Una charla con...

Pablo Escalante Gonzalbo
Diálogos de Frailes e indígenas, ¿a favor de una nueva cultura del México antiguo?

Por: MCS Silvia Patricia Pérez Sabino / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Con voz resonante, clara y extenso en conocimientos, llevé a cabo una interesante entrevista al Investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), profesor del posgrado en Historia del Arte del Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM) y de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y, doctor en Historia de México de la UNAM, Pablo Escalante Gonzalbo.
          Entre las distinciones académicas de este joven y brillante catedrático, quien es miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel II, destacan el Premio “Marcos y Celia Maus” a la mejor tesis de doctorado en Historia y la Medalla “Gabino Barreda” por estudios de licenciatura entre otras.
Sus principales líneas de investigación están enfocadas al arte del siglo XVI: transformación del arte y la cultura indígena. Códices. Arte conventual, la iconografía y estilo del arte prehispánico y a la historia de la vida cotidiana e historia social de los grupos nahuas y otros de la meseta central, antes de la conquista y en el siglo XVI.
Desde muy pequeño tuvo interés por la historia, sabía que era “apasionante visitar un sitio arqueológico o alguna iglesia, ver un cuadro o tocar una piedra antigua”. Cuando fue estudiante de bachillerato y preparaba sus posibilidades de realizar sus estudios universitarios, empezó a dedicarse a revisar textos de historia náhuatl así como manuales para su traducción, lo cual lo motivó a estudiar Historia. Además siempre mostró interés en la Literatura, publica novelas y cuentos para niños; la conexión entre la narración y la historia siempre le interesó y, le pareció que era una excelente opción para desarrollar su gusto.

H. ¿En qué consistió su tesis de Doctorado y cómo se liga a las líneas de Investigación que realiza actualmente?
PEG. “Mi tesis lleva el largo título de El trazo, el Cuerpo y el Gesto, los Manuscritos Pictográficos Mesoamericanos y su Transformación durante la época Colonial. De ésta, varios años después de trabajarla de otra manera, realicé un libro que actualmente acaba de salir a la venta y se distribuye se llama Los códices mesoamericanos antes y después de la conquista, que es un libro del Fondo de Cultura Económica. En ese trabajo me concentro en el estudio de los Códices, es decir de manuscritos pictográficos de la tradición mesoamericana. Estudió el punto de partida prehispánico para identificar cómo eran los códices prehispánicos, cuál era el lenguaje pictográfico, cómo se construía el significado con el lenguaje pictográfico y cómo se transformó en la época colonial. Lo cual tiene mucho que ver con mis principales intereses de investigación en este momento, que es entender cómo se transforma la cultura indígena mesoamericana, especialmente la náhuatl, que tuvo la interacción más fuerte con los colonizadores españoles y, cómo se transforma durante la primera parte del período colonial a través de la relación con los frailes sobre todo, en las escuelas de artes y oficios, ante la presencia de modelos europeos, grabados, pinturas, retablos que se conocían acá, que influían en la manera de hacer los trabajos artísticos indígenas”.

H. Con base en sus estudios, ¿en qué época se tienen esta interacción entre la cultura indígena y la cristiana?
PEG. “En el siglo XVI, que es el periodo de mayor concentración en mis trabajos de investigación y de mi línea prioritaria. Siendo más preciso, yo aclararía que esta interacción profusa de elementos indígenas en la cultura colonial arranca especialmente en el año 1533, si bien, podríamos ir más atrás hacia el año 1527, cuando hay una enseñanza formal de las artes y los oficios que aprovecha los recursos artísticos y técnicos de la tradición indígena para generar nuevas obras en las nuevas construcciones, decoraciones y obras que la evangelización requería.
Pero digo 1533 en particular, porque a partir de esta fecha los frailes españoles se dan cuenta que necesitan conocer mejor y conservar la cultura indígena, las tradiciones religiosas indígenas, la práctica ceremonial indígena para poder construir esa cultura sincrética, recopilando parte de esas creencias a través de sus códices”.

