Víboras mexicanas y sus venenos

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Figura 1. Ophryacus sphenophrys, conocida comúnmente como víbora de cuernos anchos, especie de la cual se aisló y caracterizó una nueva neurotoxina, Sphenotoxina.

En México se han reportado 439 especies de serpientes de las cuales el 20% son consideradas de importancia médica. Éstas se encuentran representadas por dos familias: 1) Elápidae conocidas comúnmente como serpientes de coral, que producen el 1% de los envenenamientos en nuestro país; y 2) Viperidae, conocidas como víboras, que ocasionan el 99% de los accidentes ofídicos (mordeduras por serpiente).

Se han descrito diez géneros de víboras con un total de 74 especies distribuidas en todo el territorio mexicano; es el país con mayor número de vipéridos en el mundo, sin embargo, existen pocos estudios sobre la composición de sus venenos; se estima que se han realizado caracterizaciones parciales del 35% de las especies mexicanas, además, algunas poseen variación de sus venenos de acuerdo a la edad de la víbora (ontogénica) y su ubicación (geográfica) aún dentro de una misma especie, lo cual hace el estudio de los venenos más complejo.

Neurotoxinas en venenos de víboras

En algunas especies de cascabel se ha reportado la presencia de una potente toxina que ataca al sistema nervioso (neurotoxina) llamada crotoxina, la cual fue caracterizada y cristalizada en 1983 por Slotta y Fraenkel-Conrat en el veneno de la «cascabel sudamericana» (Crotalus durissus terrificus).

La crotoxina está formada por dos proteínas distintas que dañan la comunicación entre la neurona y el músculo, impidiendo que se libere la acetilcolina, el neurotransmisor de la contracción muscular, es por ello que ocasiona parálisis flácida generalizada que puede provocar paro respiratorio y muerte por asfixia.

En los Estados Unidos se ha reportado la presencia de crotoxina en algunas especies de cascabel, incluyendo a la «cascabel del mojave», una especie que también se distribuye en gran parte de México, pero, hasta hace poco, no existían estudios que confirmaran o descartaran la presencia de esta toxina en nuestro territorio.

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En México, durante mucho tiempo se relacionó la presencia de componentes neurotóxicos con los venenos de serpientes de coral, mientras que los venenos de las víboras mexicanas ocasionaban daños locales y alteraciones en la coagulación de la sangre sin generar problemas neurotóxicos así que, teóricamente, los únicos pacientes que podrían presentarlos eran los mordidos por serpientes de coral.

En los últimos años nuestro grupo se ha enfocado en la caracterización de venenos de víboras mexicanas. Los resultados de estas investigaciones demostraron la presencia de crotoxina en venenos de las especies cascabel neotropical de Veracruz, cascabel neotropical (C. simus), cascabel del mojave y en algunas poblaciones de la otra subespecie (C. s. sutulatus), cascabel yucateco y de la cascabel de montaña (C. lepidus klauberi).

Por otro lado, encontramos dos neurotoxinas nuevas en géneros de vipéridos diferentes a las cascabeles. En el veneno de la víbora de cuernos anchos (Ophryacus sphenophrys), una especie semiarborícola (figura 1), cuya distribución está restringida en una pequeña localidad de Oaxaca, encontramos una variante de crotoxina bautizada como Sphenotoxina.

En la víbora conocida como torito (Mixcoatlus melanurus) (figura 2), también una especie endémica que se distribuye en Puebla y Oaxaca, encontramos otra neurotoxina, la Melanurutoxina. Ambas neurotoxinas poseen similitud con las descritas en las especies de cascabel. Los resultados son muy interesantes ya que apoyan la hipótesis de que los componentes neurotóxicos en víboras provienen de especies ancestrales.

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¿Para qué nos sirve esta información?

El conocimiento de las especies o localidades de víboras que contienen neurotoxinas (figura 3) ayudará a los médicos a manejar los cuadros clínicos y por tanto, a mejorar los tratamientos hospitalarios, así como aumentar la cobertura de la capacidad neutralizante de los antivenenos.

Finalmente, las nuevas neurotoxinas ayudarán a entender la evolución de estos componentes en la familia Viperidae.


M. en B. Edgar Neri Castro / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Dr. Alejandro Alagón Cano / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México.