Revista de Divulgación Científico-Tecnológica del Gobierno del Estado de Morelos

Una charla con...

Ideas sobre el campo mexicano, la competitividad y la sustentabilidad

Texto y Fotos: MCS Silvia Patricia Pérez Sabino
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Trabajó durante dos años en Roma, Italia para el Consejo Científico del Grupo Consultivo de Investigación Agrícola Internacional www.cgiar.org. El primer Centro Internacional de Investigación de los 15 actuales fue el de Mejoramiento de Maíz y Trigo, www.cimmyt.org, sus oficinas centrales se encuentran en Texcoco, México, fundado por el Dr. Norman E. Bourlaug, Premio Nobel de la Paz 1970, recién fallecido. Decidió regresar a México a finales de 2007, y se integró al equipo de trabajo de la Universidad Politécnica del Estado de Morelos (UPEMOR) en marzo de 2008.

Oriunda del Distrito Federal, la Dra. Ávalos cursó la licenciatura en agronomía en la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, realizó una maestría en Economía Agrícola en la Universidad de Arizona y, posteriormente una maestría y un doctorado en Economía Aplicada en la Universidad de Stanford.

En su tesis de doctorado construyó un modelo matemático en el que simuló las prácticas de fertilización de productores de trigo en el noroeste de México, concluyendo que, contrario a lo establecido por estudios previos realizados por científicos del CIMMYT y académicos de la Universidad de Stanford, los productores son perfectamente racionales al decidir desperdiciar el 50% del fertilizante que aplican a sus cultivos de trigo. También ha realizado investigaciones financiadas por el Banco Mundial, relacionadas con impactos de políticas públicas sobre la estabilidad de ingresos en productores agrícolas de México.
Durante 6 años colaboró con la Universidad del Mar en Oaxaca y realizó su estancia postdoctoral en Resources for the Future, www.rff.org, en proyectos financiados por la Fundación Tinker y el Banco Interamericano de Desarrollo. Se dedicó a identificar los factores determinantes de la deforestación en los cafetales de sombra de la Costa y Sierra Sur de Oaxaca y de El Salvador. Actualmente, a través de un proyecto que la UPEMOR tiene con la FAO, desarrolla una metodología para medir la competitividad de sistemas de producción agroindustriales y el impacto de políticas públicas en dichos sistemas. Vale la pena subrayar que dicho proyecto responde a una demanda específica hecha a la FAO por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación de México (SAGARPA), la cual tiene intención de implementar dicha metodología en sus delegaciones estatales.

H.- Doctora Ávalos, al regresar de Italia, inició sus labores en la Universidad Politécnica del Estado de Morelos ¿en qué consiste su trabajo ahí?

BAS.- “En la UPEMOR estoy encargada del área de Efectividad Institucional, que involucra, entre otras actividades, la coordinación de la planeación-programación anual y estratégica, y el seguimiento y la evaluación del desempeño; todo esto en el marco del sistema de gestión de calidad de la UPEMOR. También imparto clases de formulación y evaluación de proyectos, y de economía en las licenciaturas y el postgrado de la UPEMOR. Quiero decirte que es para mí un honor trabajar en la UPEMOR. Es una rara oportunidad de contribuir al desarrollo de una institución educativa tan joven.”

H.- Con base en su experiencia, ¿cómo pueden las políticas y programas del sector público incorporarse exitosamente a emprendimientos del sector rural?

BAS.- “Creo que una de las claves consiste en que los funcionarios públicos cuenten con la información necesaria sobre la estructura de los sistemas de producción, y sobre cómo se encadenan unos con otros hasta llegar al consumo final, pues solamente así podrán determinar, en pesos y centavos, el impacto que las diferentes políticas y programas del sector público tienen sobre la rentabilidad y competitividad del sector rural. Además, solamente así se podrán diseñar intervenciones que impacten de manera deseable a los emprendimientos de los sistemas de producción a lo largo de las cadenas producción-consumo.”

H. ¿Cómo define el término competitividad?

BAS.- “Existen muchas definiciones de competitividad, dependiendo del contexto. Pero a mí me gusta pensar en la competitividad al nivel de sistemas de producción. Puede decirse entonces que un sistema de producción es competitivo cuando es lo suficientemente rentable como para permanecer en el tiempo, y tender a sustituir a otros sistemas de producción que compiten por la utilización de los mismos recursos (capital, mano de obra, tierra, agua). Por lo tanto, la rentabilidad no necesariamente implica la competitividad.”