H. Doctor, ¿Cuáles son los resultados más impactantes que aportan su trabajo de investigación?
PEG. “Sin exagerar su importancia, considero que lo más significativo y lo más útil consiste en establecer que sí encontramos elementos de tradición indígena en la liturgia del siglo XVI en la Nueva España, en la cultura religiosa, en general en el mundo de las imágenes, en los espacios de reunión y de fiesta del mundo colonial indígena del siglo XVI. Y no es ni por casualidad ni por que sean sobrevivencias inevitables, agonizantes de la antigua cultura, ni porque sean manifestaciones contraculturales o de respuesta o de reacción de los indígenas rechazando el mensaje principal de la evangelización, sino porque hay un acuerdo entre los frailes y los indígenas, sobre todo con los franciscanos, para crear este universo de referencias comunes para encontrase en un ámbito en el cual los indígenas reconocen elementos de su tradición y los ven compatibles con la práctica religiosa nueva. Dicho de otra manera, mi investigación demuestra claramente que hay una inclusión deliberada, programática, razonada, voluntaria de los elementos de la tradición indígena en el contexto de la cultura colonial”.

H. ¿Cuántos tipos de sincretismo mexicano ha identificado a lo largo de sus estudios?
PEG. “He propuesto que hay dos tipos de sincretismo*; uno que es el sincretismo programático, dirigido perfectamente a construir una práctica religiosa absorbente de las tradiciones nativas de origen pagano, para crear una liturgia compleja, aprovechando valores universales que se reconocen en las culturas anteriores al cristianismo, como las culturas indígenas americanas y que son compatibles. Esto permitió construir una nueva religión, que era cristiana e indígena, y por otro un sicretismo más popular, no controlado, más espontáneo; y es que cuando concluye este primer gran episodio de la evangelización que se presenta entre los años 20 y 30 del siglo XVI y la década de los 70, pues para fines del XVI principio del XVII empieza a declinar el proyecto evangelizador y la fuerza de las órdenes religiosas en la Nueva España. Surgen otras prácticas, otra iglesia más restrictiva, la influenza del Concilio de Trento (el cual hace que la autoridad eclesiástica de los obispos sea más selectiva), menos cercana a las tradiciones locales, más temerosa, y da lugar a una religión más impuesta, más central, menos absorbente de las tradiciones locales. En respuesta, para el siglo XVII surge una religión cristiana-mexicana sincrética que ya no corresponde con el cuidadoso, e intelectualmente diseñado proyecto del sincretismo del primer siglo, sino que son sincretismos espontáneos en donde entran una serie de componentes africanos, otros indígenas, otros cristianos, y aparecen ciertas prácticas mágicas que nos llevan finalmente a la coca cola, el huevo, la veladora, el santo de cabeza, el santo castigado; en fin una serie de cosas que tienen su lógica. Muchas de ellas no dejan de ser expresiones cristianas, pero son un poco disparatadas, surgen por aquí y por allá porque son espontáneas, porque no cuentan con un proceso intelectual de organización, estructuración de integración como teología”

H. ¿Cuál es la diferencia entre lo popular y lo indígena y ejemplifique de qué manera se sincronizaron los frailes y los indígenas?
PEG. “Hay que distinguir trazos, rasgos, aspectos estilísticos populares de interpretación popular y elementos específicamente indígenas. Mucho de lo que se hace en el Barroco Mexicano es popular; en los pueblos y en las regiones apartadas, se hacen iglesias, se hacen decoraciones que no corresponden con lo que se hace en ciudades europeas, pero tampoco con lo que se hace en Puebla o en la Ciudad de México. Son expresiones populares, regionales, con artistas un poco improvisados, con cuadrillas de artesanos de menor formación, entonces no debemos de confundir lo popular con lo indígena. El artesano del siglo XVI coloca una cuenta de jade en la yaga de Jesús, porque ambos (frailes e indios) saben que la cuenta de jade que durante siglos representó la sangre sacrificial puede emplearse para representar a fin de cuentas otra sangre sacrificial, la del sacrificio de Cristo. Aquí hay un acto deliberado, instruido de un proyecto que los frailes y los indios han planeado juntos.
Ahora bien sí un artesano indígena del siglo XVII hace un angelito regordete con unas alas que no son como las alas de los modelos europeos, bueno es un artesano popular que hace una interpretación popular del barroco con sus recursos, tradición, su formación regional y pueblerina; son dos cosas diferentes”.

