrás, después de regresar de Boston, dirigió el Centro de Investigación de Paludismo en Tapachula, Chiapas, donde aprendió todo lo relacionado a la salud pública, a la entomología y al paludismo. De Tapachula se trasladó al Instituto de Investigación de Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional de Salud Pública, fel cual actualmente director general
En sus inicios su línea de investigación estuvo enfocada a la cirrosis hepática. Actualmente, está enfocada al estudio del paludismo.

H.- Dr. Mario Henry Rodríguez, ¿qué es el paludismo? y qué diferencia existe entre éste y la malaria.

MHRL.- “Es exactamente lo mismo pero yo prefiero usar el término de paludismo. Los anglosajones usan la palabra malaria, porque proviene de una palabra italiana que significa “mal aire”, porque se creía que eran los malos olores de los pantanos los que la producían.
En la actualidad, se sabe que las áreas palúdicas, son donde se encuentran áreas inundadas produciendo criaderos para los mosquitos, quienes son los portadores de esta enfermedad”.

H.- ¿De qué manera actúa este mosquito?

MHRL.- “El parásito del paludismo se cría en mosquitos. Cuando éstos chupan la sangre de una persona infectada, adquieren las formas sexuales del parásito. Estos gametos hembras y machos se fecundan en el estómago del mosquito, produciendo una célula que es el huevo, el cual se introduce en el estómago del mosquito, reproduciéndose en la pared, alcanzando miles de formas infectivas que se acumulan en la glándula salival. Cuando el mosquito pica a otra persona, inyecta saliva para impedir que se coagule la sangre, evitando que uno lo sienta y detecte qué fue lo que nos picó. Los parásitos migran al hígado en donde se reproducen y alcanzan los glóbulos rojos de la sangre. En estos glóbulos rojos, los parasitos de multiplican hasta hacerlos estallar. Cada vez que se liberan nuevos parásitos aparecen los síntomas de la que son sudoración, fiebre, escalofríos; cada segundo o tercer día a partir de la picadura, a lo que llamamos fiebres tercianas”.

H.- ¿Con qué nombre se les conoce a estos mosquitos?

MHRL.- “Es importante señalar que este padecimiento es únicamente transmitido por las hembras de mosquitos del género Anopheles. Sin embargo, hay otro tipo de mosquitos que son transmisores de varias infecciones que pueden ocasionar, como la filariosis linfática de Wuchereria, el dengue y la encefalitis vírica.

H.- Doctor, ¿qué especies son las más importantes?

MHRL.- “Hay dos especies que son muy importantes; la primera es el Anopheles albimanus, son los que en sus patitas tienen una parte blanca y se crían en las costas o donde hay encharcamiento de agua, cuando vienen las lluvias. Y hay otro, que es el Anopheles pseudopunctipennis, que se cría en las laderas de las montañas, pero se forma en los charcos que se forman cuando se secan los ríos, porque ahí crece un alga que le sirve del sustento al mosquito”.

H.- ¿Recientemente han existido brotes de paludismo en México?

MHRL.- “El último brote lo encontramos después del huracán Paulina en Oaxaca que en 1997, dejó a su paso desbordamientos de ríos, pero en 1998 en época de secas aumentaron los criaderos y hubo una cantidad de paludismo, encontrando 14 mil casos únicamente en Oaxaca, aunque todavía hay 5 áreas donde hay transmisión residual, y tenemos alrededor de 2 mil casos anuales en ese mismo Estado, en Chiapas, Sinaloa, Nayarit y Michoacán. En Morelos, existen muy pocos casos y se concentran en la zona Sur”.

H.- Aproximadamente, ¿desde cuándo se tienen antecedentes de este padecimiento?

MHRL.- En México desde el inicio de la colonia, pero antes ya hubo indicios de esta enfermedad. De hecho, los brotes de paludismo eran las principales causas de muerte en nuestro país en los primeros años de conocimiento de este mal, antes de que se comenzara la campaña de erradicación en los 60´s. Desde hace más de 10 años no existe mortalidad por paludismo en nuestro país.
Los casos de paludismo que ocurren actualmente son producidos por Plasmodium vivax que aunque no produce mortalidad, la enfermedad que produce es debilitante. Además, cuando los parásitos son inyectados por los mosquitos y llegan al hígado, mientras unos se multiplican y pasan a la sangre produciendo los síntomas, algunos se quedan dentro del hígado inactivos como si estuvieran dormidos por un tiempo. Estos parásitos son muy difíciles de eliminar a pesar del tratamiento, de modo que las personas tratadas piensan que ya se curaron, pero cuando los parásitos se despiertan y multiplican, vuelve a aparecer la enfermedad, lo que se conoce como recaída. Las recaídas son la fuente de nuevos brotes y dificultan la erradicación del paludismo.