H.- ¿De qué manera los productores rurales pueden incorporar sus emprendimientos con éxito a los mercados?

BAS.- “En mi opinión, existen tres condiciones necesarias, fundamentales. La primera tiene que ver con la capacidad de organización de los productores, para la compra de insumos, para la producción y para la comercialización. Para la organización se requiere liderazgo, cultura emprendedora, y sistemas de gestión robustos que eviten las típicas prácticas de corporativismo político y de corrupción, tan generalizadas en las organizaciones rurales del país.
Una segunda condición necesaria es la educación suficiente. Los productores la necesitan para analizar y detectar las oportunidades del mercado, para tener la habilidad de innovar, y para articular y gestionar sus demandas ante diferentes actores (compradores, vendedores de insumos, funcionarios públicos, etc.).
La tercera condición necesaria es la certidumbre jurídica, la cual, la cual depende no solamente de que existan leyes suficientes, sino de que éstas se respeten, y esto último requiere de un cambio cultural profundo en nuestro país. En México no se cuenta con certidumbre jurídica, alguien puede invadir una tierra, o extorsionarte, o no cumplir con un contrato de compra-venta, y no pasa absolutamente nada; es más, el que “la hace y no lo cachan” es héroe nacional. Todo queda impune porque al intentar hacer algo para que se respete la ley entras en un laberinto de trámites jurídicos obscuros e interminables, y en un mundo empresa-gobierno caracterizado por corrupción sistémica, en el que gana el que más tiene”.

H.- ¿Cómo logramos un desarrollo sustentable de protección y de recuperación de los recursos naturales?

BAS.- “En México tiene que haber un cambio de paradigma fundamental en nuestra cultura y en el marco de políticas públicas. Tenemos que empezar a contabilizar los recursos naturales como un capital; como parte de un inventario valiosísimo cuya cantidad y calidad podemos conservar, aumentar o disminuir. Tenemos que pensar en lo que perdemos hoy, y en las oportunidades que no tendremos en el futuro, cuando usamos o degradamos un recurso natural. Dicho de otra manera, nada es gratis en esta vida. De los bosques, por ejemplo, estamos obteniendo agua porque se recargan de mantos acuíferos, oxígeno, captura de CO2 atmosférico (gas “de invernadero”), conservación de fertilidad de suelos, regulación micro climática, y prevención de inundaciones, de avalanchas de lodo, y de la erosión en general, lo cual permite conservar viviendas, puentes, caminos, y presas. En la medida que estamos perdiendo los bosques, estamos comenzando a “pagar” por la pérdida de ese capital, por dejar de recibir ese flujo de lo que llamamos “servicios ambientales”.
Es necesario que entendamos que los servicios ambientales que hasta el día de hoy recibimos de manera gratuita, dependen de la conservación de los recursos naturales. Siguiendo con el ejemplo de los bosques, te pregunto ¿quién entre nosotros le paga algo a los habitantes de los bosques para que lo conserven? Los bosques tienen un valor inmenso para nosotros, y los seguiremos perdiendo si no pagamos por conservarlos; y si seguimos perdiendo los bosques, disminuirá cada día más el flujo de servicios ambientales que los bosques nos proveen. Las personas que viven en los bosques solamente los conservarán si tienen una retribución lo suficientemente alta por conservar el bosque, como para que decidan no talarlos para la explotación de madera, la agricultura o la ganadería.
Por otro lado deben de empezar a pagar los que contaminan. Los que destruyan o degradan el capital natural tienen que pagar; aquellos que tiran la basura y los que contaminan el suelo, el aire, los ríos, mares y lagunas. Para ello, se debe de construir un sistema de gestión ambiental creíble. México ha avanzado en la construcción de un marco legal, pero falta aún implementar un sistema creíble y libre de corrupción que las haga cumplir. Pagarle la mordida al inspector es práctica común”

H. Finalmente, algo más que quiera agregar.

BAS.- “Pienso que en México y en el mundo necesitamos tener la valentía de comenzar a publicar cuentas nacionales que contabilicen las pérdidas en el capital natural de los países. Digo “valentía”, pues los ejercicios que se han realizado en este sentido resultan en cifras del Producto Nacional de los países en el orden de 10% a 15% menores que las cifras convencionales”.