H. Doctor Escalante ¿De qué manera impacta el estudio de la cultura indígena del siglo XVI en la actualidad?
PEG. “En el siglo XVI, bajo el orden de un fuerte poder imperial, en el contexto de la gran expansión mundial de una potencia, los valores humanistas permearon profundamente la actividad religiosa y educativa de los frailes y permitieron, en asociación con la iniciativa intelectual de los indígenas, construir una cultura de diálogo, eso me parece fundamental.
La reflexión humanista en universidades como la de Alcalá de Henares, la obra de pensadores como Erasmo de Rotterdam y la actuación de eclesiásticos y políticos como el Cardenal Cisneros o el Virrey Mendoza, impulsaron formas de pensar la religión, de hacer reflexión teológica y de proyectar la misión cristiana, como formas que incluían el diálogo, la integración de los pueblos, la expresión regional de las culturas. Esa es una gran enseñanza que puede traerse al presente y ayuda a pensar en problemas y desafíos del presente
Hoy muchos se quiebran la cabeza pensando cómo mantener la multiculturalidad bajo la globalización, y cómo dar vida al diálogo ante poderes hegemónicos que manipulan el orden mundial. Y, bueno, en el siglo XVI hay un buen ejemplo.”

H.- ¿Cuántos libros ha publicado?
PEG. “Son varios. Mi libro más extenso de investigación es Los códices mesoamericanos antes y después de la conquista en el Fondo de Cultura Económica. Arte cristiano indígena en el siglo XVI novohispano lo publicó el CIDHEM. Publiqué un par de libros pequeños; uno se llama Los códices y el otro Arte prehispánico, que publicó CONACULTA. Publiqué La Historia de la vida cotidiana en Mesoamérica editado por el Colegio de México y el Fondo de Cultura Económica; una novela histórica situada en el periodo mexica Puma de la noche, un mago en tiempos del rey Ahítzotl. He publicado algunos libros dedicados a los niños Un día en la vida de un guerrero mexica y Un día en la vida de un pastor inca, entre otros.
En mi trabajo como investigador, he publicado varios artículos en revistas, muchos capítulos de libros en donde voy dando cuenta de los avances del proceso de la investigación, son decenas de artículos, nunca los he contado, serán 40 ó 50 capítulos de libros, artículos, y algunos en lo que comparto la autoría con otros compañeros”.

H.- Doctor, para finalizar, ¿cómo se define la historia del arte, área de investigación en la que están enfocados sus trabajos?
PEG. “Es un campo complejo, hay quienes consideran que es una disciplina distinta de la historia y hay quienes piensan es una vertiente de la historia; la clave es que la historia del arte es la historia que trabaja con el universo de las representaciones visibles y en especial aquellas que consideramos artísticas. Es una disciplina que trata de entender la relación entre las ideas y las formas y trata de entender que una historia para esas ideas, una historia propia de esas formas. Hay una enorme serie de cosas, mensajes, contenidos en el lenguaje visible, en el lenguaje de las formas creadas, que deben de ser estudiados con sus propios métodos y sus códigos para explorar esa creación de sentido a través de las configuraciones visuales”.

H.- Algo más que quiera agregar Doctor Escalante
PEG. “Bueno quizá sea interesante llamar la atención sobre la urgencia de que las instituciones fuera de las grandes metrópolis como Guadalajara, Monterrey o Puebla, deben desarrollar más investigación, en especial en ciencias sociales; y reconocer la importancia de los trabajos históricos, antropológicos, arqueológicos. Debe aceptarse, la necesaria vinculación entre la creación de recursos educativos regionales, la definición de la cultura regional y el estímulo de las investigaciones que están renovando las habilidades de esa educación para que sea más rica y completa”.

H: Muchas gracias Doctor.

*Sincretismo: Mezcla de elementos de dos o más religiones.