H. Doctor Rodríguez, ¿los mosquitos de acuerdo a su género tienen diferentes necesidades de alimentación?

MHRL.- “El mosquito macho se alimenta de néctares de las plantas al igual que las hembras. Sin embargo, éstas también son hematófagas, se alimentan de sangre cada tercer día para poder producir sus huevecillos, depositando entre 60 y 100.
La abundancia de los mosquitos depende de las condiciones climáticas, porque los mosquitos para sobrevivir necesitan el agua y alimento, además de una adecuada temperatura. Los mosquitos son como los reptiles, van tomando la temperatura del ambiente, no mantienen por sí solos la temperatura como nosotros. Existen lugares tan elevados donde la temperatura es tan baja, que los mosquitos no pueden sobrevivir o lo hacen por corto tiempo y el parásito no alcanza a reproducirse en el mosquito porque su metabolismo es muy bajo. Así que hay áreas en el mundo muy específicas donde se pude transmitir el paludismo”.

H.- ¿Qué datos sobresaliente ha encontrado en su actual línea de?

MHRL.- “Estamos trabajando en el control del mosquito, además de estudiar a las comunidades para ver si existe actualmente alguna que tenga paludismo. También estudiamos de ecología y la condición de los tiraderos de basura, qué es lo que determina que una persona como individuo se ponga en riesgo como para estar en contacto con el mosquito.
Con estos estudios hemos encontrado que en diversas comunidades, las personas no usan protección, y es fácil que entren los mosquitos por los jardines y en lugares donde existen encharcamientos, sobre todo en zonas cerca de las costas.
Los mosquitos te detectan, ya saben si te ven que eres el alimento, porque tienen sensores que muestran qué es lo que tienen en frente y, cuando la gente duerme producen calor, bióxido de carbono, que éstos detectan con las antenas, y por eso nos pican. Después de que comen, reposan en áreas que tienen mucha vegetación, evitando el sol porque se mueren.
Además, con mi grupo de investigación estamos analizando cómo la población se expone al riesgo y qué actitudes culturales hacen que se muestren así. Es una cosa muy complicada realmente, porque el paludismo es una enfermedad de la pobreza.

Las características culturales de la población son determinantes del riesgo del paludismo como es el caso de los grupos indígenas, que tienen una cosmovisión y una forma de ver la vida diferente a la nuestra. En una familia como las nuestras, cuando estás enfermo, te atienden, pero en las indígenas es la familia completa la que se encarga de atender a su paciente y lo entienden de que algo pasó y que la relación que tenían con la naturaleza se descompuso., y esto no se arregla con medicinas, sino poniéndose bien con la naturaleza. Esto determina las formas cómo estos grupos acuden a los servicios de salud para la atención de sus enfermedades y lo que esperan de las actividades de control del paludismo.
Por otra parte, hemos visto que el problema principal del paludismo reside en los ríos que se secan y producen charcos, que al poco tiempo quedan cubiertos por algas verdes que se postran como alfombras. Encontramos que, si las eliminamos desaparecerían los mosquitos, por ello en la campaña de control que estamos haciendo, la comunidad cada dos semanas quita las algas”.

H.- Finalmente Doctor, ¿cómo podemos contribuir como comunidad a ayudar a erradicar este padecimiento?

MHRL.- “Lo más importante es tratar de eliminar los criaderos de los mosquitos y mantener el patio limpio de malezas que es donde se reposan estos mosquitos. Y cualquier fiebre en área palúdica debe ser atendida por el médico. Yo quisiera que las comunidades entendieran que no es un problema familiar, y un sujeto con paludismo o con dengue en el grupo es un riesgo para toda la comunidad”.


H.- Gracias

Anopheles albimanus

Principal vector en las costas

 

Anopheles pseudopunctipennis

Principal vector a 200-1500 metros de altitud